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La (in)dependencia financiera de los partidos políticos

La mayoría de partidos tiene grandes deudas con los bancos que, de algún modo, pueden influir en sus leyes

La austeridad en los partidos ha provocado una menor presencia de carteles en las calles durante la presente campaña. / Carmen Secanella

La austeridad en los partidos ha provocado una menor presencia de carteles en las calles durante la presente campaña. / Carmen Secanella

Los partidos políticos se gastarán en esta campaña electoral 8,6 millones de euros, según los datos facilitados por ellos mismos. Esta cifra, que representa un 25% menos que la de 2010, no se podrá contrastar hasta dentro de unos meses, cuando los partidos deberán presentar todas las facturas al Parlament de Catalunya. De todos los partidos, CiU es el que más se gastará, con una inversión prevista de tres millones de euros. Detrás suyo vienen los socialistas, que destinarán poco más de dos millones de euros a esta campaña. Para conseguir este dinero, además de las aportaciones que hacen los militantes, las formaciones tienen diferentes vías, que pueden ser públicas o privadas. Todas ellas, especialmente en el momento de actual de crisis y de recortes sociales, provocan cierta controversia.

Financiación pública

Todos los partidos que cuentan con un grupo parlamentario (más de cinco diputados) recibirán unos 900.000 euros por la campaña para financiar el envío de cartas a todos los domicilios con las correspondientes papeletas. Hasta ahora los partidos han sido incapaces de ponerse de acuerdo para intentar reducir este gasto, enviando, por ejemplo, todas las papeletas en un mismo sobre.

Además de esta vía de financiación, una vez que se constituya el nuevo Parlament, cada partido cobrará 16.000 euros por diputado. Debido a la crisis, estas dos partidas se han reducido en un 20%, pero siguen moviendo mucho dinero. Otra manera de financiar el partido es mediante los sueldos de los cargos electos. Cada formación regula esta partida a su parecer, pero la práctica más habitual es que cada cargo dé un porcentaje de los ingresos al partido.

Financiación privada

Las otras dos formas de llenar la caja de los partidos es a través de donaciones y de créditos de entidades financieras. Estas dos fuentes de ingresos son las que generan más controversias porque pueden condicionar a los partidos a la hora de ejercer la política, ya sea favoreciendo a las empresas que han hecho donaciones (adjudicando obras públicas, por ejemplo) o ayudando a los bancos y cajas con los que tienen créditos millonarios pendientes.

CiU ha ingresado desde 1985 hasta 2007 41,8 millones de euros gracias a las donaciones anónimas. Durante estos 22 años, sólo tres partidos, CiU, PP y PNV, concentran el 90% de todas las donaciones anónimas. Desde 2007, gracias a una propuesta de ERC, esta práctica es irregular y quien quiera puede hacer donaciones pero no de manera anónima. Esta vía de ingresos ha provocado numerosas polémicas y escándalos. El último ha sido el del Palau de la Música. Entre otros delitos, lo que se investiga es si algunas empresas, como el gigante Ferrovial, utilizaron la institución centenaria para desviar dinero y financiar CDC.

Pero todas estas vías de ingresos no son suficientes. Si hay ciudadanos y administraciones públicas que han gastado más de lo que tenían, los partidos políticos no son ninguna excepción. Todo lo contrario. Todos los partidos políticos parlamentarios, salvo Solidaritat Catalana por la Independencia y Ciutandans, tienen créditos altísimos con diferentes bancos y cajas. Conocer las cantidades no es fácil, ya que el Tribunal de Cuentas, la única fuente oficial, no actualiza los números desde 2007. En los últimos cinco años se han celebrado hasta cinco campañas electorales, incluida la actual, con lo que la cifra aún puede ser superior. Sea como sea, las deudas de los partidos en 2007 eran:

CiU - 16.051.117 euros
PSC - 7.345.615 euros
PP - 59.397.803 euros * (PP fiscaliza las cuentas de manera centralizada)
ICV - 10.602.884
ERC - 2.865.829 euros

La mayor parte de los créditos que tienen los partidos son para pagar la propaganda electoral y las hipotecas de los locales. Cada formación ha negociado sus condiciones y algunas incluso han conseguido que las entidades financieras les condonen la deuda. Es lo que pasó con el PSC y ERC, poco después de pasar de la oposición al Gobierno. En 2005, los socialistas consiguieron que La Caixa les perdonara 6,5 ​​millones de euros, una cantidad que representaba el 45% del préstamo que tenían con la entidad financiera desde 1994, según publicó el diario El Mundo. ERC también negoció con éxito, y logró que La Caixa les perdonara 2,7 millones de euros correspondientes a unos intereses de un crédito solicitado en 1996.

Cada vez más, los partidos buscan nuevas vías para financiarse, como las microdonaciones de militantes y simpatizantes, o incluso, como en el caso de ICV, ofreciendo bonos retornables en dos años con un interés del 3%. En las últimas elecciones consiguieron 120.000 euros.

Esta dependencia que tienen los partidos respecto bancos y cajas puede influir a la hora de realizar su trabajo con total libertad. El candidato de SI, Alfons López Tena, tiene clarísimo que si todavía se mantienen peajes que se han amortizado desde hace años es porque "CiU debe más de 20 millones de euros a Abertis-La Caixa". Esta dependencia también podría haber influido a la hora de aprobar otras leyes que afectan a la banca, como la dación en pago, el rescate de los bancos o el escándalo de las preferentes.

Austeridad palpable

La falta de dinero ha provocado que los partidos organicen la mayor parte de sus actos en espacios gratuitos, como la calle, las sedes de los propios partidos o espacios cedidos por la junta electoral. El recorte de dinero público también ha afectado al número de carteles, que claramente es inferior al de otras campañas. Hay paneles destinados a la propaganda electoral que aún no tienen ningún cartel. Incluso se ha llegado al punto de que en algunos barrios y ciudades, durante la primera semana de campaña, hayan predominado los carteles de partidos políticos mucho más modestos, como por ejemplo la CUP. En este caso, los partidos pequeños han demostrado la eficacia de la militancia comprometida, que sale cada noche a colgar carteles. Los grandes partidos, acostumbrados a contratar empresas privadas que realizan estas tareas, están perdiendo presencia, al menos en la calle.

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