Un diente de hace 9 millones de años revela el pasado inesperado del desierto de Atacama: pudo tener agua y vegetación
El desierto de Atacama, en el norte de Chile, es uno de los lugares más áridos del planeta. Sin embargo, hace aproximadamente 9 millones de años, algunas zonas de este territorio tenían un aspecto muy diferente. O eso es lo que cree ahora un grupo de investigadores tras identificar un fósil de Cardiatherium, un género extinto de roedores emparentados con los capibaras actuales.
El hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature, apunta a que esta región desértica pudo albergar en el pasado humedales, cursos de agua y vegetación abundante, un paisaje muy distinto al que presenta hoy. Una conclusión a la que no habrían llegado de no ser por el diente fosilizado encontrado.
“Encontrar un diente de capibara en un depósito marino en la que hoy es una de las regiones más secas de la Tierra es simplemente asombroso”, compartió Priscilla Martínez, autora principal del estudio y estudiante de doctorado en el Departamento de Geociencias de la Universidad de Arizona, en un comunicado.
Los capibaras, los roedores vivos más grandes del mundo, tienen un estilo de vida semiacuático, por lo que suelen vivir rodeados de humedales, ríos y lagunas, donde encuentran alimento y refugio y pueden mantenerse cerca del agua. Precisamente por eso, la presencia de un pariente extinto de estos animales en el actual desierto de Atacama ha resultado tan reveladora.
“No tenemos ninguna otra evidencia de capibaras en esa zona costera de Chile”, afirmó la coautora de la investigación Bárbara Carrapa, profesora de Geociencias y directora de tesis doctoral de Martínez. “En teoría, no deberían estar allí. Así que enseguida nos preguntamos: ¿por qué estaban allí? ¿De dónde procedían?”
El grupo de expertos cree que estos animales pudieron desplazarse a través de antiguos corredores fluviales y humedales que conectaban distintas regiones de Sudamérica, aunque todavía no han podido determinar qué ruta exacta siguieron.
Más allá del diente
Para reconstruir cómo era el paisaje de Atacama hace unos 9 millones de años, los científicos no se limitaron a estudiar el molar del antiguo pariente de los capibaras, sino que también analizaron el entorno en el este que apareció. El fósil se encontraba en una capa de sedimentos que conservaba restos de un antiguo ambiente marino poco profundo, formado hace entre siete y diez millones de años.
Allí encontraron fragmentos microscópicos de plantas, conocidos como fitolitos, lo que revela que en esa zona crecieron palmeras, hierbas y otras plantas con flores. “Todo esto respalda la idea de que existía una comunidad ecológica lo suficientemente sólida como para sustentar las poblaciones de capibaras a largo plazo”, resumió Mark Clementz, experto en paleobiología, jefe del Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Wyoming y coautor del estudio.
0