Con 36 años y profesional desde 2008, era su primer partido en la Copa Davis: perdió pero estableció un récord
Con 36 años recién cumplidos, Marco Trungelliti ha sumado un capítulo extraordinario a su trayectoria profesional en el mundo del tenis. El jugador argentino ha tenido, por fin, la oportunidad de representar a su selección en la eliminatoria de la Copa Davis contra Corea del Sur. En la ciudad de Busan, el veterano deportista vivió un estreno tardío en términos cronológicos, pero profundamente cargado de un gran significado personal. Fue un momento esperado durante casi dos décadas de carrera constante en el circuito profesional desde que se inició como tenista. La convocatoria llegó de la mano del capitán Javier Frana para afrontar un desafío que resultó ser muy complejo. Este debut oficial representaba la culminación de años de perseverancia y esfuerzo ininterrumpido en el exigente deporte de la raqueta.
Aunque el resultado de dicho debut en la Copa Davis no fue el esperado tras su derrota en la cancha, Trungelliti grabó su nombre en la historia del tenis de su país. Y es que al saltar a la pista de Busan se convirtió oficialmente en el jugador argentino de mayor edad en debutar en una competición tan singular como la Copa Davis. Este récord de longevidad resalta su notable resiliencia en un deporte que suele priorizar la extrema juventud sobre la experiencia. A pesar de los años transcurridos desde que se inició profesionalmente, el tenis argentino demostró que la persistencia tiene siempre recompensas valiosas. Su estreno rompió barreras generacionales dentro del equipo albiceleste que viajó hacia el continente asiático para esta serie. El orgullo de representar a su país se volvió finalmente una realidad tangible dentro de la cancha de tenis.
El partido contra el jugador local Soonwoo Kwon fue una batalla intensa que reflejó el espíritu competitivo que siempre ha caracterizado al tenista argentino. Durante el primer set, el trámite fue sumamente parejo y Trungelliti incluso logró quebrar primero para ponerse en ventaja por 3-1. Sin embargo, el coreano reaccionó a tiempo y llevó la definición a un tiebreak que terminó 8-6 a favor del jugador local. En la segunda manga, el desgaste de Trungelliti y la confianza de Kwon pasaron factura, cerrando el encuentro con un resultado de 7-6 y 6-2. A pesar de la derrota, Trungelliti peleó y dio todo lo que tenía en cada punto disputado durante el encuentro. Fue un duelo donde la superficie favorecía al rival, pero el argentino luchó por cumplir su sueño de vida.
El presente de Trungelliti antes de este llamado era sumamente positivo, respaldado por una gran temporada 2025 donde conquistó tres títulos Challenger. Sus entorchados en Lyon, Tulln y Târgu Mureș le permitieron escalar posiciones importantes hasta llegar al puesto 134 del ranking mundial. El veterano tenista sigue buscando su anhelado ingreso al grupo del ‘top 100’, en una carrera en la que destaca entre sus hitos más recordados la victoria en Roland Garros 2016 contra Marin Cilic, quien en ese entonces era ‘top 10’. Esa jerarquía y vigencia fueron las que el capitán Frana buscó aprovechar para la serie en territorio coreano. Su madurez actual le permite enfrentar estos retos con una mirada mucho más tranquila y profesional.
'Sparring' hace diez años
Curiosamente, la carrera de Trungelliti parece estar marcada por una curiosa sincronía con el número seis a lo largo de sus dos décadas de profesionalidad. Su primer contacto con este torneo fue en la Copa Davis Junior del año 2006, cuando apenas tenía dieciséis años de edad. Una década exacta después, en 2016, participó activamente como ‘sparring’ del equipo que terminaría conquistando la histórica Ensaladera de Plata en Zagreb frente a una poderosa y favorita Croacia. Finalmente, en este 2026, el círculo se cerró con su debut oficial como integrante titular de la delegación argentina en tierras surcoreanas. Para él, estas fechas no son solo simples casualidades, sino señales de un proceso de maduración que ha sido constante.
Haber vivido desde adentro la consagración del año 2016 le otorgó una perspectiva única para afrontar los nervios de su propio estreno oficial. Trungelliti recordó con afecto aquellas series en Glasgow y Croacia, donde acompañó a las figuras que alcanzaron la gloria máxima para su país. Esa experiencia previa le permitió disfrutar mucho más del ambiente en Busan, sintiéndose menos tenso de lo que se esperaría. La madurez le ha enseñado a valorar estos momentos como un premio justo a su esfuerzo sostenido durante tantos años. Se siente un jugador superior al que era hace diez años atrás, e incluso mejor que el que era el año pasado. La falta de nervios le permitió absorber cada segundo de esta experiencia tan especial.
Ser el primer representante de la localidad argentina de Santiago del Estero en vestir la camiseta nacional en este torneo ha sido un orgullo adicional para el tenista. Residente en Andorra desde hace varias temporadas, la adaptación al frío de Corea del Sur no representó un obstáculo mayor para su físico. Sin embargo, reconoció que las costumbres locales y la gastronomía asiática siempre requieren un período de ajuste para cualquier deportista profesional. Para Trungelliti, llegar a un país nuevo a través de la Copa Davis fue una sorpresa totalmente inesperada que aceptó con respeto. Su camino es un claro ejemplo de cómo las fronteras del deporte se expanden cuando hay pasión y entrega constante.
La filosofía de vida de Trungelliti se centra en la mejora continua y en no permitir que la edad defina sus propios límites. Él sostiene firmemente que el hambre de gloria y el deseo de cumplir sueños son los motores que lo mantienen activo. Al compararse con su versión anterior, el argentino se siente hoy un jugador mucho más completo y capaz de enfrentar desafíos. Esta mentalidad es la que le permite seguir empujando su cuerpo, su cerebro y su espalda al máximo rendimiento posible cada día. Para él, la competencia es lo más importante mientras se mantenga en las condiciones físicas correctas para jugar al tenis. El límite, según sus propias palabras, suele estar muchas veces en uno mismo y no afuera. En definitiva, el debut de Marco Trungelliti, a pesar de haber caído ante Kwon, fue cumplir el sueño de su vida al representar oficialmente a un país tan enamorado de la Copa Davis como Argentina.
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