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Rotundo 'no' a las reválidas

Los resultados electorales del 26J no han otorgado una mayoría suficiente al PP que le permita seguir actuando como si tuviese una mayoría absoluta

No sólo implica ignorar las demandas sociales, políticas y educativas, sino que las reválidas son el culmen de la segregación y de la desigualdad de oportunidades impuestas por la LOMCE

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El pasado sábado el Gobierno en “funciones” dio un paso más en el proceso de implantación de la LOMCE, pero no fue un paso cualquiera, sino posiblemente el que más rechazo ha generado entre la comunidad educativa y partidos políticos, las REVÁLIDAS.

Cabe recordar que en la pasada legislatura, el Congreso aprobó una iniciativa presentada por el grupo parlamentario socialista para paralizar el calendario de implantación de la LOMCE, sólo el PP votó en contra. Los resultados electorales del pasado 26 de junio no han otorgado una mayoría suficiente al PP que le permita seguir actuando como si tuviese una mayoría absoluta, desoyendo una vez más a la sociedad española que ya se ha manifestado con absoluta claridad en contra de su ley educativa y de su forma de actuar, a espaldas de la comunidad educativa.

Resulta provocadora la publicación del Real Decreto 310/2016, de 29 de julio, por el que se regulan las evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato, porque no sólo implica ignorar las demandas sociales, políticas y educativas, sino que las reválidas son el culmen de la segregación y de la desigualdad de oportunidades impuestas por la LOMCE.

Las reválidas o como el gobierno de Rajoy eufemísticamente las llama 'evaluaciones finales de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato', no son simples evaluaciones finales. En primer lugar, son pruebas cuyos resultados condicionan la obtención del título y su nota en la ESO y en Bachillerato. Si no se aprueban, no se titula. Por eso, son evaluaciones también excluyentes, porque si no se obtiene el título de ESO o Bachillerato no se puede seguir avanzando en el sistema educativo. Se cierran puertas a la FP de grado medio o a los estudios de Bachillerato en el caso de 4º ESO, y a la educación superior (enseñanza universitaria, enseñanzas artísticas superiores, formación profesional de grado superior...) en el caso de la reválida de Bachillerato.

Con los resultados de las reválidas, y según se deduce de su Real Decreto, se permite establecer rankings entre centros. Los resultados se deben “poner en conocimiento de la comunidad educativa”, a la vez que se realizan informes públicos con sus conclusiones. No es difícil intuir que la publicación de las conclusiones implica una comparativa de resultados de centros educativos y consecuentemente su estigmatización en función de los resultados obtenidos. Las consecuencias son previsibles, la matrícula se verá afectada en función de resultados, independientemente de los contextos sociales, económicos o culturales de los centros.

La realización de una evaluación al final de 4º ESO para optar a enseñanzas académicas o aplicadas es contraria a todos los planteamientos de la formación a lo largo de la vida y a facilitar el acceso a estudios superiores, ambos objetivos de la Unión Europea. Sin duda, el objetivo de esta prueba es la selección por ley del mejor alumnado para Bachillerato y dirigir a muchos alumnos a una FP, que de esta manera vuelve a quedar marcada como la FP de hace 40 años.

Por si fuera poco, ¡la nota obtenida SÍ cuenta en el expediente! Un 30% para la obtención del título de la ESO y un 40% para el título de Bachillerato. Todo un retroceso educativo sin precedentes, cuando el debate educativo debería estar centrado en certificados de competencias, currículos flexibles... Con la LOMCE y el desarrollo de este Real Decreto, un alumno que ha cursado y aprobado 4º ESO o 2º de Bachillerato puede no obtener el título correspondiente e impedírsele continuar estudios.

Lamentablemente el PP ya no tiene ni la capacidad de sorprender en materia educativa. Es significativo y cobarde que la publicación de este Real Decreto, de una tremenda trascendencia, se haga el 31 de julio, coincidiendo con las vacaciones escolares. Desgraciadamente, este hábito tampoco es nuevo en el gobierno de Rajoy, ya lo hicieron con el anteproyecto de la LOMCE, esta ley que ni figuraba en su programa electoral y que apareció de manera casi espontánea en un verano de hace ya cuatro años. ¡Y de aquellos barros, vienen estos lodos!

Poco creíble es el discurso de Rajoy que dice querer gobernar, pero ello conlleva acercar posturas con otros grupos parlamentarios. La publicación de este tipo de decretos y de esta manera, imponiendo y a espaldas una vez más de partidos y comunidad educativa, revela nuevamente la política educativa que quiere el PP. Este Real Decreto muestra una clara línea ideológica que ataca y agrede la igualdad de oportunidades y que permite que miles de jóvenes puedan ver frustradas sus aspiraciones en el futuro por una norma elitista y segregadora. Por ello, un rotundo 'NO' a las reválidas.

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