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Del “absentismo” a los trabajadores “repetidores”: el lenguaje que culpabiliza a quienes están de baja médica

El líder de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, en un montaje sobre absentismo laboral.

Laura Olías

18 de febrero de 2026 22:24 h

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El gran aumento de las bajas por enfermedad de trabajadores protagoniza cada vez más estudios, jornadas y debates públicos, muchos de ellos de la patronal y otros organismos económicos. Aunque no se denuncie fraude expresamente, ni se sustente con datos, se está extendiendo un lenguaje que desliza una supuesta voluntariedad de los trabajadores a la hora de ausentarse de su puesto. Desde la propia palabra “absentismo”, que utilizan los empresarios y cada vez más actores para referirse a las bajas, a recientes estudios que denominan “trabajadores repetidores” a aquellas personas que han tenido más de una baja médica en un año.

Algunas de estas expresiones no son nuevas, como advierten desde hace años los sindicatos. Por ejemplo, está muy normalizado decir que los trabajadores “se cogen una baja”. Como si fuera algo que dependiera de ellos mismos, cuando toda incapacidad temporal (IT) está firmada por un médico, que suscribe que esa persona sufre una enfermedad o una dolencia que le impiden trabajar.

Así, cuando hablamos de bajas laborales nos estamos refiriendo a personas enfermas, accidentadas o con alguna dolencia. Sin embargo, la denominación desde la que se está abordando el aumento de las bajas médicas es –cada vez más– el “absentismo”. “Mientras se habla de subir salarios, sin valorar los problemas de las empresas, hay un problema: el absentismo laboral. Nos falta gente en porcentajes escalofriantes”, subrayó esta semana el líder de la patronal CEOE, Antonio Garamendi.

La Real Academia Española (RAE) define absentismo como sigue: “Abstención deliberada de acudir al lugar donde se cumple una obligación” y “abandono habitual del desempeño de funciones y deberes propios de un cargo”.

Es decir, el debate se suele abordar de partida con una denominación que traslada una supuesta voluntariedad o costumbre de los trabajadores de ausentarse de sus funciones.

Estudios que ponen en la diana enfermar más de una vez en un año

A estas expresiones más conocidas, varios estudios recientes están incorporando en el debate público nuevos términos y marcos conceptuales con claras connotaciones negativas por estar de baja médica (es decir, por enfermar) más de una vez en todo un año.

El Estudio socioeconómico de la evolución de la incapacidad temporal y la siniestralidad en España de la mutua Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), uno de los más detallados en su análisis de datos sobre bajas médicas de los últimos años, denomina trabajadores “repetidores” a aquellos que han tenido más de una baja en un plazo de doce meses.

“El porcentaje de repetidores sobre el total de personas en baja por IT no ha parado de crecer, con un aumento de más de 10 puntos porcentuales (pp) en los últimos seis años, es decir, del 27%”, indica por ejemplo el estudio. Esa palabra, personas “repetidoras” de bajas, se está extendiendo en noticias y otros informes, como el que presentó hace unos días la patronal Pimec en Madrid.

El mismo enfoque tiene el reciente informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) sobre la incapacidad temporal, que en su caso habla de “reincidencia”. “El porcentaje de trabajadores con más de un episodio anual aumentó del 23% en 2017 al 31,8% en 2024, lo que evidencia una reincidencia creciente”, recoge el estudio del organismo público. Según la RAE, reincidir es “volver a caer o incurrir en un error, falta o delito”.

Entre sus recomendaciones, la AIReF propone “diseñar un sistema de control más intensivo para trabajadores que inicien un segundo episodio de IT o alguno posterior en el mismo año natural”. Es decir, para el organismo fiscalizador de las cuentas públicas, el umbral para extremar la vigilancia de la Seguridad Social es tener más de una baja al año.

Lo que no se puede es culpabilizar a las personas que tienen procesos recurrentes. Pensando que quien cae de baja varias veces en un año, o en años sucesivos, es un defraudador.

Carlos Bravo CCOO

Por poner un ejemplo práctico: faltar al trabajo por una gripe, que el pasado año arreció con más fuerza en varias Comunidades, y por una gastroenteritis o un lumbago ya sitúa a una persona en este foco de “reincidencia” o bajo la etiqueta de “trabajador repetidor”.

Desde este marco, estos estudios señalan quiénes son las personas que están más de baja, los “perfiles” con más probabilidad de IT o que tienen “más probabilidad” de “repetir”, en el caso del análisis de Umivale y el Ivie. Según su sexo (las mujeres), su edad (las personas mayores), su profesión (cuello azul) o sus patologías (entre las que se suele destacar la salud mental).

“Lo que no se puede es culpabilizar a las personas que tienen procesos recurrentes. Pensando que quien cae de baja varias veces en un año, o en años sucesivos, es un defraudador. Entre otras cosas, porque ahí están todos los enfermos crónicos de este país que tienen un empleo. No parece razonable”, denunció hace unos días Carlos Bravo, secretario de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO.

La AIReF señala también varias situaciones con más derechos laborales –mejores convenios colectivos o contratos indefinidos frente a temporales– por sus mayores cifras de bajas. Las organizaciones de trabajadores piden hacer también el ejercicio inverso: preguntarse y estudiar si las bajas en situaciones de precariedad son las necesarias. “Evidentemente, quien no puede permitirse estar enfermo, va a trabajar enfermo”, denunció Cristina Estévez, secretaria ejecutiva de UGT.

La mirada: la sombra del abuso y casi nunca la salud

En otras ocasiones, el vocabulario de algunos actores públicos es mucho más duro y señala directamente un presunto abuso de las bajas. Es el caso de Lorenzo Amor, presidente de la patronal de autónomos ATA y vicepresidente de la CEOE. “Lunes y viernes no hay baja laboral, hay bajaciones, llegó a decir Amor al ser preguntado en un desayuno informativo de Europa Press por el problema del absentismo laboral.

En este y otros casos, se ponen bajo sospecha las bajas, sin datos que lo sustenten o con cifras cuestionables. Por ejemplo, el informe de la mutua Umivale y el Ivie alerta del mayor aumento y “repetición” en las bajas por problemas de salud mental y por “algias” (dolores), que cataloga como patologías “más difícilmente objetivables”, sembrando la duda sobre posibles abusos de los empleados.

Lunes y viernes no hay baja laboral, hay 'bajaciones'

Lorenzo Amor Presidente de ATA y vicepresidente de CEOE

Sin embargo, el mismo informe reconoce que entre los autónomos estas patologías “suponen prácticamente la misma proporción de jornadas perdidas (49%)”, un dato que puede cuestionar ese supuesto fraude o abuso de estos trabajadores, que afectaría a sus propios negocios.

A la vez, el debate sobre el aumento de las incapacidades casi nunca se hace eco de otros datos, estadísticas y contexto sobre la salud, el verdadero trasfondo de la prestación. Por ejemplo, se cuestionan las bajas por motivos de salud mental, que se han disparado tras la pandemia y que suponen un mayor coste por su larga duración, mientras la Encuesta Nacional de Salud que publica el INE nos está dando múltiples cifras del deterioro de estas dolencias, como que se ha triplicado la población con depresión en los últimos tres años.

Otro dato: España es el país del mundo líder en consumo de ansiolíticos, señalado como el que más tomaba benzodiacepinas, el principio activo que contienen la mayoría de los fármacos de esta familia, según un informe de 2019 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. Un consumo que se ha disparado aún más tras la COVID. Y otro: España es uno de los países europeos con más trabajadores que señalan el ámbito laboral como causa de estrés, ansiedad o depresión (40%), según una encuesta de la Agencia Europea de Salud y Seguridad en el Trabajo.

Hay población trabajadora va medicada a trabajar y no dejan su actividad a pesar de sus dolencias, como reflejó una encuesta en Catalunya, otra realidad muy pocas veces reconocida en los debates económicos sobre bajas médicas. Tampoco que la salud mental apenas está cubierta por la sanidad pública, al contrario de lo que sucede con otras patologías, lo que lleva a la desatención de muchas personas y al retraso en su recuperación.

Además, los múltiples estudios de las patronales sobre “absentismo” ignoran habitualmente una de sus responsabilidades: la salud laboral. Un caso especialmente llamativo, de hace solo unos días, es el de la construcción. Su patronal publicó un informe sobre el coste de las bajas para el sector, sin abordar el impacto de la siniestralidad. “No hemos entrado justamente en esa problemática”, respondieron. Se trata del trabajo más mortal de España, con un aumento del 22% de personas fallecidas en accidentes laborales el año pasado. Murieron 164 de sus trabajadores en 2025.

Los sindicatos CCOO y UGT piden más responsabilidad con los enfoques y estudios sobre este tema, para no estigmatizar ni culpabilizar a personas en una situación de vulnerabilidad, por estar enfermas, y no poner en cuestión la protección de un derecho básico como es la salud. “Nadie tiene que estar de baja ni un día más de lo necesario, pero nadie tiene que estar de baja ni un día menos de lo que necesita”, advierte Bravo (CCOO).

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