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Madrid-Barcelona: debates electorales

Las fuerzas progresistas necesitan de los partidos independentistas para avanzar; los partidos de ámbito no estatal requieren de la apertura que les puede proporcionar un gobierno PSOE-Podemos

Álvarez de Toledo, mucho más radicalizada que Casado. Tensiona el debate. Arrimadas, con un mismo estilo, no puede competir

Álvarez de Toledo y Arrimadas piden la dimisión al director de TV3 en el debate que él presenta

Álvarez de Toledo y Arrimadas piden la dimisión al director de TV3 en el debate que él presenta

El lunes y el martes la campaña estuvo marcada por los dos debates entre los cuatro candidatos de partidos de ámbito estatal con representación parlamentaria. Ayer miércoles, y mientras aún están en pie los análisis sobre los encuentros en RTVE y Atresmedia, se celebró el debate en TV3 entre los/las cabezas de lista en Catalunya (o los que ejercen de ello, en el caso de JxC y ERC que tienen sus números 1 encarcelados).

Ahora más que nunca, se trata de debates absolutamente conectados. En los que se celebraron en Madrid, Catalunya fue una protagonista evidente. En el que se ha celebrado en Barcelona, el tema estrella – como no podía ser de otra manera – ha sido el contencioso independentista. Pero también los nuevos escenarios que pueden abrirse (o cerrarse) fruto de pactos post-electorales.

El sistema de partidos español presenta una peculiaridad rastreable en muy pocos contextos. Los partidos de ámbito no estatal, sobre todo de zonas muy pobladas y con una fuerte identidad nacional/territorial, han sido protagonistas en la gobernabilidad de España. Estos no solo han existido en los subsistemas de partidos de algunos territorios con gran centralidad sino que también se han construido como piezas fundamentales de la vida política del país. Así pues, por ejemplo, los gobiernos en minoría de 1993-96 (PSOE), 1996-2000 (PP) y 2004-2008 (PSOE) se han sostenido con acuerdos con nacionalistas catalanes y vascos, entre otros.

Hoy en día el impacto es mayor. A partir de la politización y tensionamiento del modelo autonómico del patriotismo constitucional de la FAES que abandera el Aznar de la segunda legislatura, o de la recogida de firmas contra el Estatut del PP de Rajoy en la oposición, el eje nacional entra en juego en la arena estatal. El procés (a partir del 2012) intensifica el debate nacional en Catalunya, y los “hechos de octubre” (2017) suben el tono también en España. La centralidad que adquiere la cuestión nacional/territorial en ambas arenas consolida dos fenómenos: 1) la expansión de VOX con una centralidad importante puesta en la unidad de España; 2) la superposición del eje nacional e ideológico de manera más fuerte que nunca.

Las fuerzas progresistas necesitan de los partidos independentistas para avanzar; los partidos de ámbito no estatal catalanes y vascos (pero también valencianos, gallegos o baleares) requieren de la apertura que les puede proporcionar un gobierno PSOE-Podemos para impulsar un nuevo pacto (o no pacto) territorial. Escenario tipo pacto de San Sebastián. En estas llegamos a los debates.

Debates a 4 en España. Se mostraron dos parejas de baile. Una primera, la del flanco izquierda del tablero. Sus protagonistas han aceptado el papel que puede jugar (PSOE presidir el gobierno, Podemos participar de él para apretar hacia la izquierda y la plurinacionalidad). Sánchez, que salió vivo de las citas, pudo presentar obra de gobierno; Iglesias educado y estadista tuvo la oportunidad de explicar programa. Una segunda, la del flanco derecho. No tienen clara su relación. Nerviosismo y ataques cruzados. Rivera histriónico, Casado busca recuperar la centralidad adoptando un todo de presidenciable (que no había ensayado en toda la campaña). Se juegan la futura composición de la derecha, pero también la pérdida del centro del tablero.

Debate a 6 en Catalunya. Álvarez de Toledo, mucho más radicalizada que Casado. Tensiona el debate. Arrimadas, con un mismo estilo, no puede competir. No muy lejos de la actuación de Rivera. Ambas muy centradas en la crisis catalana. Muy en su guion también se encuentra Borràs, que no se mueve del 1-O, los presos y de la “necesidad de tener Estado para tener un Estado del bienestar”. No se pronuncia sobre fiscalidad u otros temas, pero explica que van a Madrid porque pagan impuestos. Rufián confuso. Por momentos quiere pasar página y abrir un nuevo escenario hablando de diálogo y referéndum; por momentos le da miedo que se pinche el globo (como le dice el candidato de los comunes, parece que le de miedo que un partido de ámbito estatal apueste por un referéndum). Asens con un buen discurso pero con dificultad para hacerse hueco en la jauría. Necesidad de cambio en el Estado para desbloquear la situación. Pero también soluciones ambiciosas para poder gestionar de verdad el conflicto. Batet plana como Sánchez. No pierde. Ninguna frase que pueda salpicar a la campaña española.

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