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Abren una cantera frente a un bosque protegido tras perdonarle un trámite medioambiental

Vista del bosque protegido desde la cantera el 27 de mayo de 2016.

Raúl Rejón

La empresa Collosa lleva unas semanas abriendo una cantera a unos centenares de metros de un bosque protegido en Soria. El plan es sacar hasta 370.000 metros cúbicos de grava. Una explotación minera a la que se le ha eximido de someterse a evaluación de impacto ambiental y con la que la constructora podrá abastecer una obra de seis kilómetros de la autovía A-11 que transcurre a escasa distancia. Un proyecto antiguo que la crisis paró y que ahora se ha desempolvado. Un contrato que suma más de 25 millones de euros.

Collosa es una de las constructoras más importantes de Castilla y León. Se trata de la empresa que pagó más de 400.000 euros al embajador en Reino Unido, Federico Trillo, y el exdiputado del PP Vicente Martínez Pujalte por una serie de informes verbales. Cuando Collosa presentó su plan de cantera en 2010, la empresa alegó que el proyecto no tenía obligación de pasar por los estudios previos de evaluación. El departamento de Minas de Castilla y León aceptó esa postura. De esa manera, bastó con un informe favorable –más sencillo y ágil– de la Comisión Territorial de Previsión Ambiental.

La ley exige ese tipo de estudio en una tres supuestos que la constructora creyó esquivar, pero no pasó el último: en primer lugar hay obligación si la explotación mueve más de 200.000 m al año y la empresa aseguró que serían 185.000.

El segundo supuesto se refiere a minas visibles “desde autopistas, autovías, carreteras nacionales comarcales o núcleos urbanos superiores a 1.000 habitantes o situadas a distancias inferiores a 2 kilómetros de dichos núcleos”. En este caso, la cantera dista 700 metros del pueblo de La Mallona. Y 1,5 de Las Fraguas. Pero no hay mil vecinos en ellos.

Y también lo pide para aquellas que estén en un área que pueda “visualizarse” desde los límites de “espacios naturales protegidos”.

A unos centenares de metros, en todo caso a menos de un kilómetro, de la futura cantera, se dibuja el límite meridional del bosque denominado Sabinares de Sierra Cabreja que pertenece a la Red Natura 2000. Según su ficha “con toda probabilidad este espacio recoge la mayor y mejor representación de sabinares de páramo de toda la península ibérica”. Desde su límite se ve la cantera. Desde la cantera se ve el bosque, según las imágenes que recogieron en sus alegaciones los vecinos. La Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León no ha ofrecido su versión a eldiario.es para este reportaje.

Grava, asfalto y carretera

La idea de la cantera nace anexa a la construcción de la autovía. El Ministerio de Fomento adjudicó el tramo que pasa por La Mallona y su enlace a Collosa por más de 24 millones de euros en 2008. De hecho, la constructora, al solicitar la licencia municipal al Ayuntamiento de Golmayo para la mina, adujo que era adjudicataria del tramo de carretera y que “para ejecutar dichas obras es necesario la apertura de una explotación de calizas”.

Pero poco tiempo después, tanto el departamento de Minas como la empresa subrayaban que la autovía y la cantera eran planes independientes: “Esta explotación es independiente de la obra de la autovía A-11, aunque el material extraído se puede utilizar en la misma”, informaban. ¿Por qué ese cambio? La asociación ecologista ASDEN interpreta que se trató de “fraccionar los proyectos” con la idea de, presuntamente, “reducir costes en estudios ambientales evitando que se exija un adecuado Estudio de Impacto Ambiental”. Si la cantera fuera parte formal del proyecto de la autovía habría tenido que incluirse en el estudio de impacto ambiental de la carretera. 

Desde luego, los trabajos para extraer piedra del subsuelo quedaron congelados junto con las restricciones presupuestarias que pararon la ejecución de la autovía. Casi cinco años de parón. Solo cuando se han retomado las obras de la carretera, que en julio de 2015 estaba en “labores previas para ser reiniciadas en breve”, según recogía el Boletín de Infraestructuras de julio de aquel año, se ha recuperado el expediente de la cantera en Soria.

Así, el Ayuntamiento notificó a los vecinos la concesión de licencia en febrero de 2016. La preparación del terreno para la extracción se aceleró y pasó en un mes (de marzo a mayo) de 0,39 hectáreas a casi tres.

Collosa justificó su plan en que “la explotación [para grava] más cercana está a cinco kilómetros”, según su escrito al departamento de Minas. Medio Ambiente no puso “reparo alguno”, según informaba el mismo organismo. 

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