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15-M año IV: el contrapoder ciudadano se presenta a las elecciones

Una parte de las personas que se encontraron en las plazas han decidido que quieren darle importancia a lo electoral, sabiendo que lo importante empieza por abajo, construyendo base, tejiendo relaciones y complicidades, que no habrá poder institucional si no existe siempre contrapoder ciudadano

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En el cuarto aniversario de la manifestación del 15 de mayo de 2011 y la movilización que se inició volvemos a estar en una campaña electoral para las municipales. Pero el escenario político poco se parece, otra cosa serán los resultados finales. Está por ver.  En el aniversario pasado empezaba a emerger lo electoral en el mundo 15-M. Ahora ha eclosionado. Si durante el 2011 y el 2012 no paraba de crecer la lista de localidades y barrios de grandes ciudades que ponían en marcha las asambleas 15-M, después vendría la expansión de las plataformas de personas afectadas por la hipoteca por todo el estado; a partir de 2014 los círculos de Podemos con motivo de la presentación de este nuevo partido a las elecciones europeas, y a partir de la primavera, y especialmente después de que apareciera Guanyem Barcelona (ahora Barcelona en comú) las iniciativas ciudadanas que querían constituirse buscando la confluencia para presentarse a las municipales del 24 de mayo de 2015. Podemos analizar el desarrollo de la movilización cristalizada a partir de mayo del 2011 atendiendo a los espacios de participación y organización surgidos. Estos no son los únicos, pero su importancia ha sido de una gran relevancia. Muestran las sucesivas inquietudes que se han ido viviendo desde la movilización surgida hace cuatro años.

Si el 15 de mayo de 2014 lo diferencial podía ser la emergencia de lo electoral, un año después tenemos ante nosotros la proliferación de espacios de participación política que hunden sus raíces en aquello que pasó ahora hace 4 años. Las candidaturas ciudadanas no son algo nuevo, especialmente en determinados territorios. Las Candidaturas de Unitat Popular son una buena muestra de ello en Catalunya. Ya en las elecciones a la Generalitat de Catalunya de 2012 una parte de su voto tuvo un claro vínculo con el 15-M y las reivindicaciones que desde la movilización se planteaban. Ahora lo volverán a ser. Pero en los últimos meses a lo que hemos asistido es a la creación de nuevos proyectos pensados directamente para presentarse a las elecciones y trasladar a las instituciones la política hecha desde espacios ciudadanos y activistas. Estos colectivos tienen nombres diferentes, pueden llevar el en comú/en común detrás del nombre del municipio, el ahora delante, o tantas otras variantes. Cada cual tiene su historia, algunos se reconocen entre ellos, otros no han conseguido entenderse…

Presentarse a unas elecciones en nuestra sociedad, donde se las califica con demasiada facilidad como la fiesta de la democracia, parece ser lo más importante que se puede hacer. Pero el 15-M surgió sin vínculo electoral, dando importancia a otras maneras de hacer política que desde las instituciones y los parlamentos eran desatendidas. Las elecciones son un gran reto, especialmente para aquellas candidaturas como pueden ser Barcelona en comú o Ahora Madrid que han decidido desafiar el dominio de los partidos tradicionales cuestionados por el 15-M. Lo importante es el camino que han hecho hasta llegar a decidir presentarse a las elecciones; el trabajo previo de años y el de los últimos meses en constantes procesos participativos para organizarse y colectivamente preparar un programa en el que pueden haber participado centenares de personas desde los diferentes ejes de trabajo constituidos. La campaña electoral es muy exigente, será agotadora para personas no acostumbradas a ella, y les permitirá llegar a sectores de la población que no conocían su trabajo. Pero no lo más importante. Lo verdaderamente valioso de esos proyectos está en todo el trabajo hecho antes de las elecciones y lo que marcará el futuro de lo que emergió con tanta fuerza ahora hace 4 años será lo que continuarán haciendo después de las elecciones, estén en el gobierno de sus municipios o no.

Estas candidaturas surgen de los gritos “no nos representan” “no somos mercancías en manos de políticos y banqueros” o “somos el 99%” lanzados desde las plazas. Se han construido para poder actuar en un terreno que no es el suyo, que les es hostil. Se ha tenido que hacer rápidamente para cumplir con plazos y dar a conocer el proyecto. Pero ha sido una rapidez consciente de que la democracia se construye con cada decisión, con cada proceso, y que las prisas no pueden hacer olvidar lo fundamental. La importancia de la ética se ha puesto de manifiesto desde el inicio con la elaboración de códigos éticos y reflexión constante sobre las maneras de hacer. El cuarto aniversario del 15-M nos sitúa ante una gran prueba, como otras antes ha habido para los movimientos que querían cambiar de base este mundo ¿Lo electoral será el final del 15-M o la prueba que lo habrá capacitado para acercarse a su objetivo de conseguir una democracia real construida desde el poder institucional y el contrapoder ciudadano?

El 15-M no dio importancia a las elecciones municipales de 2011, ahora una parte de las personas que lo impulsaron y se encontraron en las plazas han decidido que quieren dársela. Lo hacen sabiendo, como sabían entonces, que lo que se hace y se puede hacer desde los ayuntamientos es mucho y por eso tienen una gran responsabilidad las personas que allí están representándonos. Lo hacen sabiendo que lo importante empieza por abajo, construyendo base, tejiendo relaciones y complicidades. Sabiendo que no habrá poder institucional si no existe siempre contrapoder ciudadano. Sabiendo que tan importante, o incluso más, que las elecciones es tener una ciudadanía activa, formada, movilizada, que no quiere delegar, que quiere participar y decidir constantemente sobre todo aquello que le afecta, que quiere que se garanticen los derechos que considera esenciales y que está dispuesta a organizarse para garantizarlos si no lo hacen las instituciones. Una ciudadanía que está dispuesta a cuestionarles, exigirles, a impulsar para conseguir lo que poderes sociales, políticos, económicos, no querrán que cambie. Estamos ante una de las grandes oportunidades para demostrar si es posible hacer esta otra política.

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