Los macacos también se enganchan a los vídeos de peleas, sobre todo si conocen a los protagonistas

Un experimento con vídeos reveló cómo reaccionan los macacos al observar situaciones cotidianas de su grupo

Héctor Farrés

0

En cuanto alguien levanta la voz o se cruzan insultos en una calle concurrida, varias cabezas giran al instante. Es como si el ambiente se congelara unos segundos y toda la atención se concentrara en ese punto exacto. Las discusiones públicas, cuanto más acaloradas, más poder tienen para detener el paso de quien las presencia. Aunque nadie diga nada o no tengan la intención de intervenir para poner paz, el impulso de mirar está ahí, casi automático. Ese mismo reflejo fue lo que más llamó la atención en un estudio reciente sobre macacos de cola larga.

El trabajo se llevó a cabo en el Biomedical Primate Research Centre, en Países Bajos, y consistió en exponer a varios ejemplares a una serie de vídeos cortos con distintas escenas. Cada uno mostraba a otros macacos de su misma comunidad o de grupos ajenos realizando alguna actividad concreta, como correr, sentarse, acicalarse o, en el caso que más interés generó, pelear. Los vídeos se mostraban en un portátil, y los animales podían entrar por su cuenta en una zona del recinto donde se veían aislados del resto durante el visionado.

Las peleas despertaron mucho más interés que cualquier otro comportamiento

Los investigadores, dirigidos por Elisabeth H.M. Sterck, profesora de comportamiento animal en la Universidad de Utrecht, querían comprobar cuánto tiempo dedicaban a observar cada tipo de contenido. Las cifras fueron claras desde el principio. Los vídeos de conflictos atrajeron más miradas que cualquier otro.

Según el artículo publicado en Animal Cognition, incluso las escenas de carrera, que también suscitaron atención, quedaron por debajo de las que mostraban enfrentamientos. En cambio, el acicalamiento y los momentos estáticos apenas generaron interés.

Los macacos pasaban más tiempo mirando los conflictos cuando los implicados pertenecían a su misma comunidad

Sterck explicó que uno de los factores decisivos era la relación entre los protagonistas del vídeo y el espectador. Al revisar los datos, el equipo comprobó que los macacos mostraban más atención cuando los implicados en la pelea eran miembros de su propio grupo. En palabras de la investigadora, este comportamiento sugiere que “recoger información social sobre miembros del grupo resulta más importante que obtenerla sobre desconocidos”.

El rango social y el carácter influyeron en la forma de observar

La investigación también reflejó diferencias en función del estatus y la personalidad de cada animal. Los ejemplares menos dominantes, que además se comportaban de forma más tranquila, pasaban más tiempo observando las escenas. Frente a ellos, los individuos con mayor nivel jerárquico, o con mayor tendencia a mostrarse nerviosos, reducían su atención. La hipótesis del equipo es que los primeros pueden tener más interés en anticipar situaciones que les afecten directamente.

Los animales entraban voluntariamente a una zona donde podían ver vídeos con diferentes tipos de escenas, desde momentos de descanso hasta conflictos

En ese sentido, Sterck indicó que la tendencia a mirar con más detenimiento los vídeos agresivos podría estar relacionada con una estrategia de protección social. Conocer las interacciones ajenas, sobre todo si incluyen tensiones o jerarquías, puede ayudar a evitar conflictos futuros o a posicionarse dentro del grupo. El propio diseño del experimento, que contaba con pasillos donde los animales ya estaban acostumbrados a participar en pruebas cognitivas, facilitó que su comportamiento fuera lo más natural posible.

Tanto humanos como primates prestan más atención a conflictos que implican a miembros reconocidos

Los vídeos utilizados, grabados con anterioridad, pertenecían a tres grupos distintos. Dos eran conocidos por los animales y uno completamente ajeno. Esta diferencia permitió comprobar cómo variaba su atención en función del vínculo social. La reacción ante las imágenes demuestra que, incluso en otros primates, existe un interés específico por lo que ocurre dentro del propio grupo.

Esa misma sensibilidad ante las relaciones internas también aparece entre humanos, según los autores. Brad Bushman, profesor de comunicación en la Universidad Estatal de Ohio, explicó que “cuando vemos películas, nos gusta ver actores conocidos más que a personas que no nos resultan familiares”. En su opinión, tanto macacos como personas buscan entender mejor su entorno más próximo, especialmente cuando hay tensión o conflicto implicado.

Los resultados apuntan a una sensibilidad compartida en cuanto a la observación del conflicto, donde la pertenencia al grupo y el reconocimiento individual tienen un peso determinante. No se trata solo del contenido violento, sino de quién lo protagoniza y qué papel tiene dentro del entorno social del espectador.

Etiquetas
stats