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Viajes

Un paraíso en Yucatán llamado Holbox

Holbox, en el litoral noreste de la península de Yucatán, es el lugar perfecto para huir de la abarrotada Riviera Maya. Una pequeña isla sin coches ni estrés donde es fácil contagiarse de su ritmo relajado

Con kilómetros de playas salvajes, aguas que se iluminan, fauna marina y una vida local y auténtica, en Holbox es fácil desconectar y olvidarse del resto del mundo

Holbox, Yucatán, México

Mar, cielo y poco más en Holbox.

La península de Yucatán es posiblemente uno de los puntos más turísticos de México. La Riviera Maya es gran responsable de ello con sus cuidadas playas y sus lujosas cadenas hoteleras. Pero sin embargo, y por suerte para los que buscan otro tipo de viaje, Yucatán está plagada de ruinas mayas, de antiguas ciudades coloniales, de cenotes, de naturaleza y de playas paradisíacas y poco masificadas, como las de Holbox. 

La pequeña isla de Holbox, de 40 km de largo y 2 de ancho, es un reducto ajeno al turismo de masas ubicado en el litoral noreste de Yucatán. Aquí no hay coches, las calles no están asfaltadas, la economía es local, los hoteles son pequeños y, en definitiva, reina el buen ambiente. Además, se lucha por conseguir una mentalidad eco-friendly que ayude a minimizar los problemas de basuras que sufre la isla, altamente visita, aislada del continente y con escasos recursos para la gestión de sus propios residuos.

Un lugar en el que pasear a tus anchas por playas salvajes, desconectar de todo en una hamaca sobre el mar, vivir atardeceres de ensueño, degustar pescado y marisco fresco en mil y una variantes, observar una buena variedad de aves marinas, hacer snorkel en aguas cristalinas o simplemente descansar sin pensar en nada más que en el sonido de las olas. 

Hoy Holbox vive del turismo, pero de un turismo sano. Sigue siendo la isla de pescadores que siempre fue y el refugio perfecto que encontraron los corsarios europeos en el siglo XIX. El lugar perfecto para vivir unos días diferentes en tu viaje por Yucatán.

Holbox, Yucatán, México

Kilómetros de costa en los que pasear sin nadie alrededor.

Holbox de punta a punta

Para conocer Holbox te recomendamos recorrer la playa de punta a punta, darte un agradable paseo por la arena siguiendo la línea de costa o incluso alquilar una bicicleta para llegar a los extremos más alejados. Hay dos referencias fundamentales, Punta Cocos al sur y Punta Mosquitos al norte. En la primera tras caminar a lo largo de la playa llegarás a uno de los embarcaderos más fotogénicos de Holbox y las que posiblemente sean las hamacas suspendidas sobre el agua más famosas de la isla. En la segunda llegarás a la zona más salvaje de Holbox, tendrás que caminar por el agua siguiendo una lengua de arena y dejar atrás los manglares, y llegarás hasta cerca del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, donde con suerte podrás ver un buen número de flamencos. 

Cuando atravieses las zonas más turísticas de Holbox verás numerosas compañías que ofrecen diferentes excursiones dentro y fuera de la isla. Una de las más populares es la que permite el avistamiento de tiburones ballena, el pez más grande del mundo frecuenta las costas de Holbox entre los meses de junio y agosto y encontrar alguno está prácticamente garantizado. Las empresas han de seguir estrictas normas de respeto sin interferir en el comportamiento del animal, sin alimentarlo y sin estresarlo, y así suele ser. Pero por si acaso, si se opta por esta actividad es conveniente informarse previamente sobre la reputación de la compañía para no caer en un caso de turismo irresponsable con los animales.

Por otro lado, otra de las actividades más llamativas y más bonitas que ofrece Holbox es la de contemplar la bioluminiscencia de sus aguas. Este fenómeno hace brillar determinados organismos vivos encendiéndose con llamativas luces azules, creando un verdadero espectáculo de color. Lo verás en las orillas o si agitas el agua, sobre todo en los meses de junio, julio y agosto, pero para disfrutarlo en todo su esplendor necesitarás la máxima oscuridad posible, por lo que las noches de luna llena no son buenas aliadas. 

Holbox, Yucatán, México

Sin coches, las calles de Holbox son especialmente tranquilas. Roberto Ruiz

La vida del centro de Holbox

Pero además de su naturaleza y sus playas en Holbox también hay que disfrutar del ambiente de sus calles. Tiene la fortuna de mantener una vida muy local, con pequeños comercios y un ritmo tranquilo que contagia a cualquiera. Evidentemente hay bares y restaurantes orientados al turismo, pero también puedes compartir mesa con sus vecinos en viejas cantinas si es lo que prefieres. Su plaza principal hace de centro neurálgico y no es raro encontrar conciertos o espectáculos en su colorido escenario.

Colores que nos llevan a otro de los atractivos de Holbox: el arte urbano. En cuando comiences a caminar y a recorrer sus calles verás que te vas a topar con numerosas pinturas murales que decoran paredes y fachadas. Todo comenzó en 2014 cuando se celebró aquí la primera edición del Festival Internacional de Arte Público (IPAF) con 40 artistas urbanos entre muralistas, pintores, escultores e instaladores llegados de 10 países de América y Europa, incluyendo algún artista local. El resultado fue una treintena de obras y desde entonces las puedes disfrutar paseando por las calles de Holbox.

Holbox, Yucatán, México

El arte callejero es otro de los atractivos de Holbox.

Cómo llegar a la isla de Holbox

El hecho de ser poco accesible es un regalo para Holbox. Si eres de los que necesitan aparcar con el coche en la puerta del hotel esta isla no está hecha para ti, pero con un poco de tiempo y paciencia nada es tan terrible. Para empezar, tu objetivo es llegar a Chiquilá, un pequeño pueblo costero a unas dos horas en coche desde Cancún y un poco más desde Valladolid. Puedes llegar en transporte público o con tu propio vehículo. Si optas por la segunda opción verás que hay varios aparcamientos privados en los que podrás dejar tu coche aparcado antes de zarpar a la isla.

A Holbox solo podrás llegar cruzando la lengua de agua que separa la isla de la península. Desde en el puerto de Chiquilá operan dos compañías de ferries diferentes, 9 Hermanos y Holbox Express, alternando las salidas y con trayectos cada media hora. En unos 25 minutos de navegación habrás llegado a Holbox. En caso de necesidad también podrás contratar un servicio privado.

Una vez en Holbox el siguiente objetivo será llegar a tu hotel, pero recuerda que aquí no hay coches. Los taxis son carritos de golf eléctricos y los precios pueden oscilar entre los 20 y los 50 pesos (entre 1 y 2,5 €), aunque lo mejor es que confirmes con tu alojamiento cuánto se suele pagar por este servicio para evitar malentendidos. Cómo no, también puedes llegar a tu hotel andando, pero ten en cuenta que si ha llovido recientemente las calles pueden ser barrizales o, directamente, lagunas.

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