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Pioneros de la normalidad

Enfundados en chalecos de cuero con remaches y vaqueros, con su tema punk bajo el brazo, cantan sobre sus cosas: la vida cotidiana de cuatro chicos con síndrome de Down que tienen sueños, deseos y quejas, ir al trabajo, estudiar o remolonear comiendo chucherías;. y encima es la primera canción de estilo punk que se presenta al festival de Eurovisión. Ahí, abriendo caminos, haciendo historia por partida doble, pero bajo el foco solo su síndrome de Down. Injusto, discriminatorio, hipócrita.

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Pertti Kurikan Nimipäivät

Pertti Kurikan Nimipäivät

Nunca pensé que escribiría sobre Eurovisión y menos en este blog. No porque sienta aversión por el festival de la canción europea, sino porque habitualmente debido a mi labor periodística por mis manos pasan temas ligados a Andalucía. Mucho menos pensé en escribir sobre la diversidad funcional y Eurovisión. Mezcla explosiva.

Si la elección de nuestro representante al concurso suele generar polémica, por la diversidad de gustos y criterios, imagínense los comentarios que ha suscitado la elección de Finlandia, que presenta a  un grupo punk cuyos miembros son cuatro jóvenes músicos con síndrome de Down y autismo.

La formación se llama Pertti Kurikan Nimipäivät (la Onomástica de Pertti Kurikan) y no es flor de un día. Quiero decir que no es un grupo de cuatro chicos con síndrome de Down que se han juntado para ir a Eurovisión y ganarse el corazón de los televidentes, como acusan algunos en las redes sociales (“dis” incluidos). Ya cuentan con seis años de trayectoria a sus espaldas. Y mantenerse más de un lustro activo en cualquier ámbito artístico habla a su favor. En 2009, sus integrantes se conocieron participando en un taller cultural para personas con discapacidad intelectual. La experiencia les gustó tanto que decidieron unirse para hacer versiones punk de grupos locales y componer temas propios, como el que presentarán el próximo día  23 a Eurovisión, si superan las semifinales el 19 y 21.

Finlandia, dicen los expertos en el festival, suele ser rompedor en sus propuestas. Estos nórdicos ya rompieron moldes hace una década enviando al festival a un grupo de rock duro, Lordi, y arrasó. Esta vez también rompe moldes, y, de momento, sus candidatos no han pasado inadvertidos para la prensa europea con su tema y estética punk.

Aunque para algunos la discapacidad está por encima de la capacidad.

Son aquellos que no ven más allá del síndrome de Down de estos músicos y critican que Finlandia les haya elegido por su diversidad, convirtiendo a la discapacidad en un instrumento para conseguir popularidad y el favor de la audiencia. Críticas que subestiman por completo la capacidad musical de los integrantes del grupo finlandés.

¿Una persona con síndrome de Down no puede ser cantante punk?

¿Tan plana es la audiencia que se dejará llevar por el “dis” sin puntuar la “capacidad”?

¿No será que los finlandeses toman todo esto con naturalidad? Los ha visto actuar sobre el escenario, les ha gustado y los ha votado. Fin de la historia.

No se puede decir que la audiencia finlandesa sea condescendiente con sus aspirantes eurovisivos por el hecho de tener distintas capacidades. Ya tuvieron un posible representante sordo en 2009 y le dejaron fuera con su rap en lengua de signos. Gustó menos que el otro candidato y no entró.

Los que reclaman esa pretendida normalización esgrimiendo una supuesta discriminación positiva por el simple hecho de haber sido elegidos por su síndrome de Down no abordan la cuestión con esa normalidad que pretenden. Las personas con discapacidad a veces nos vemos en este punto paradójico: discriminadas por ser pioneros con discapacidad. ¿Cómo se pueden romper moldes, derribar barreras, si se critica a los que dan los primeros pasos en el camino hacia la normalidad?

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