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Las víctimas ganan centralidad en la vida social y política

En los últimos años, la figura de la víctima ha ido ocupando espacios cada vez más relevantes en la escena social y en las agendas política, jurídica, legislativa y mediática, hasta competir con la figura del ciudadano.

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Gabriel Gatti.

Gabriel Gatti.

Hace unos pocos años, en España la figura de la víctima la ocupaban básicamente las víctimas de la violencia de ETA. Pero hoy existen en pie de igualdad “víctimas de un montón de otras cosas”. Así lo piensa Gabriel Gatti, quien ha dirigido un grupo de investigación del Departamento de Sociología 2 de la Universidad del País Vasco sobre esta cuestión. Su trabajo ha quedado plasmado en el libro 'Un mundo de víctimas', donde se refleja la extendida presencia de la figura de la víctima y su centralidad en España y, en general, en la vida social contemporánea.

El estudio se basa en cuatro casos: víctimas de raíz política, de violencia de género, de accidentes de tráfico y víctimas en proceso de reclamación de la categoría. "En los últimos años, la figura de la víctima ha ganado centralidad, ocupando espacios cada vez más relevantes en la escena social y en las agendas política, jurídica, legislativa y mediática, y casi llega a competir con la figura del ciudadano", explica Gabriel Gatti, doctor en Sociología de la Universidad del País Vasco.

"Las víctimas del terrorismo, de la violencia machista, de la Guerra Civil, del 11-M, del Yak-42, de accidentes de aviación, de la represión franquista, de la crisis, de una inundación… tienen un denominador común: la categoría de víctima", señala Gatti. "Hace unos pocos años, en España, la figura de la víctima la ocupaban básicamente las víctimas de la violencia de ETA, pero hoy en día no solo se dicen víctimas los que son objeto de violencia política, sino que hay, en pie de igualdad, y eso es lo relevante, víctimas de un montón de otras cosas", añade.

Eclosión a partir de los 90

El equipo de investigación multidisciplinar —compuesto por sociólogos, antropólogos, licenciados en derecho, en ciencias políticas— ha estudiado el fenómeno de eclosión de esta categoría sucedido a partir de los años 90, a nivel mundial, según la revista Campusa. El proyecto ha abordado los procesos de construcción de identidad asociados a la figura de la víctima en la vida social contemporánea, centrándose en el caso español. En ese sentido, los investigadores han trabajado con víctimas de raíz política (de ETA, del 11-M, del franquismo y de violencias policiales), víctimas de violencia de género, víctimas de accidentes de tráfico y víctimas en proceso de reclamación de la categoría (de casos de bebés robados y del accidente del metro de Valencia).

Los autores de la investigación han realizado, por una parte, una investigación empírica con los agentes implicados en cada uno de esos campos (instituciones, abogados, psicólogos, mujeres de colectivos feministas…), mediante entrevistas y observaciones. Además, han hecho investigación de campo "en escenarios sociales donde las víctimas aparecen como protagonistas principales, como en el arte, en el espacio judicial, en el espacio educativo, etc. Se trata de escenarios donde la figura de la víctima antes no estaba, y ahora está como protagonista principal", explica Gatti.

"La vieja categoría del ciudadano”, añade, “antes ocupaba el centro y la víctima ocupaba un lugar más periférico. Antes la sociedad trataba, de un modo u otro, de ayudar a que las víctimas formasen parte del centro. Hoy día esa arquitectura ha cambiado, la vulnerabilidad se sitúa más en el centro. Existen pequeños mundos de víctimas donde la gente habita, vive, construye su identidad, su sentido de la vida e, incluso, sus instituciones. Las víctimas terminan formando unos universos sociales muy densos, que dan mucho sentido a su vida. Se supone que uno ocupa la categoría de víctima ‘con la intención' de abandonarla, pero es llamativo ver que no es así. La gente vive en ‘lugares' donde realmente no se puede vivir, y en ocasiones, para vivir ahí, tienen que inventarse formas sociales completamente novedosas".

Los investigadores han tenido que hacer casi un diccionario nuevo de conceptos con los que trabajar en una categoría sociológica difícil, que se escapa de la “tradición", explica. 

* Además de los investigadores de la UPV, el equipo de investigación está compuesto por investigadores de la Universidad de Vigo, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Autónoma de Barcelona, Centro d'Estudos Sociais (CES) de la Universidad de Coímbra (Portugal), CERI de Sciences-Po (Francia) y TEC de Monterrey.

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