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Diez (y más) razones para salir a manifestarse la noche de los investigadores

Los colectivos por la ciencia salen a la calle este viernes por la noche en defensa del sistema público de I+D

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#sinCiencia no hay futuro. Logo creado por Enrique Herrero y Antonio Martínez Ron (lainformacion.com)

#sinCiencia no hay futuro. Logo creado por Enrique Herrero y Antonio Martínez Ron (lainformacion.com)

A finales de Septiembre los científicos europeos celebramos la noche de los investigadores, en la que intentamos acercar nuestra investigación a los ciudadanos. Desde 2005, ese día les invitamos a acercarse a las universidades y centros de investigación para asistir y participar en charlas, conferencias, debates, exposiciones, películas y documentales, demostraciones prácticas, espectáculos temáticos y otras actividades. Este viernes, más de 300 ciudades europeas celebran nuestra noche. Sin embargo, la ciencia española tiene pocos motivos para estar de fiesta, porque ésta bien podría ser la última vez en que nuestra labor merece tal nombre. Por ello, en paralelo con las actividades que se van a realizar en muchas ciudades españolas, el 27 de Septiembre los investigadores vamos a salir a la calle en defensa de la I+D pública. Al igual que hemos hecho con amigos y familiares, queremos invitaros a que os unáis a las actividades y protestas convocadas este viernes.

Explicar la necesidad de defender otras áreas de lo público, como la educación y la salud, puede resultar innecesario para todos los que creemos en una sociedad igualitaria basada en la justicia social. Sin embargo, cada vez abundan más quienes parecen defender que, en un mundo moderno ya lleno de avances tecnológicos, un sistema científico sano y bien estructurado no es una prioridad. Y menos aún en tiempos de crisis, aunque ésta haya sido generada por el dominio de la economía financiera sobre la economía productiva. Otros argumentan que es suficiente con utilizar los productos desarrollados en el extranjero y aportarles valor añadido tan solo mediante su puesta en mercado. Nada más lejos de la realidad. Como demuestra, por ejemplo, la economista Marina Mazzucato, los grandes logros tecnológicos que han marcado la era digital y han enriquecido a empresas como Microsoft y Apple estaban basados en grandes programas de I+D pública.

Por eso, repasamos algunas de las muchas razones que hay para salir a manifestarse por la ciencia pública española este viernes.

1. Porque necesitamos cambiar de sistema productivo. A estas alturas, nadie puede negar que el modelo económico español de las últimas décadas esté agotado. Nuestro territorio esta sobresaturado de infraestructuras y edificaciones, y la combinación de agricultura y turismo no es suficiente para ofrecer trabajo de calidad a toda la población activa del país. Es el momento de cambiar de un sistema económico más propio de un país en desarrollo a estructuras productivas características de países desarrollados. En contra de la retórica oficial, por ejemplo, el despegue de la economía alemana durante la última década se ha basado más en su elevada inversión en I+D (que ha aumentado un 60% en los últimos ocho años) y el apoyo real a la innovación empresarial, que en los recortes salariales y los “minijobs” (que están deslocalizando ahora al sur de Europa). Una economía basada en la innovación aumentaría la cantidad y calidad de los empleos. Conseguirla es muy barato en términos presupuestarios; sólo hay que tener voluntad de hacerlo. Os ponemos dos ejemplos: bastaría con las fianzas reclamadas en cualquiera de los grandes casos de corrupción que se están juzgando actualmente ( 410 M€ en el caso de los ERE) para cubrir la totalidad del presupuesto anual fijo del CSIC ( 412 M€ en 2013), presupuesto anual que también es inferior al coste de cualquiera de las cuatro radiales “de pago” de Madrid, actualmente en suspensión de pagos por falta de uso. Radiales cuyo déficit total a 2012 ( 3600 M€) era ya superior al presupuesto total ejecutado de toda la I+D española en ese mismo año ( 2764 M€ en 2012).

2. Porque las empresas españolas no están preparadas para liderar un sistema de I+D competitivo. La mayoría del tejido empresarial español es incapaz de absorber las ayudas ofrecidas por el gobierno y utilizarlas de manera eficiente. Mas del 50% del presupuesto nacional de I+D se queda sin ejecutar debido a que gran parte de los abultados créditos blandos destinados a innovación empresarial se quedan desiertos. Sin embargo, un apoyo decidido a la investigación pública aumentaría no sólo la eficiencia y competitividad a nivel nacional, sino también la de las empresas, con el consiguiente impacto en el empleo y las exportaciones.

3. Porque un sistema público de investigación permite desarrollar conocimiento, productos y técnicas económicamente poco rentables a corto plazo. Pese a su limitada rentabilidad inmediata, estos resultados pueden tener un tremendo valor humano y social, como en el caso de los tratamientos para enfermedades raras o de la detección de os disruptores endocrinos y otros nuevos contaminantes. O pueden tener un elevado valor económico a largo plazo, como el desarrollo de internet y las tecnologías de la información, que han cambiado la economía y la sociedad de nuestra época. O un gran valor cultural, como el progreso de la astrofísica o la teoría de la evolución, que ha cambiado nuestra forma de percibir nuestro lugar en el universo; o los descubrimientos de Atapuerca, que han abierto una ventana a los orígenes de nuestros antepasados; o el estudio de nuestro patrimonio artístico y lingüístico, en el que se asientan las señas de identidad de nuestra cultura. El entramado científico y tecnológico de un país debe ser mucho más sólido del que actualmente poseemos, y no estar supeditado a la temporalidad y la incertidumbre de las políticas de los partidos en el gobierno.

4. Porque un sistema público de investigación permite desarrollar investigaciones independientes. Como ya hemos mencionado en otros posts, la investigación aplicada busca la consecución de un producto, compuesto u objetivo programado inicialmente. Sin embargo, necesita de la base sólida que le proporcionan los grandes avances científicos. Estos avances generalmente provienen de la I+D pública, que aborda las investigaciones de alto riesgo que las empresas evitan y cuyos resultados son, a la larga, la base de los productos con grandes rendimientos en forma de patentes. Más importante aún es el hecho de que la investigación pública ofrece sus resultados de forma abierta a toda la sociedad, lo que multiplica su impacto tecnológico (bloqueado a menudo por la competencia entre empresas, que impone un obligado bloqueo al flujo de información entre ellas) y garantiza la igualdad de acceso a los avances de importancia en sectores clave de nuestra sociedad productiva (como tecnologías de cultivo o cría de animales, técnicas médicas, mejoras en los sistemas educativos y formativos, etc.). La independencia de los investigadores también es garante de objetividad y compromiso con la sociedad, ya que permite identificar problemas de salud pública sin injerencias de grandes corporaciones, desentrañar las evidencias históricas sin injerencia de poderes fácticos, o interpretar la realidad social, política y económica del momento (como la corrupción o la criminalidad), sin otro limitante que el debate argumentado con datos contrastados.

5. Porque podemos convertirnos en una potencia mundial. España ya está dentro de los diez primeros países con mayor productividad científica. Y hay mucho margen de mejora. Por un lado, en la actualidad los científicos jóvenes constituyen, con diferencia, la generación mejor preparada de la historia de la ciencia en España. Además, el clima y la elevada calidad de vida convierten a nuestro país en un destino atractivo para cualquier científico de renombre internacional – aunque los bajos salarios, las numerosas trabas burocráticas y la impredecibilidad de nuestras políticas de I+D frenen aún su llegada. Nuestros deportistas han demostrado que, cuando acompaña la inversión y un compromiso estable durante varios años, los españoles somos capaces de alcanzar los niveles más altos de desempeño; no es un problema de talento, sino de compromiso financiero y político. Una política seria y sólida de apuesta por la investigación puede no sólo parar la caída libre de la ciencia española, sino crear un sistema científico que permita auparnos a la “primera división” de la excelencia internacional.

6. Porque la ciencia puede ofrecer una imagen exterior más seria y comprometida. Una de las consecuencias más graves de la crisis es la acelerada pérdida de valor de la marca España, que hace que en otros países nos consideren un socio poco fiable – tanto en lo económico como en lo deportivo, político o diplomático. Sin embargo, los científicos españoles siguen siendo especialmente apreciados en los centros de excelencia extranjeros. Recuperar la inversión en I+D permitiría recuperar la credibilidad del país en una de sus facetas de mayor prestigio. Y dar el ejemplo de transformar una sociedad basada en agricultura y turismo en una sociedad que fomenta el conocimiento dejaría nuestra imagen muy cerca de la de los países escandinavos. Si tener a los mejores futbolistas da unas horas, días o meses de gloria a un país, tener un entramado científico consolidado implica una contribución ejemplar a la civilización del siglo XXI. ¿Acaso la civilización griega se recuerda como la cuna de la civilización occidental porque algunos de sus miembros destacaban en los Juegos de Olimpia?

7. Porque los problemas globales necesitan soluciones locales. Porque no siempre basta que inventen ellos. Las soluciones que funcionan en Estados Unidos, Alemania o Japón pueden no hacerlo en España, por muchas razones – culturales, ambientales, sociales o económicas. Por eso, además de los grandes avances teóricos de calado internacional, es necesario desarrollar ciencia e innovación localmente, para que consiga responder a las necesidades de la sociedad, así como conseguir, a medio-largo plazo, exportar nuestra innovación. Además, hay varios estudios que demuestran que la cercanía geográfica entre académicos, innovadores y empresarios es un elemento clave para cerrar de forma eficiente el círculo innovación–conocimiento, lo que multiplica el retorno empresarial – como ocurre en los famosos hubs de Silicon Valley, East London Tech City, Seattle, Silicon Wadi (Israel) o Singapur, en cuyo éxito juega un papel clave la cercanía entre universidades, empresas tecnológicas y start-ups.

8. Por una educación actualizada y de calidad en las universidades. Diseminar el conocimiento científico necesita un sistema educativo bien desarrollado. Es muy difícil que los docentes universitarios estén al día de lo que enseñan en sus aulas si ellos mismos no están inmersos en el día a día de la ciencia. Por ello la drástica disminución de la inversión en I+D que sufrimos redundará en una enseñanza obsoleta, y una pérdida de competitividad de nuestro país.

9. Porque se están cargando el sistema público de I+D. La ciencia en España se muere. Desafortunadamente, los recortes masivos e indiscriminados a los que el actual gobierno de España está sometiendo a nuestra investigación pública en aras de “equilibrar las cuentas públicas” están sacrificando el sistema que tanto ha costado crear y el gran potencial de crecimiento que tenemos, convirtiendo el buen –aunque todavía insuficiente– nivel de desarrollo de hace tan sólo cuatro años en un vertiginoso decrecimiento. Observando casos como el del CSIC, o leyendo el crudo resumen de la política científica del gobierno que hace Amaya Moro-Martín, parece evidente que o el gobierno no se preocupa por el estado de la ciencia española, o si lo hace es con la intención de limitar la independencia del pensamiento científico o, incluso, de desmantelarla.

10. Porque aunque el saber no ocupa lugar, generarlo lleva tiempo y preparación. La supresión radical de la inversión pública en investigación no sólo provocará un parón en las investigaciones en curso, sino el desmoronamiento de un sistema que tardaremos décadas en reconstruir.


… y 11 . Para no tener que emigrar. Muchos de nosotros vemos acercarse el día en que tendremos que ver crecer a nuestros hijos en el extranjero, emigrando lejos de nuestros amigos y familiares para poder encontrar un trabajo digno. Algunos ya lo hemos hecho, de forma permanente o durante décadas, pero creemos que esta debe ser una elección personal, no impuesta como coste adicional del rescate de la banca privada o la corrupción política. Además, el desmantelamiento de la ciencia pública no afecta sólo a los investigadores, sino también a quienes trabajan en empresas tecnológicas. Y energéticas (más ahora, que el gobierno ha decidido hundirlas con un peaje que solo favorece a unas grandes empresas energéticas especializadas en la contratación de ex-ministros). Y medioambientales. Y manufactureras. Y en explotaciones agrícolas. Gran parte del éxodo de trabajadores cualificados podría detenerse e incluso revertirse si el tejido productivo español se beneficiara de las bondades de una inversión estable y suficiente en un sistema público de I+D. Y la cualificación de los trabajadores que no lo están solo podrá financiarse si hay empresas dispuestas a beneficiarse de ésta.

… y 12. Para representar a los que no han podido ir. Como es común en nuestro oficio, tres de nosotros vamos a estar trabajando fuera de España, y no podemos estar físicamente en las protestas. Lo mismo pasa con miles de científicos que están trabajando en el extranjero. Necesitamos que alguien nos represente, para que no cuenten cien donde querríamos estar mil.

… y 13. Para no tener que pagar más por lo que debería costar menos. Mira a tu alrededor y pregunta si, en un mundo en el que todo lo que te rodea, la información que recibes y los cuidados  a que tienes derecho ha de ser inventado y desarrollado en el extranjero, es probable que tu calidad de vida y tus derechos se correspondan con el dinero que gastas en impuestos. Si la respuesta es no, sal a exigir a quienes tienen la obligación de gestionar adecuadamente el dinero público que dejen de gastarlo en prebendas y sobresueldos, consejeros nombrados a dedo y favores a empresas que luego les retornarán los beneficios, y empiecen de una vez a hacer su trabajo. Al fin y al cabo, su sueldo lo pagamos entre todos.

… y 14 (y 15, y 16, ...). Porque sin investigación y desarrollo no tendríamos medicinas, coches, fregonas, forros polares, ordenadores, playstations, fútbol en televisiones de alta definición, cerveza con y sin alcohol, futbolines… pues eso.

Independientemente de ideologías políticas, no hay diez, sino miles de razones para defender la ciencia pública.  

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