Ariel pide una oportunidad: la galga que fue utilizada para parir y que busca un hogar

Ariel aguarda en una casa de acogida de una de las voluntarias de la asociación

Raquel Sáez

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Pocas razas hay más instrumentalizadas que los galgos, perros que son utilizados frecuentemente para las carreras y la caza, siendo abandonados o sacrificados cuando termina la época para esta actividad. Los que sobreviven arrastran secuelas físicas y psicológicas difíciles de superar, porque el miedo no se supera sin una buena dosis de trabajo y paciencia. 

Ariel forma parte de esa larga lista de galgos que necesitan ayuda. Hace meses que recaló en la Asociación Huelva Ayuda Defensa Animal (HADA), una entidad que rescata y atiende a los animales abandonados en las perreras de esta provincia andaluza. Funcionan a base de voluntarios, porque no tienen refugio donde albergar a los animales que rescatan. 

“La recogimos hace dos o tres meses a un galguero de un pueblo de Huelva que ya no la quería”, explican la asociación en una publicación en sus redes sociales, donde intentan dar visibilidad a su caso. Los responsables dicen que es una situación bastante frecuente en la provincia: “Sí, hay casos así a diario. Galgos, cruces de galgo, podencos a la patada y otros perros que utilizan para la caza, tirados en los campos a su suerte”.

Usada para parir

Ariel aguarda en la casa de una de las voluntarias de la Asociación HADA, a la espera de que alguien se interese por ella y quiera adoptarla, dándole la oportunidad que tanto espera. Solo tienen palabras buenas para la peluda: “Es una galguita cariñosa, tranquila y adorable”

A diferencia de otros galgos, los cuidadores aseguran que se lleva genial con los perros, sin miedo a interactuar con ellos, aunque al principio se muestra un tanto “tímida”. Además, aseguran que a Ariel le encanta pasear y que además lo hace muy bien. Y resumen a la peluda en una frase: “Es puro amor”. 

Ariel ha salido adelante, pese a que no ha tenido una vida fácil. “Estaba en los huesos y aunque sigue estando flaquita ya ha cogido algo de peso y se le nota muchísimo mejor”, detallan, junto con un mensaje de agradecimiento a la voluntaria que la cuida en su casa. La galga no solo mostraba signos de desnutrición, sino que un chequeo veterinario confirmó que “tenía el útero reventado de parir”.

Lo peor ya ha pasado para Ariel, otra galga utilizada y abandonada en el momento que no la consideraban rentable, porque nunca la miraron con cariño y sí como si fuera mercancía. Ahora, tanto ella como la Asociación HADA esperan a que aparezca alguna persona que se interese por ella y la adopte. Si es así, se tienen que poner en contacto con la organización mandando un mensaje al correo electrónico que aparece en sus redes sociales. 

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