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Los entusiastas de los ordenadores 'vintage' que rescatan la historia de la informática

Ordenadores analógicos, perforadoras de tarjetas, máquinas que marcaron el ‘boom’ de los ordenadores personales e incluso revistas y prendas corporativas de la época. La Vintage Computer Federation reúne a un numeroso grupo de apasionados por comprar, reparar y mostrar en sus eventos reliquias de la informática. Corey Cohen, su administrador, es uno de los mayores expertos en el Apple I del mundo. Además de construir réplicas, valora y repara los pocos que continúan en funcionamiento. El primer ordenador de la firma de la manzana mordida es una de las piezas más codiciadas por estos coleccionistas. 

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Algunos de los miembros de la Vintage Computer Federation

Algunos de los miembros de la Vintage Computer Federation

Máquinas de 8 bits de las legendarias compañías Atari o Commodore, un Altair 8800 casero que la revista Popular Electronics vendió como un kit o dos Apple I originales. Aunque estos aparatos puedan parecer inútiles, hay un grupo cada vez mayor de apasionados por la tecnología vetusta que los considera antiguas joyas. De hecho, los ejemplares funcionales del primer ordenador de la firma de la manzana mordida, que pudieron contemplarse junto a sus compañeros de los 70 en el reciente Vintage Computer Festival de Nueva Jersey, están valorados en millón y medio de dólares (1,3 millones de euros).

A los coleccionistas les encanta revivir antiguos ordenadores

A los coleccionistas les encanta revivir antiguos ordenadores

“¡Es divertido! La gente colecciona, restaura y expone automóviles antiguos; nosotros hacemos lo mismo pero con ordenadores ‘vintage’ de entre los 50 y 80“, explica a HojaDeRouter.com Evan Koblentz, el presidente de la Vintage Computer Federation (VCF). Esta organización sin ánimo de lucro une a los aficionados a ‘cacharrear’ con antiguas máquinas, como el propio Koblentz, que se define ya como “un historiador de los ordenadores”, y a los académicos y pioneros invitados a los festivales. Al de Nueva Jersey acudió Ted Nelson, el padre de los términos ‘hipertexto’ e ‘hipermedia’.

Después de investigar la historia de los portátiles y publicar un  libro con sus conclusiones, Koblentz conserva una pequeña colección personal de ordenadores que aprecia por razones sentimentales (un Apple IIe Platinum como el que tenía cuando era niño o una calculadora HP-41C programable). Eso sí, vendió su muestrario de dispositivos portátiles anteriores al Apple Newton para centrarse en la actividad pública de la VCF, una organización que reúne a miles de entusiastas de los ordenadores ‘vintage’ en sus eventos y en su foro 'online'.

Estos amantes de la retroinformática no solo atesoran dispositivos, sino que disfrutan 'cacharreando' con ellos. “Tenemos a muchos restauradores expertos en todo tipo de materias como miniordenadores, sistemas S-100, todas las grandes marcas de ordenadores personales y también en temas específicos como fuentes de alimentación, memoria y monitores”, asegura Koblentz.

Uno de los mayores especialistas en el arte de revivir máquinas antiguas es Corey Cohen, el administrador de la Vintage Computer Federation. En unos años, este informático pasó de ser un coleccionista de coches a convertirse en uno de los mayores expertos en el Apple I del mundo. “Aprender cosas sobre su historia se convirtió en una obsesión fanática”, asegura Cohen.

El fan de Cupertino que tasa Apple I en las subastas

En 2014, la casa de subastas Christie’s vendió un Apple I, adquirido por su antiguo dueño en el garaje de Steve Jobs en Palo Alto, por la friolera de un millón de dólares (unos 900.000 euros). La semana anterior, la firma Bonhams también abría la puja por otra unidad, construida a mano por el mismísimo Steve Wozniak. El museo Henry Ford pagó 905.000 dólares (810.000 euros) por este ordenador, cuya placa base estaba en un estado “impoluto” según Cohen.

Corey Cohen, trabajando en la reparación de un Apple I en casa de sus propietarios

Corey Cohen, trabajando en la reparación de un Apple I en casa de sus propietarios

Él fue el encargado de comprobar la autenticidad de esos ordenadores y de constatar que todos sus componentes funcionaban de forma correcta. Solo se fabricaron 200 unidades del primer ordenador personal de los de Cupertino y tan solo 15 siguen en funcionamiento, así que la labor de este experto se ha vuelto vital en los últimos años. “Para valorarlos correctamente usamos una balanza muy similar a la de los libros o de los coleccionables: la originalidad, su estado, cosas que esperamos ver como daños en la placa base, modificaciones, si tiene toda la documentación original incluida...”

Como admirador de los inventos de la manzana mordida (asegura que ha convertido su hogar en una Apple Home), a Cohen se le ocurrió construir una réplica funcional del Apple I hace unos años. Así conoció a la comunidad de entusiastas de este ordenador, además de contactar con algunos empleados de la firma y con el mismísimo Steve Wozniak, con el que habla habitualmente. Según este experto, el cofundador de Apple siempre se muestra “muy agradecido” por la labor de sus fans.  

Gracias a su experiencia desarrollando réplicas que apenas se distinguen del original, Cohen se ha ganado la confianza de las casas de subastas y de los dueños de estas exclusivas piezas, que acuden a él si necesitan reparar algún componente. Se fían tanto de su buen hacer que incluso algunos le permiten mostrar sus ordenadores en los Vintage Computer Festivals.

Corey Cohen

Algunos de los ordenadores de los 70 que colecciona Corey Cohen. De izquierda a derecha, un Scelbi 8H (que se anunció como el primer ordenador comercial estadounidense basado en un microprocesador), un Altair 8800 y un Apple II, el primer ordenador de producción masiva de los de Cupertino.

Hace pocos años podía comprar un Apple II Plus por unos 30 o 50 euros. Hoy en día, pocos años después, ha subido a los 300 o 400 euros”, asegura Cohen. Más allá de Apple, asegura que muchos otros ordenadores están cada vez más valorados debido al auge de coleccionistas interesados en estas reliquias. Él, solo por afición, conserva unas cuantos. “Tiendo a comprar aquellos que necesitan restaurarse.  No los quiero perfectos, no me gustan en los que no hay nada que hacer. Me encanta lograr que funcionen, limpiarlos… Me satisface hacerlos nuevos otra vez”, señala Cohen.  

Los nostálgicos que piden autógrafos a Steve Wozniak  

Christian Liendo

Steve Wozniak firmando un autógrafo a Christian Liendo

Corey Cohen comenzó a coleccionar ordenadores antiguos por nostalgia. Vio hace unos años un capítulo de ‘Star Trek’ en televisión y rememoró un videojuego sobre la nave Enterprise con el que se divertía cuando era un niño. Así fue como comenzó a coleccionar ordenadores de la época e incluso ha programado un videojuego sobre la famosa saga en un Apple I.

Está convencido de que el deseo por revivir los buenos recuerdos con las máquinas vetustas une a la comunidad de ordenadores ‘vintage’ y atrae a los visitantes a sus eventos. “ Había una mujer que jugó al ‘King’s Quest’ y empezó a llorar cuando estaba jugando, porque le recordaba a cuando era joven”, nos cuenta Coen.

El caso de Christian Liendo es diferente. Cuando era un niño, sus padres solo pudieron comprarle el Timex Sinclair 1000, un ordenador de 2 kilobytes de RAM que se puso de moda en los años 80 por su asequible precio ( 99,95 dólares). No era el que él quería, pero recuerda la felicidad que sintió al tener al menos un ordenador. “ Durante los 80 aparecieron muchos ordenadores que no podía permitirme. Así que, cuando fui mayor y tuve mi propio dinero, compré todos los sistemas más antiguos que no me había podido comprar antes”, señala Liendo.

Christian Liendo ha comprado la sudadera de NexT fundada por Steve Jobs en 1985

Una sudadera de NexT, la compañía fundada por Steve Jobs en 1985

Ingeniero jefe de redes del New York Times, Liendo lleva años coleccionando viejas máquinas, una afición a la que ha tenido que echar el freno porque los dispositivos ya no le caben en su apartamento. Encontró gracias a la web de anuncios Craiglist un miniordenador que funcionaba como programador y emulador del Intel 4004, el primer microprocesador comercial de la historia, y se ha convertido en uno de los componentes más valiosos para él. “Es una de las pocas máquinas que usaba un Intel 4004 y es una máquina que poca gente ha visto siquiera. Parte de la diversión es investigar sobre una máquina que nadie conoce y ser capaz después de exponerla”.

También se siente especialmente orgulloso de su réplica de la placa base del Apple I. Consiguió que la firmaran el mismísimo Steve Wozniak y Daniel Kottke, uno de los primeros trabajadores de la firma de la manzana mordida, al que conoció en un Vintage Computer Festival. “Todavía no me puedo creer cómo conseguí las dos firmas”, señala Liendo, impresionado por cómo sus ídolos tienen “los pies en la tierra”.

Más allá de atesorar máquinas, este ingeniero también colecciona libros y revistas antiguos sobre informática, chaquetas de la línea de ropa que Apple lanzó en los 80 o camisetas de Silicon Graphics. “No conocí a otra gente como yo hasta mediados de los 2000. No sabía que había otras personas interesadas en ello. Fue maravilloso conocerlos y hablar sobre el pasado”, rememora. Desde entonces, ha colaborado en varios Vintage Computer Festivals, aunque a su juicio Evan Koblentz es “la fuerza detrás de los ‘shows’".

La expansión internacional (e intergeneracional) de la retroinformática

La Vintage Computer Federation no solo organiza festivales en Estados Unidos desde 1997. En Múnich se celebra el Vintage Computer Festival Europa, un evento independiente. Además, los miembros de la organización están repartidos por todo el mundo.

El británico Dave Wade solo ha acudido a un encuentro oficial en el que se divirtió mucho, pero, como tantos otros amantes de los ordenadores antiguos, se mantiene unido a la comunidad virtualmente y ha acudido a otras ferias en Reino Unido. Eso sí, Wade no se inició en este ‘hobby’ porque quisiera rastrear el pasado:  “Se trata más de que algunas de las cosas que a mí me interesan se han vuelto ‘vintage’”.

Dave Wade

Algunas de las máquinas de Dave Wade. De izq. a dcha., el analógico EAI TR10, un Tandy Coco 3 (el tercer modelo del TRS-80 Color Computer), y el IBM PC Server 500

Un EAI TR10, un ordenador analógico de los 50 que compró en eBay; un Tandy CoCo 3, el último modelo de los populares TR-S80 Color que Radio Shark vendió en los 80; o un IBM PC Server 500 System/390, un mamotreto resultado de la fusión entre un ‘mainframe’ y un PC presentado en 1995, son algunas de las reliquias más valiosas de la colección de este matemático.

A Wade no solo le gustan los ordenadores.  También es fan de los antiguos plóter, de las impresoras de margarita de los 80 o de las perforadoras de tarjetas como la IBM Punch que ha conseguido hacer funcionar como hace décadas.

Amante de recrear la antigua tecnología, también ha desarrollado un emulador del ‘hardware’ de Baby, el primer ordenador que hizo funcionar un programa almacenado en su memoria allá por 1948. Además, Wade trabaja como voluntario en el Museo de Ciencia e Industria de Manchester, explicando el funcionamiento de Baby gracias a una réplica de aquel enorme ordenador. “Parte del ‘software vintage'  se ha hecho accesible a través de la emulación de ‘hardware’ y programas”, destaca.

Aunque Wade sostiene que la mayoría de los miembros de la Vintage Computer Federation en Reino Unido son adultos nostálgicos, la pasión por las máquinas olvidadas no tiene edad. En la Vintage Computer Federation Mid-Atlantic, una de las sedes de la organización en Estados Unidos, el miembro más joven tiene 18 años y el mayor supera las ocho décadas de vida. “Es educativo para la gente joven.  Pueden apreciar mejor lo que tienen si se les enseña de dónde viene”, asegura Evan Koblentz.

Las demostraciones, charlas y clases técnicas que organizan también pueden ayudar a los informáticos de hoy en día. “Puedes entender todo de un ordenador, mientras que los ordenadores actuales son mucho más complicados, necesitan de un grupo de gente”, añade Corey Cohen.

Ya sea por enseñar a las nuevas generaciones que los dispositivos no siempre cupieron en el bolsillo, por lograr que los ingenieros de mañana tengan presente la memoria de los de ayer o por simple nostalgia, estos coleccionistas están logrando que la historia de la informática reviva, resucitándola con sus propias manos. 

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Las imágenes de este artículo son propiedad de la Vintage Computer Federation (1 y 2), Corey Cohen (3 y 4), Christian Liendo (5 y 6) y Dave Wade (7)

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