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Los contratos de “un año” recién anunciados por la Junta de Andalucía para 2.300 sanitarios durarán seis meses

La consejera de Salud y Consumo, Catalina García, en el Pleno del Parlamento

Álvaro López / Daniel Cela

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“Vamos a ampliar la plantilla del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en 2.382 trabajadores, que serán estructura del SAS. Ahora mismo los van a cubrir personas con contratos de un año, y esas plazas tendrán que salir luego a una oferta pública para que la gente se presente”.

Menos de una semana después de que la consejera andaluza de Salud, Catalina García, anunciara en Jaén contratos “de un año” para más de 2.300 sanitarios de refuerzo Covid, el SAS informó por escrito a los sindicatos del sector de que esos contratos serán, en realidad, “de seis meses para los médicos” y “de cinco meses para enfermería y otras especialidades”.

Fuentes de la Consejería de Salud han confirmado a este periódico que, en efecto, serán contratos de seis meses y “luego se prorrogarán otros seis”, un giro de guión que ha vuelto a encrespar a los sindicatos mayoritarios, que acusan abiertamente a García de “mentir” cuando hizo el anuncio ante la prensa el lunes de la semana pasada, 24 horas antes de informar a la mesa sectorial y de aprobarse el acuerdo en el Consejo de Gobierno del martes siguiente.

Hay 6.940 sanitarios de apoyo que vienen encadenando contratos temporales desde 2020 -cuando se incorporan al sistema para reforzar la asistencia en plena pandemia- y que terminan su relación contractual este viernes. A partir del 1 de junio, un día después, el SAS empezará a ofrecer esos contratos de seis meses a los 2.382 sanitarios (2.177 de ellos son de los antiguos refuerzos Covid), puestos que luego la Junta sacará a concurso público para fijarlos en la plantilla estructural de sanitarios.

García ha enfadado al colectivo al anunciar contratos de un año, cuando en realidad son de seis meses; y por anunciar que se trata de una “ampliación de la plantilla”, cuando en realidad la plantilla es la misma -el mismo número de médicos, o inferior, si no se renueva el resto del colectivo hasta los casi 7.000 de refuerzo-, aunque la estructura fija sí se amplía. No hay más sanitarios, pero sí habrá más sanitarios fijos dentro del sistema.

Al hacer el anuncio -antes frente a los medios de comunicación, luego ante los sindicatos y tras el Consejo de Gobierno-, la consejera de Salud habló de un “esfuerzo económico” para que esos 2.300 puestos de trabajo fueran plazas estructurales, lo que implica que quienes las ocupen tendrán contratos de “larga duración” hasta que se lleven a cabo las oposiciones que estabilicen los puestos.

Los sindicatos han recibido un cuadrante con los contratos que se harán a partir de junio y en ellos aparece que los médicos estarán vinculados con el SAS hasta el 31 de diciembre y que las enfermeras harán lo propio hasta el 30 de noviembre. Seis y cinco meses, pero no un año como anunció la consejera de Salud. Algo que para sindicatos como Satse demuestra que el Ejecutivo “mintió” -dijo su secretaria provincial en Sevilla, Reyes Zabala, durante una entrevista en 7TV- y para el resto de la mesa sectorial es otro ejemplo más del “trilerismo” y la “demagogia” que está llevando a cabo la Junta en este tema.

Desde la Consejería explican que no se harán contratos de más de seis meses porque van a esperar a que a finales de año las diversas oposiciones que están en marcha para estabilizar empleo en el SAS finalicen. Una vez ocurra, las plazas vacantes que queden de los profesionales que obtengan su puesto fijo, serán las que ocupen los 2.382 sanitarios a través de interinidades hasta que sean plantilla estructural con sus propias oposiciones, según Salud. “Se les ha explicado a los sindicatos y conocen perfectamente la situación”, apuntan desde el Ejecutivo regional.

Salud defiende que el año pasado ya hicieron algo similar con el mismo colectivo de sanitarios de refuerzo: un contrato de un año para mil médicos, al resto de categorías se les vinculó durante seis meses y se fue renovando conforme quedaban plazas libres por las distintas oposiciones de estabilización. En esta ocasión, de los 2.382 puestos que serán estructura, 1.828 irán a parar a la atención primaria para cumplir precisamente el pacto sellado con la mesa sectorial, 349 irán a hospitales y 205 serán para manejo de equipamiento tecnológico. En total, casi 800 serán médicos, lo que para el sindicato del gremio (Sindicato Médico Andaluz) refuerza la tesis de que son los profesionales que necesita el sistema de forma estructural.

Los sindicatos reconocen que les entregaron el mismo cuadrante en el que aparecen contratos de seis meses como máximo en la mesa sectorial de la semana pasada, en la que se les informó de estos nuevos contratos y de la que se levantaron al ver que se les había informado a ellos después de que el anuncio estuviese un día antes en prensa, pero el malestar es palpable.

El último encontronazo con la consejera viene precedido por la polémica sobre los salarios de los médicos andaluces, después de que García asegurara que cobran más de 90.000 euros -por encima de los ingresos anuales del presidente de la Junta- y se viera obligada a rectificar la cifra a la baja.

Según Antonio Macías de UGT, hay otra variable: “Ni siquiera deben ser contratos por un año, sino que se les debe contratar como eventuales hasta que salgan las oposiciones, y eso tiene que ser antes de que pasen tres años porque así lo dice la ley para estabilizar esos puestos. Esas plazas tienen que ser definitivas para las mismas personas hasta que se cubran por otras o por las mismas. Además, los delegados nos informan que, en muchos casos, ni siquiera se están ofreciendo los contratos de seis meses que se anuncian”. Al respecto, Salud insiste en que “las plazas no están definidas por los cambios que se están dando en los concursos de traslados y oposiciones”.

La duda a partir de enero

Otro matiz que indigna a los sindicatos es que según Salud, la Consejería de Hacienda liberará desde ahora 142,7 millones de euros anuales para que estos 2.382 sanitarios sean estructura del SAS, pero sus vinculaciones no son anuales de momento, sino de seis meses. “Ahora mismo no sabemos qué pasará a partir del 1 de enero cuando se acaben los contratos”, apuntan fuentes de la mesa sectorial. “Lo que es seguro es que han conseguido que nos perdamos y no sepamos realmente cómo se va contratando. Salud hace anuncios en prensa y luego cambian si quieren, pero desde luego se está maltratando al personal eventual”.

El cuadrante, que ha dado pie a esta rebaja de las expectativas que generó la propia consejera de Salud, también detalla cuánto durarán el resto de contratos. Para el Plan de Verano, en el que se producen todos los años bajas por vacaciones y que se suman a las laborales, se contratará a médicos, enfermeras y personal de servicios del 1 de junio al 30 de septiembre. Es decir, 1.588 de los antiguos refuerzos Covid estarán integrados unos meses más en el SAS para aliviar la carga asistencial de los trabajadores de la plantilla fija, sin saber qué será de ellos a partir de octubre.

De los refuerzos Covid que quedan, según Salud, 3.175 trabajarán también entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, pero no como parte del plan veraniego en sí, sino como una forma de alargar estos contratos algunos meses más. Estos, por otra parte, dejarán de ser considerados como refuerzos Covid y pasarán a llamarse refuerzos para las nuevas necesidades del Sistema Sanitario Público de Andalucía.

En todo caso, en el cuadrante entregado a los sindicatos también se incluyen contratos por un mes. “Cuando acabe el proceso el proceso de estabilización, se les hará contratos de larga duración. Es una situación transitoria”, sentencian desde la Consejería de Salud.

No obstante, los sindicatos lamentan el anuncio de Salud de estabilizar a 2.177 refuerzos Covid no porque se incremente la plantilla con estas plazas, sino porque se queden fuera el resto, que son más de 5.500. Hasta la fecha, aún quedaban 6.940 puestos de trabajo que se implementaron durante la pandemia y que llegaron a ser 20.000 en lo peor del coronavirus. Salud defiende que aquellos primeros contratos se hicieron gracias a fondos estatales que se acabaron y obligaron a las autonomías a mantenerlos con sus propios recursos económicos y que, por ello, han ido descendiendo las contrataciones.

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