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Doña Cuaresma contra Don Carnal: el líder de la chirigota ‘Aquí estamos de paso’, expulsado de su cofradía

Una chirigota que satiriza a los cofrades reaviva el debate sobre los límites del humor en el Carnaval de Cádiz

Alejandro Luque

Sevilla —

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La historia se repite: si en 1993 el autor de comparsas Antonio Martínez Ares fue expulsado de la cofradía del Nazareno por un pasadoble dirigido al papa Juan Pablo II, 27 años después es Juanlu Cascana, chirigotero y líder de la agrupación Aquí estamos de paso, quien ha pagado su irreverencia con la baja como cargador de paso de la Casa Hermandad Paz y Amparo, popularmente conocida como La Borriquita. La presión ejercida por los sectores más conservadores, o susceptibles, de la Semana Santa gaditana ha llegado hasta el ámbito del Gran Teatro Falla. Doña Cuaresma ha tomado represalias frente a Don Carnal.

Tras el revuelo formado por la chirigota de Cascana en su presentación en la fase preliminar del Concurso Oficial de Agrupaciones, en el que se presentaron con una chirigota que reproducía sendos pasos de Semana Santa con los componentes disfrazados de devotos cofrades, el Consejo Local de hermandades de Cádiz y el Secretariado diocesano de Hermandades y Cofradías emitieron un comunicado reprobando “la mofa realizada hacia los sentimientos religiosos de miles de gaditanos”.

Era sólo el primer capítulo de una novela por entregas que ha acabado alcanzando tintes esperpénticos, lo cual no deja de casar del todo con el surrealismo que es propio al Carnaval. El viernes pasado, la chirigota de Cascana hacía frente a un informe de Protección Civil en el que se advertía de las “imprudencias” e “irregularidades que no son tolerables” en la que la agrupación incurría en cuanto a seguridad.

¿Censura encubierta?

Las indicaciones de Protección Civil se referían principalmente a las estructuras que simulan los pasos, en las que se instalan dos componentes de la chirigota en silla de ruedas que emulan a un cristo y una virgen. “Esta situación impide la viabilidad de la evacuación de las personas con movilidad reducida, que debe ser autónoma o a lo sumo con el empuje de su silla. Su escape o huida depende de que tengan que ser rescatados”, aseveraba el informe, que también subrayaba el hecho de que los citados componentes estuvieran “sujetos con unas cinchas”.

También observaba este organismo que el número de figurantes que acompaña a la chirigota –convenientemente disfrazados de acompañantes de la procesión– es excesivo y “debe reducirse drásticamente”: más de cien personas, menores incluidos. “La estructura de madera no está proyectada para soportar tan elevada carga”, afirmaba, y en caso de no aliviar dicha presión “se estará excediendo la máxima permisiblidad posible y puede arrojar responsabilidad penal, que puede llegar a ser calificada por el Ministerio Público como imprudencia, grave o menos grave, con independencia de los resultados que arrojasen, no necesariamente lesivos”.

La sospecha de la censura encubierta a través de Protección Civil empezó a extenderse por las redes sociales, que se han mostrado extremadamente sensibles con el caso de Aquí estamos de paso. La propia chirigota respondió a este informe con un comunicado, en el que no dejaban dudas acerca de que “nuestros pasos están montados por una de las mejores empresas de este tipo de montajes y cumple con todas las normativas de seguridad, así que si quieren que nuestra procesión no vuelva a salir, sentimos comunicarle que el viernes 14 volvemos al teatro”, señalaban en relación a su próxima actuación prevista.

La nota también especificaba que “la cincha que sujetan las sillas se realizan por medio de carracas de 2.500 kg que impiden la movilidad absoluta de la misma. No obstante, si fuera necesario, se puede implementar alguna medida adicional”. Asimismo, “la rampa de subida es móvil y se encuentra a disposición para realizar la tarea de bajada de la persona en 1 minuto. Como se hizo”, de modo que “la estructura instalada está configurada según una configuración tipo de Layher, fabricante de andamios, y certificada por equipo técnico”. El comunicado terminaba con el mismo lema que figura en el palio de la virgen de Aquí estamos de paso: “Cadismo, salud y libertad”.

“Déjennos disfrutar”

Lola García Campos, compañera de Willy, uno de los componentes de la chirigota con movilidad reducida, añadía lo que sigue en Facebook: “A esas personas, organismos a quien corresponda, que tanto les preocupa la seguridad, yo les invito a pasar un día con nosotros y entonces que me digan dónde hay menos seguridad, si en el teatro o en las calles de Cádiz”. “¿Dónde estaban cuando no había rampas en los tablaos y sus compañeros lo subían a peso por las escaleras? Yo se lo diré: abajo mirando cómo lo subían”. Y concluía: “Las personas que más miran por su seguridad aparte de mí y su familia es su chirigota, así que nos dejen disfrutar los carnavales”.

Sea como fuere la tormenta –para algunos en un vaso de agua- desatada por la chirigota ha continuado su rumbo, con bulos incluidos (varios medios publicaron que una asociación de abogados cristianos iba a querellarse contra Cascana y los suyos) y una decisión que no es nueva: la expulsión del líder de la agrupación de la cuadrilla de carga de La Borriquita. Por otro lado, se habló de amenazas de expulsión a los figurantes de la banda de música que hace el pasacalles junto a Aquí estamos de paso, extremo que no ha podido ser confirmado aún.

Cabe recordar que Carnaval y Semana Santa son dos fenómenos que en Cádiz levantan pasiones a menudo simultáneas. El caso más notable es el del propio alcalde de la villa trimilenaria, José María González, Kichi, que antes de acceder al cargo militó en varias comparsas y en la cofradía del Nazareno, y en 2017 le concedió la medalla de Oro la ciudad a la Virgen del Rosario.

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