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EXTREMADURA

Arreglo salomónico del alcalde de Navaconcejo: media placa falangista fuera de la iglesia y la otra mitad no

Ante las presiones de los colectivos de Memoria Histórica a la Junta, el alcalde apuesta por retirar solo una parte de la placa: el yugo, las flechas y el mensaje "Caídos por Dios y por la Patria" 

Opta por mantener para asombro de muchos los nombres de los caídos que aparecen en la insignia, en concreto combatientes franquistas muertos en el frente de guerra. La lista la encabeza José Antonio Primo de Rivera

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica advierte que se trata de una interpretación fraudulenta de la ley: "a nadie se le ocurriría dejar en una placa nombres de los que lucharon con Hitler"

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La fachada de la iglesia de la Asunción de Navaconcejo conserva un símbolo falangista con una leyenda sobre José Antonio Primo de Rivera

La fachada de la iglesia de la Asunción de Navaconcejo conserva un símbolo falangista con una leyenda sobre José Antonio Primo de Rivera

Los casos de placas y conmemoraciones a Franco y la dictadura se repiten por toda la geografía extremeña. Pero este quizás se lleva la guinda: el alcalde de Navaconcejo (PP) opta por retirar parte de una placa con simbología falangista que exalta el golpe militar y los mártires de Franco, pero deja al mismo tiempo la otra mitad en la fachada de la iglesia.

Así tal cual como suena. La placa se queda, en parte. Un gesto que a muchos les podría parecer el guión de una película, pero que sin embargo es real como la vida misma.

Ante las presiones de colectivos en defensa de la memoria han ejercido ante el nuevo Gobierno de la Junta de Extremadura y al ayuntamiento, el alcalde ha optado por una solución salomónica. Ha sido en una reunión donde el regidor del PP ha transmitido al resto de grupos su deseo de reclamar al Obispado que quite la parte superior donde aparecen los símbolos franquistas, el yugo y las flechas, así como la frase "Caídos por Dios y por la Patria" y ¡PRESENTES!, según confirma el PSOE local.

Opta sin embargo por el mantenimiento de los nombres de los caídos que aparecen en la placa, en concreto combatientes franquistas muertos en el frente de guerra. La lista la encabeza José Antonio Primo de Rivera.

El Gobierno de Monago concedió una subvención para el arreglo de una ermita cercana en la misma localidad por 15.000 euros, pese a conservar la placa antidemocrática a la vista de feligreses y visitantes -en contra de los dictámenes de la Ley de Memoria Histórica-.

El PP ya rechazó la retirada de la placa

El caso de la placa falangista que será retirada a medias llegó al pleno del ayuntamiento, aunque la mayoría absoluta del PP impidió su retirada. Ahora la situación es diferente, porque el gesto del alcalde puede tocar a los bolsillos, precisamente donde más duele el asunto.

La partida de dinero público concedida por Monago para la otra ermita puede correr peligro, en atención al escrito que presentó la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, reclamando al nuevo Ejecutivo socialista de la Junta información sobre la subvención otorgada para la restauración del retablo del Cristo del Valle por 15.000 euros. Una solicitud que deja constancia de que se ha concedido a pesar de que el edificio propiedad del Obispado conserva un símbolo de la dictadura militar de obligada retirada, obviamente contrario a la Ley 52/2007 de Memoria Histórica.

Finalmente el alcalde del PP, a pesar de su negativa inicial, “debido a la repercusión mediática de este caso y al parecer por las presiones de la Iglesia por el riesgo de una eventual pérdida de subvenciones futuras”, ha decidido cumplir “fraudulentamente a medias la ley", según apunta la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura.

El colectivo aclara que el gesto salomónico no cumple la ley ni por asomo, y que supone una interpretación fraudulenta de la norma. Pone como ejemplo un símil: “a nadie se le ocurriría dejar en una placa nombres de los que lucharon con Hitler”.

Según ha transmitido a este diario, la decisión de mantener los nombres de los vecinos caídos de Navaconcejo sólo hace referencia a combatientes franquistas muertos en el frente de guerra, “sin hacer ninguna alusión a los vecinos o naturales de la localidad, víctimas de la represión de la dictadura franquista que perdieron la vida o fueron encarceladas por mantenerse fieles al sistema democrático de la II República”.

Y además las placas a los fallecidos se ponen en los cementerios y no en la fachada de las iglesias, “puesto que en el fondo supone mantener en esencia el rancio ritual falangista-fascista”.

La ley lo deja claro

La Ley de Memoria Histórica determina que las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura.

Cabe preguntarse si la postura del PP de Navaconcejo se ajusta a la norma, teniendo en cuenta la carga simbólica de la misma.

Este colectivo insiste en que la permanencia de símbolos franquistas hiere la sensibilidad democrática de cualquier ciudadano y constituye una ofensa para la sociedad que sufrió la represión. Pero más allá de los juicios morales su presencia contradice la Ley de Memoria Histórica.

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