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Emprender para ayudar a los demás, una fórmula de éxito social en Ayudom

Esta empresa, premiada en el último Programa Sherpa de FEDA y BBVA, es uno de los mejores ejemplos de emprendimiento social

Su fundadora, María José Ruiz, dejó su carrera como contable para dedicarse a su vocación: la atención socio-sanitaria y la ayuda a domicilio

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Foto: Ayudom

Ayudom

Con el envejecimiento progresivo de la población, sobre todo en Castilla-La Mancha, y el alargamiento de los años de vida, cada vez se hacen más necesarios en la sociedad los servicios de acompañamiento y ayuda a domicilio. La crisis ha pasado factura a las prestaciones públicas en este área y por eso el emprendimiento social ha venido a complementar uno de los fines sociales más encomiables: ayudar a los demás. Con este objetivo nació Ayudom, una de las tres empresas albaceteñas premiadas en la última edición del  Programa Sherpa que organiza la Federación Empresarial de Albacete (FEDA) y BBVA.

La idea germinó en María José Ruiz Blesa, su fundadora. Su perfil empresarial, debido a su formación en Administración y Auditoría contable, se convirtió en un perfil social cuando decidió dedicarse a lo que realmente le gustaba: la atención asistencial. Fue vocacional, “casi una necesidad vital”, y comenzó a formarse en el ámbito socio-sanitario para poner en marcha su empresa de ayuda a domicilio. El estímulo definitivo para sacarse su “espinita” vino por la situación personal de una amiga que tuvo un problema puntual con su padre cuando cayó enfermo.

“Vi una necesidad que no estaba cubierta y al mismo tiempo un nicho de mercado, sobre todo a la hora de realizar esos cuidados por parte de personas de confianza”. Así surgió la idea hace tres años. Fundó el proyecto inicialmente con la alumna de un curso de formación que entonces estaba impartiendo y que la acompañó hasta el pasado mes de junio. Desde entonces, tiene otro socio que además regenta una farmacia y ambos realizan “sinergia” entre los dos negocios.

Ayudom, con un equipo de siete personas, trabaja principalmente para asociaciones y fundaciones tutelares que requieren sus servicios, y en muchos casos directamente con el particular, el usuario. Cubre todo tipo de patologías y en la mayoría de los casos la ayuda a domicilio la realiza para personas mayores que ya no pueden valerse por sí mismas o que padecen alguna enfermedad que les impide su movilidad. Según explica María José, enfermedades como el Parkinson y Alzheimer se están multiplicando al prolongarse la esperanza de vida, y al mismo tiempo los familiares de estos ancianos deben trabajar. “No todo el mundo quiere ir a una residencia y ahí entramos nosotros, para cubrir esa necesidad y atenderlos, con personal altamente cualificado para ello".

María José Ruiz

María José Ruiz

Las necesidades de atención son muy variadas y por ello el equipo está también preparado para atender servicios muy puntuales, desde un ingreso hospitalario hasta otras atenciones que suponen 12 horas de ayuda domiciliaria. Han conseguido adaptarse a “todo tipo de demandas” complementando las horas entre las trabajadoras, mediante una complicada gestión de recursos humanos que, sin embargo, está dando “muy buenos resultados”.

Su fundadora subraya que, por desgracia, debido a todos los recortes de la crisis en trabajadores de ayuda a domicilio, ha podido encontrar mucho personal. Además, se trata fundamentalmente de empleadas con una edad de 45 años en adelante, “un sector muy vulnerable en el terreno laboral”. Por ello considera, que el fin social de la empresa también se ha conseguido en esta cuestión.  

Pero ante todo, se siente orgullosa de poder “cuidar a personas”. “Sabes que lo estás haciendo bien cuando nos contratan para un servicio y después te dan la enhorabuena y un abrazo, porque muchas veces vienen desesperados y tú les sacas de esa situación que les absorbe”, explica María José. Y además destaca que es fundamental “el trato humano que le damos a las personas, de forma que puedan estar en su domicilio y que además estén cómodos y atendidos”. A ello añade las tareas de acompañamiento que también realizan en residencias o para tareas como hacer la compra o acompañarlos al médico.

Un "complemento" a los servicios públicos

Todas estas cuestiones hacen que Ayudom no se haya configurado como “competencia” de los servicios públicos o de las residencias. “Somos un complemento, llegando a aquellas situaciones a las que la administración no puede alcanzar”.

Asegura que pese a ser una empresa joven, está funcionando muy bien y que incluso ya se están planteando, puesto que disponen de certificación profesional para ello, dar servicio a diferentes zonas de la provincia, donde hay pueblos muy dispersos y pequeños. María José ya se ha encargado personalmente de atender alguna necesidad en localidades como Nerpio (el municipio más meridional de Castilla-La Mancha), acudiendo a seleccionar el personal de ayuda a domicilio para gente que lo necesita. Pero a largo plazo, le gustaría que Ayudom se expandiera y poder tener trabajadoras en diferentes zonas.

De momento, se conforma con seguir ayudando a las personas que ya requieren de su personal. Ella misma acude muchas veces a ver a los usuarios, al margen del trabajo, “una cercanía que siempre agradecen”. Esa vocación ya ha tomado tanta forma con su proyecto que se dedica casi exclusivamente a ello aunque también es formadora y orientadora en asociaciones de vecinos y mayores de la capital provincial.

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