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Ricardo Vicente y las maneras de reiniciarse

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Ricardo Vicente y las maneras de reiniciarse

Ricardo Vicente y las maneras de reiniciarse

Ricardo Vicente está empezando de nuevo. Él sabe que la vida está bien si no te rindes y, por ello, se ha puesto manos a la obra: de golpe y sin avisar escribe la novela "¿Qué haces tan lejos de casa?" y publica un disco en solitario con el mismo nombre.

El disco-libro se vende de forma conjunta y relata la sorprendente gira de un trío musical llamado "El problema de los tres cuerpos".

La banda, que estaba compuesta por Fran Fernández (Australian Blonde, Nixon), Ramón Rodríguez (The New Raemon) y el propio Ricardo, recorrió en 2012 el mapa peninsular evangelizando con bellas y caprichosas canciones en clave pop.

Ricardo -Richi para los amigos- ha publicado más de 14 discos y ha formado parte de grupos tan emblemáticos de la escena independiente como Tachenko, La Costa Brava o Nixon. Ahora se aplica un salto doble mortal y relata su viaje más íntimo.

No esperen encontrarse batallitas de músicos en el límite o la cara b de la gira de Led Zeppelin en plan hispano. La historia que cuenta Ricardo tiene mucho de surrealismo, de emociones personales y de la España del nuevo siglo.

"La crónica a secas aburre -dice Richi-, por eso cada capítulo tiene que equilibrarse con una parte de realidad, con un parte de mi vida y con la ficción absoluta".

Tanto es así que mientras nos cuenta - y evalúa- los diferentes hoteles por donde pasan, el relato nos atrapa con la aparición de osos borrachos en los bares, chimpancés que hacen cuentas o viajes con el capitán Ahab.

Con una prosa vivaz y fresca, Ricardo nos cuenta además las dificultades de una gira que tenía a cada protagonista en un punto de mapa (Richi en Zaragoza, Ramón en Barcelona y Fran en Gijón).

Eso sí, en este relato autobiográfico no puede faltar la presencia del desaparecido Sergio Algora (El Niño Gusano, La Costa Brava), cuyo magisterio reivindica el autor "como parte" de toda la historia.

El libro está dividido en doce capítulos que son también el número de canciones que incluye el disco. "Lo mejor es leer el libro primero y después escuchar el disco", propone Richi.

"Las canciones son canciones, no tienen el discurso de la novela; en ella comprendes la idea de qué es estar lejos de casa y volver para empezar una nueva vida. El libro es más optimista", añade.

Aunque califica su estilo como "música ligera", Ricardo se impuso un reto con la grabación de su primera trabajo: "llegué al estudio con canciones desnudas donde la letra manda. Tuve un acuerdo total con el productor -Nahum García-, fue un trabajo de tú a tú. Si había que alargar una canción por la letra se hacía, en plan rollo Dylan, como en los sesenta".

El resultado es heterogéneo, un disco que derrocha tristeza y sensibilidad, con excelentes melodías en temas como "Vísteme Eau Jeune", "Puerto Madero Llueve" o "Langostas en el Nilo".

Para este doble trabajo de escritor y músico, Ricardo Vicente se ha encontrado con la complicidad de la editorial Bandaàparte y el sello discográfico Marxophone, que han iniciado con este libro una colección conjunta de autores/músicos.

Antonio de Egipto, de Bandaáparte, niega que su editorial sea solo un refugio para músicos escritores.

"No somos una editorial de libros de música y no publicamos exclusivamente a músicos literatos, aunque abundan en nuestro catálogo: Santi Campos (Amigos Imaginarios), Raúl Bernal (Jean Paul, José Ignacio Lapido, Grupo de Expertos Solynieve), Sergio Albarracín (Elphomega) o Benja Villegas (Anicet)".

"En realidad, publicamos lo que llamamos 'no escritores', creadores que aun viniendo de disciplinas artísticas diferentes a la literatura encuentran en este medio una forma más de canalizar sus inquietudes", añade.

Ricardo corrobora esta afirmación. Así pasa que su novela está prologada por el escritor/músico Agustín Fernández Mallo, miembro de la denominada Generación Nocilla, y que, junto a Julián Feliu, forma el dúo musical Frida Laponia.

En este juego de dobles vidas se mueve muy bien Ricardo Vicente. Profesor de Filosofía en Zaragoza resta horas al sueño para "poder brillar en algún momento" y seguir adelante con su otro trabajo creativo.

Barbudo y simpático se le nota que está contento. En febrero sale de gira con el disco -"en plan Jonathan Richman"- y se siente seguro en esta etapa en solitario. Optimista, dice sonriente que la gente se va a encontrar "a alguien que está empezando de nuevo". Es una forma de reiniciarse, de nacer de nuevo.

Por Juan Carlos Gomi

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