Un instituto de Almería, al doble de su capacidad: 1.300 alumnos y 15 años esperando un nuevo centro
El IES El Jaroso de Cuevas del Almanzora (Almería) se ha quedado pequeño. Muy pequeño. El centro ronda los 1.300 alumnos, cerca del doble de su capacidad, según la comunidad educativa, y la falta de espacio ya condiciona el día a día: estudiantes que se desplazan de un aula a otra con la mochila cuando llegan las optativas, clases que tienen dificultades para encontrar un espacio disponible y un patio que se ha quedado reducido tras años de ampliaciones. Parte de la Formación Profesional, además, tiene que impartirse en instalaciones municipales porque el instituto no da más de sí.
La comunidad educativa lleva al menos 15 años reclamando un nuevo instituto y ha vuelto a salir a la calle para exigirlo con una manifestación. El AMPA, que actúa como portavoz de esta reivindicación compartida por familias y centro educativo, asegura que el suelo estará disponible en las próximas semanas, mientras que la Junta de Andalucía sostiene que el Consistorio todavía debe culminar los trámites urbanísticos para poder avanzar en el proyecto. Mientras ambas administraciones discrepan sobre quién ha retrasado el proceso, el nuevo centro tardará previsiblemente varios años en estar construido y la comunidad educativa reclama soluciones para un problema de espacio que ya sufren cada día.
Un centro que ya no tiene dónde crecer
La presidenta saliente del AMPA, Ana Latorre, lleva seis años implicada directamente en la reivindicación -los que lleva su hija en el centro-, aunque sitúa el origen del problema al menos 15 años atrás. Cuevas del Almanzora cuenta con un único instituto, mientras que otros municipios de la zona disponen de dos centros, explica. El crecimiento de la población y la llegada de nuevo alumnado han ido agravando una situación que, según describe, se ha intentado solucionar durante años mediante ampliaciones parciales. “Han ido haciendo apaños. Han ampliado por aquí y por allí”, resume Latorre. El resultado es un centro en el que, según la comunidad educativa, el espacio disponible ya no permite responder con normalidad a las necesidades del alumnado.
La situación se hace especialmente visible cuando los estudiantes dejan de permanecer en su aula de referencia. En primero y segundo de ESO, explica Latorre, los grupos pueden mantenerse en sus clases, pero cuando llegan las optativas el alumnado tiene que desplazarse de un espacio a otro. “Los niños se cuelgan la mochila y van peregrinando de una clase a otra”, señala. El problema ha llegado, según su relato, a situaciones en las que ni siquiera hay un aula disponible para determinadas asignaturas. “Los de segundo de Bachillerato van buscando aulas para poder dar según qué clase, con eso te lo digo todo”, afirma. En uno de los casos que pone como ejemplo, incluso tuvieron que buscar un espacio para impartir matemáticas.
La falta de espacio también condiciona la Formación Profesional. Algunos ciclos no pueden desarrollarse dentro del instituto y se imparten en instalaciones municipales cedidas por el Ayuntamiento: “No los dan en el instituto, los dan en locales que ha puesto el ayuntamiento”, explica la presidenta del AMPA. El patio es otro de los espacios que, según la comunidad educativa, ha quedado desbordado. Las sucesivas ampliaciones del edificio han ido reduciendo el espacio disponible y el alumnado termina concentrándose en una superficie cada vez más limitada. “El patio ha quedado pequeño, porque han ido construyendo, y entonces los niños están apiñados”, sostiene Latorre.
La comunidad educativa lleva años reclamando una solución definitiva. Latorre calcula que la reivindicación se remonta a al menos 15 años. Durante buena parte de ese tiempo ni siquiera existía un terreno propiedad del ayuntamiento que pudiera destinarse a la construcción del nuevo centro. La situación cambió el año pasado, cuando el Consistorio adquirió una parcela para el futuro instituto. Pero la compra no resolvió el problema: el terreno necesita completar su tramitación urbanística para poder ser destinado al uso educativo. La situación ha llevado a la comunidad educativa a volver a movilizarse en la calle. El AMPA sostiene que la reclamación se ha prolongado durante años mediante reuniones y peticiones a las administraciones y que la situación actual ha terminado llevando la protesta al espacio público.
“No nos dan ninguna solución”, lamenta Latorre. La reivindicación no se limita, en cualquier caso, a reclamar que se construya el nuevo edificio. La comunidad educativa pide también actuaciones mientras llega esa infraestructura, consciente de que, incluso una vez desbloqueado el suelo, todavía quedarán varios años de proyecto y construcción. “Una vez que tengan el terreno, estaremos hablando de una espera de mínimo de tres, cuatro años, cuando no más”, asegura que les trasladaron desde la Delegación de Educación. De ahí que la pregunta que plantea la comunidad educativa sea qué ocurrirá con el alumnado durante ese periodo: “Hasta que ese instituto se haga, ¿dónde vamos a meter a los niños?”
El suelo, en el centro del conflicto entre Junta y Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora, gobernado por el PSOE, sostiene que ha cumplido con los pasos que le correspondían para poner a disposición de la Junta el terreno. El alcalde, Antonio Fernández Liria, asegura que los trámites están “prácticamente terminados” y que el suelo estará disponible “en cuestión de dos meses”. El Consistorio sostiene que durante años ofreció diferentes alternativas de suelo ante la imposibilidad de disponer de una parcela urbana que cumpliera las condiciones exigidas para construir el instituto. Según su versión, cuando la Junta finalmente aceptó una de las propuestas, el Ayuntamiento compró el terreno y comenzó a trabajar en su transformación urbanística.
El alcalde responsabiliza al Ejecutivo regional de haber optado por una tramitación más larga de la que, a su juicio, podría haberse utilizado. “Si la Junta hubiese aceptado las diferentes propuestas de suelo desde hace muchos años, este problema no estaría en la situación que está ahora”, afirma Fernández Liria. El Ayuntamiento asegura además que buena parte de los informes necesarios para culminar la tramitación dependen de distintas administraciones de la Junta y que el expediente estará en disposición de ser enviado a Ordenación del Territorio en las próximas semanas. “El ayuntamiento cumplió, compró el terreno y se ha trabajado para que sea urbano”, sostiene el alcalde.
La Junta ofrece una versión diferente sobre el punto en el que se encuentra ahora el proyecto. En un comunicado conjunto del delegado del Gobierno en Almería, Francisco Góngora, y la delegada territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Carmen Jiménez, señala que el Consistorio debe “culminar la adaptación del planeamiento urbanístico necesaria” para que la parcela reúna las condiciones necesarias para albergar un equipamiento educativo.
El Ejecutivo autonómico sostiene que, junto a la Agencia Pública Andaluza de Educación (APAE), ha estudiado las alternativas existentes y que el siguiente paso corresponde ahora al Consistorio. “No podemos iniciar la tramitación de una infraestructura de estas características sobre una parcela que todavía no reúne las condiciones urbanísticas necesarias”, señala Góngora. La Junta asegura, no obstante, que mantiene su voluntad de construir el nuevo instituto y que continuará con el procedimiento cuando disponga de una parcela “urbanísticamente apta”. El Ayuntamiento, por su parte, sostiene que el terreno estará listo en unos dos meses y reclama que, mientras tanto, la Junta concrete cómo piensa afrontar la falta de espacio.
Más de 155.000 euros en actual centro
Mientras las administraciones mantienen esta discrepancia sobre la tramitación del nuevo centro, la Junta defiende también que ha seguido actuando sobre el IES El Jaroso para intentar adaptar sus instalaciones al crecimiento del alumnado.
La Delegación de Educación cifra en más de 155.000 euros la inversión destinada a actuaciones en el centro, entre ellas la redistribución de espacios, la adaptación de aulas y diferentes mejoras del edificio. La delegada territorial asegura que existe un “seguimiento permanente” de la situación del instituto y que la Junta es “plenamente consciente del crecimiento del alumnado y de la necesidad de planificar las infraestructuras educativas de Cuevas del Almanzora”. Pero para la comunidad educativa esas actuaciones no resuelven el problema de fondo. El nuevo instituto sigue pendiente de que el suelo complete su recorrido administrativo y, una vez desbloqueado, todavía tendrá por delante varios años hasta que pueda entrar en funcionamiento.
Ana Latorre dejará este mes la presidencia del AMPA. Su hija está en segundo de Bachillerato y ella considera que la reivindicación necesitará una dirección que pueda mantenerse durante los próximos años. “Estamos moviéndonos para que la nueva directiva tenga permanencia, tiene que permanecer muchos años”, explica. La pregunta, mientras tanto, sigue siendo la misma para las familias del IES El Jaroso: cómo afrontar los próximos cursos en un centro que, según la comunidad educativa, ya funciona al límite de su capacidad mientras espera una solución que todavía tardará años en llegar.
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