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Trump contra su propia medicina: así es el candidato republicano que quiere acabar con él

El excongresista Joe Walsh llegó a la cámara en 2010 de la mano del Tea Party y ha protagonizado numerosas polémicas como pedir "un foso lleno de cocodrilos si es necesario" en la frontera

"Está loco, es errático, es cruel, fomenta el odio, es incompetente y no sabe lo que está haciendo". Con esta frase, Joe Walsh ha anunciado que va intentar disputarle a Donald Trump la candidatura republicana

Joe Walsh, el rival de Trump y candidato republicano a la presidencia.

Joe Walsh, el rival de Trump y candidato republicano a la presidencia. Gage Skidmore

"Está loco, es errático, es cruel, fomenta el odio, es incompetente y no sabe lo que está haciendo". Con esta frase, Joe Walsh ha anunciado que va intentar disputarle a Donald Trump la candidatura republicana a la presidencia de EEUU. Una empresa casi imposible, pero para la cual este excongresista ultraconservador y deslenguado puede ser la persona perfecta. Después de todo, ¿quién mejor que un troll sin conciencia para apretarle las tuercas al troll sin conciencia que vive en la Casa Blanca?

Joe Walsh llegó al Congreso en 2010 cuando la ola del Tea Party ultraderechista arrasó en las elecciones de mitad de mandato de Obama. Nadie daba un duro por él, pero se las apañó para ganar y se hizo famoso, principalmente, por sus polémicas: entre ellas llamar "tirano" a Obama y luego "disculparse" diciendo que el presidente "no era lo bastante inteligente como para entender esa palabra", o pedir que se impidiera a los inmigrantes cruzar la frontera "con un foso lleno de cocodrilos si es necesario". A pesar de estas frases tan coloristas, el escaño solo le duró dos años porque lo machacaron en su primer intento de reelección. No le ayudó la denuncia por no pasarle la pensión alimenticia a sus hijos ni tampoco su nombramiento como "uno de los 19 congresistas más corruptos del país". Pero lo peor estaba por llegar.

Al quedarse sin empleo, Joe Walsh decidió emprender un nueva carrera como "comentarista conservador" y tuitero incendiario. En los últimos años ha acusado al presidente Obama de ser musulmán en secreto y ha llamado al músico Stevie Wonder "ingrato multimillonario negro" por denunciar la violencia policial contra los afroamericanos. También ha atacado a los padres de los niños muertos en los tiroteos en colegios por querer restringir al acceso a las armas y ha explicado repetidamente cómo se exige menos o "se baja el listón" a los políticos negros. Un angelito.

Con su currículum, no sorprenderá a nadie saber que en 2016 Joe Walsh hizo campaña por el hoy presidente y le votó, llegando a anunciar que si Trump no ganaba "cogería su rifle". Sin embargo, en los tres últimos años, dice que ha tenido tiempo de arrepentirse. Habla del compadreo del presidente con Vladimir Putin como la gota que colmó el vaso, pero él mismo ha hecho un poco de examen de conciencia. Incluso ha reconocido que con sus palabras ha podido tener algo que ver en el actual clima político en EEUU: "Fui a lo personal y odié, dije cosas feas del presidente Obama de las que me arrepiento, que ayudaron a crear a Trump. Y me siento responsable por ello".

En eso acierta Joe Walsh, porque él era el Trump antes de que llegara Trump. El que insultaba, el que escandalizaba, el que decía cosas que nunca antes se habían dicho... y como tantos otros de sus compañeros del Tea Party de 2010, ha visto cómo las propias fuerzas que ayudaron a desatar les devoraban después a ellos también. Ahora, dicen, es cuando el racismo ha ido demasiado lejos o cuando el insulto es demasiado grosero. Ser "el moderado" en el Partido Republicano de Trump está cada vez más barato y los radicales de ayer son los paladines del sentido común hoy. Eso, cuando son sinceros.

Joe Walsh es un oportunista en busca de una nueva aventura profesional. Sabe que su desafío contra Trump es una aventura que casi seguro acabará en fracaso, pero que va a reportarle muchas horas de televisión, mucho estar en el candelero y mejores oportunidades para el futuro. En cierto modo, Walsh busca de esta campaña presidencial lo mismo que buscaba Trump de la suya: publicidad. Lo que pasa es que al hoy presidente le salió mejor de lo que él mismo pensaba y acabó en la Casa Blanca.

Y sin embargo, bienvenida sea la llegada de Joe Walsh aunque sus motivos sean cuestionables. Apenas un puñado de republicanos se han planteado retar a Trump en primarias y solo uno se había decidido. Todos cortados por el mismo patrón: orgullosos representantes del establishment que no pueden con las formas del presidente y no aceptan el estado actual del partido.

Joe Walsh es muy diferente y por eso puede ser un enemigo más peligroso para Trump. Otro demagogo, otro mentiroso, otro troll de Twitter, otro personaje dispuesto a todo. Un candidato salvaje que ha manejado el mismo discurso del odio aunque ahora se presente como "la alternativa moral". Joe Walsh puede ser el candidato perfecto para esta situación. Ganar, casi seguro que no va a ganar... pero va a enfadar mucho al presidente y va a provocar risas y carcajadas. Algo es algo.

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