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La venta de ropa reciclada por Cáritas crece un 10%

La crisis y el consumo responsable impulsan las compras en las dos tiendas de prendas y otros artículos de vestir de segunda mano del proyecto Berjantzi.

A los clientes habituales de los locales de Vitoria, personas inmigrantes, se suman ahora muchos compradores autóctonos.  

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Los responsables del programa de Cáritas Berjantzi, que combina los programas de inserción laboral con la reutilización de ropa, calculan que la venta de artículos textiles usados en sus tiendas se ha incrementado un 10% con respecto al año anterior. "Hasta que se cierre el año no tendremos datos exactos pero según nuestros cálculos creemos que han aumentado un 10% las ventas", adelanta Patxi Ibáñez, responsable del servicio de Cáritas.

Ibánez vincula la subida a la crisis que afecta cada vez a más familias de Vitoria así como a la creciente concienciación ciudadana a favor del consumo responsable. "Sin duda viene gente necesitada. Son nuestros principales clientes. Pero ya se empieza a notar que va calando la filosofía del consumo responsable. Algunos de los que antes no se atrevían a entrar porque consumir aquí es visto como síntoma de pobreza- relata Ibáñez- ahora entran. Tenemos ropa buenísima, incluso de marcas para aquellos que las buscan. Para esta línea de productos hemos fijado unas tarifas especiales, algo superiores a las habituales, pero muy competitivas. Son prendas que están en perfecto estado, casi nuevas y a muy buenos precios".

A las dos tiendas de la coopertiva Berjantzi auspiciada por Cáritas y en colaboración de la red Koopera se acerca habitualmente población inmigrante aunque según las impresiones de sus trabajadores a esta clientela se suman cada vez más autóctonos. En cuanto a los productos más demandados son varios, en función de la época. "Cuando comienza el curso escolar vendemos mucha ropa de niño pero la demanda varía muchos. Vendemos de todo, hasta ropa para el hogar".

Reinserción laboral para personas en riesgo de exclusión

El responsable de Berjantzi confiesa que el reciente desembarco en Vitoria de cadenas comerciales con precios muy asequibles les creo cierta inquietud por la posible pérdida de clientes, un temor que ya han superado. "Dados los resultados de momento no nos ha afectado la apertura de esos negocios. Nosotros no nos podemos quejar", asegura Ibáñez. 

Los beneficios que sacan de la venta de ropa los revierten en la propia cooperativa. "Aquí no hay reparto de dividendos que valga. Todo va a parar al proyecto, si sobra se dedica en crear más puestos de reinserción laboral".

En el 2012 por los talleres del programa de Cáritas pasaron 32 voluntarios y 52 usuarios. "nosotros trabajamos con lo último de lo último de la cadena. A aquellas personas que no tienen papeles y que pelean por la RGI les ofrecemos una especie de beca. Trabajan tres o cuatro horas a cambio de la mitad del salario mínimo interprofesional. Pero su estancia aquí solo se puede prolongar durante un año. Unos se van y otros vienen", explica Patxi Ibánez. Por las tiendas han pasado diez usuarios y 20 voluntarios y la cooperativa ha posibilitado 3 puestos de trabajo y cinco contratos de inserción para personas en riesgo de exclusión.


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