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Series canceladas antes de tiempo

Muchas veces las cancelaciones son la consecuencia lógica de una calidad que deja mucho que desear o de unos índices de audiencia que no fueron los esperados, pero hay otros casos en los que la calidad no fue suficiente para salvarlas y han pasado a la historia como miniseries a la fuerza

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Lisa Kudrow en 'The Comeback'

Lisa Kudrow en 'The Comeback'

Se ha tomado más tiempo que otros años, pero el rodillo de la temporada estadounidense ya se ha cobrado sus primeras víctimas en forma de cancelaciones. Hay estrenos como Manhattan Love Story, Bad Judge o Selfie que no llegarán a terminar su primera temporada, algunas como The Millers que se quedarán sin completar su segundo año y otras como El mentalista o Hot in Cleveland ya saben que afrontan su temporada final.

Muchas veces las cancelaciones son la consecuencia lógica de una calidad que deja mucho que desear o de unos índices de audiencia que no fueron los esperados, pero hay otros casos en los que la calidad no fue suficiente para salvarlas y han pasado a la historia como miniseries a la fuerza. Sus cortas trayectorias escuecen pero son la mejor razón para seguir recomendándolas y evitar que una cancelación (injusta) las condene al olvido.


The Divide es  una de las dos series que ha elegido AMC (dial 32 de Movistar TV) para instalarse en España. En EEUU sirvió de apoyo al canal WEtv. y aunque las críticas fueron buenas, sus más que discretos índices de audiencia la han dejado sin segunda temporada. Aun así y a pesar de su final abierto, merece la pena engancharse a sus ocho capítulos. Multitud de caras conocidas y televisivas, una historia trepidante en la que se mezclan subtramas policías, políticas y empresariales y la presencia de la ciudad de Filadelfia como un personaje más del reparto.

Rubicon es una cancelación que todavía escuece y una resurrección que muchos seriéfilos darían inmediatamente por buena. Cuando Mad Men y Breaking Bad empezaban a volar alto, AMC apostó por este drama lleno de conspiraciones que no recibió de su cadena la paciencia que demandaba su historia. Es una serie que funciona perfectamente como miniserie y a la que la cancelación dio un nuevo significado a uno de sus diálogos finales. Antes, su penúltimo capítulo fue uno de los mejores de 2010. En la lista de series imprescindibles.

 

Awake. Hay series que nacen gafadas y a este drama de 2012 le tocó lidiar con una cadena (NBC) que nunca tuvo muy claro qué hacer con ella. Jason Isaacs daba vida a un policía que tras un accidente de coche veía como su vida se dividía en dos realidades alternativas y era incapaz de saber cuál era real y cuál era producto del trauma. Awake arrancó primero como un procedimental policial, antes de su estreno NBC ordenó la reescritura de los guiones, y luego pudo adentrase en la mente fragmentada de su protagonista, lo que siempre fue el punto original de su historia. Tiene un final tan melancólico como el de Rubicon y que también, casi por casualidad, funciona muy bien como final de (mini)serie.

De Freaks and Geeks podemos decir que fue una serie adelantada a su tiempo, además de ser una gran cantera de actores que se hicieron conocidos en televisión.  Fue también uno de primeros proyectos de Judd Appatow, que rindió homenaje a los marginados del instituto en una historia situada en un centro educativo de Michigan a principios de los años 80. Pocas veces se ha hecho con tanto realismo, humor y ternura.

Terriers. Hace no tanto Shaw Ryan se quejaba de la mala suerte que habían tenido las series en las que se había implicado tras The Shield. En 2010 tuvo que asistir a las cancelaciones de The Chicago Code, de la que era el creador y también se merecería un puesto en esta lista, y Terriers, de la que esta semana  se han acordado en HitFix como ejemplo de buena serie con una campaña de publicidad desastrosa.



Firefly. En el corazoncito de los aficionados a la ciencia ficción siempre habrá un lugar reservado para esta serie de 2002 y seguro que muchos se habrán vuelto a acordar de ella este verano tras el éxito de Guardianes de la Galaxia. Tuvo una temporada emitida de forma caótica en EEUU, una segunda vida en DVD y un final más o menos apañado en forma de película, pero durante años su fans y hasta su reparto han soñado con una resurrección que seguramente ya nunca se producirá.

Studio 60. Aaron Sorkin sigue aguantando el chaparrón de críticas que sigue provocando The Newsroom pero hubo una época que se ganó el apoyo de los críticos y del poco público que se quedó hasta el final de Studio 60. La segunda serie de su trilogía sobre los medios de comunicación, ambientada en este caso en un programa muy parecido a Saturday Night Live, solo aguantó una temporada, que sigue siendo fundamental para saber cómo funciona la industria de la televisión en EEUU.

Lights Out. Su primera temporada funciona tan bien como miniserie que siempre nos quedará la duda de cómo hubiera sido la segunda. La historia seguía a Patrick Lights Leary, una vieja gloria de los pesos pesados que tenía que volver empuñar los guantes a causa de varios problemas familiares y económicos.

The Fades. A la representante británica de la lista no le valió de nada ganar el BAFTA de mejor drama en 2012. Pero es quizás el mejor apoyo para recomendar esta historia sobrenatural protagonizada por un ejército de almas que vagan por el mundo de los vivos y un adolescente inseguro que empieza a tener pesadillas sobre la llegada del Apocalipsis.  

La resucitada: The Comeback. Hasta hace unos meses, su lugar natural estaba un poco más arriba pero HBO decidió darle una segunda oportunidad. Haciendo un doble (meta) chiste con el título de la serie, con 'The Comeback' ha vuelto Lisa Kudrow y ha vuelto Valerie Cherish, una antigua estrella de la televisión de los 80 y 90 que accede a protagonizar un reality sobre su vida de actriz decadente. Pocas veces una autoparodia ha sido tan salvaje… y tan recomendable.

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