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Personas mayores de Jaén, actores por un día gracias a 'Entre versos y Marsillach'

Blanca Marsillach y la Obra Social “la Caixa” viajan a Jaén con un proyecto para involucrar a las personas mayores en las artes escénicas

'Entre versos y Marsillach' es una adaptación de la obra que Adolfo Marsillach creó como homenaje al Siglo de Oro español

Jaén es la octava parada del 2018 de esta iniciativa que ya ha pasado por 27 ciudades españolas

Entre versos y Marsillach en Jaén

Entre versos y Marsillach en Jaén

“Tenemos una edad en la que creemos que ya lo hemos hecho todo, y yo quiero decirles, a las personas de mi edad y más mayores, que no es verdad, que aún nos quedan muchas cosas por hacer”. Son las palabras de Nani, que con 69 años se ha subido a los escenarios, para declamar los versos de Santa Teresa de Jesús, una persona, pasional como ella, que supo expresar en palabras, hace quinientos años, sentimientos inmutables.

Junto con Nani, han podido pisar las tablas de un escenario, algunos por primera vez, Juan, José, Ramón, Eufrasio, Chari, Seba, María, Ana y Juan Miguel. Cinco hombres y cinco mujeres, mayores de edad, entre 63 y 75 años que han sido los protagonistas en Jaén del proyecto ‘Entre versos y Marsillach’, y que involucra desde 2016 a uno de los colectivos más importantes de nuestra sociedad: las personas mayores.

Estos hombres y mujeres pertenecen al Centro de Participación Activa Maristas de Jaén y gracias a Varela Producciones, la Compañía de Blanca Marsillach, y la Obra Social “la Caixa”, han tenido su “oportunidad”, “un regalo que nos hacen”, según Nani, porque “hasta profesionales del teatro pagarían por poder hacer lo que nosotros estamos haciendo”. “Ser dirigidos por profesionales, eso no está al alcance de cualquiera y nosotros hemos tenido esa oportunidad”.

Ser actores por un día, conocer cosas del teatro y la poesía que no sabían y profundizar en la figura del actor y dramaturgo, fundador de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Adolfo Marsillach.

Junto a los diez jiennenses, se han subido al escenario la productora y actriz, Blanca Marsillac y la actriz y codirectora Begoña Mencía. Protagoniza la puesta en escena, Marsillach padre que, fallecido en 2002, aparece en una imagen proyectada detrás de los actores, compartiendo versos y coplillas. “Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer/muchas cosas tendrás primero que aprender/para que ella te quiera en amor acoger. /Primeramente, mira qué mujer escoger (…)” dice Marsillach desde la pantalla, en uno de los momentos de la puesta en escena aconsejando sobre el amor con palabras del Arcipreste de Hita.

Piezas como Poderoso caballero es Don Dinero de Francisco de Quevedo, Sonetos de Lope de Vega, Que se nos va la Pascua y Letrillas de Góngora, Canciones de San Juan de la Cruz, Vivo sin vivir en mí de Santa Teresa de Jesús, e incluso la Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández componen el recorrido por la época del florecimiento de la literatura en España, que hace el espectáculo.

Juan Miguel, de 64 años, dice que es como actuar con él de forma virtual, actuar con una persona a la que ha admirado siempre. Juan Miguel interpreta la Elegía a Ramón Sije de Miguel Hernández, palabras cargadas de sentimiento, de tristeza, “Un manotazo duro, un golpe helado/Un hachazo invisible y homicida/Un empujón brutal te ha derribado (…)”. Versos que le llegan a emocionar en plena interpretación, a pesar de que no es de los nuevos en estos lares. Hace teatro desde hace un tiempo y el año pasado se incorporó al grupo de teatro de la Universidad de Jaén de mayores, “pero me considero un aprendiz”, dice.

Miguel Hernández le emociona, y Quevedo le divierte, la interpretación que más le gusta es la del célebre soneto ‘A un hombre de gran nariz’, que Quevedo dedicó a su enemigo Luis de Góngora. “Érase un hombre a una nariz pegado, /érase una nariz superlativa,/érase una nariz sayón y escriba/érase un pez espada muy barbado. (…)”.

Los poetas del Siglo de Oro, los raperos del siglo XXI

'Entre versos y Marsillach' es una adaptación de Mónica Buiza del homenaje que Adolfo Marsillach realizó en 1997 a los grandes de la poesía del Siglo de Oro español, junto con Amparo Rivelles y María Jesús Valdés. Para su hija Blanca “es importante que el legado que nos ha dejado Marsillach, su pasión por el teatro, por los clásicos, montando la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y haciendo tantas cosas por el teatro español no muera. Y que siempre siga vivo y que además siga como vehículo para que mientras sumes años a la vida, sumes vida a los años, con la gente mayor”.

Así lo ha dicho durante la presentación del espectáculo en Jaén, donde ha añadido que “cada edad te debe dar la oportunidad de plantearte un nuevo desafío y que mientras hay ilusión hay vida”. Para ella el esfuerzo que hacen estas personas mayores para poder realizar la puesta en escena es “titánico” porque “realmente en cuatro días, los convertimos en actores por un día, y hacen ellos la función con lo más difícil del siglo de Oro”, cuando “los actores profesionales normalmente tardamos un mes”.

Se trata además, de un ejercicio “fantástico para la memoria, para la coordinación física, porque claro no solo es recitar, tienes que levantarte con gracia, tienes que combatir los nervios, tienes que escuchar a Marsillach cuando termina para entrar tú, tienes que escuchar al compañero, tienes que darle sentido al verso y tienes que pasártelo bien…”

Blanca, al igual que lo hizo su padre defiende con ahínco la vigencia actual de los clásicos de las letras españolas. Considera que los escritores del “Siglo de Oro son los raperos del siglo XXI”, de hecho el rap da el mismo ritmo que el verso. “Nosotros hemos visto como los chicos de secundaria han rapeado en verso y ha desaparecido ese puente generacional”.

Y en cuanto al contenido “los sentimientos, nunca mueren, ni se modifican, lo único que cambia son la percepción que se puede tener de que el teatro es una cosa aburrida y que el teatro clásico es todavía mucho menos comprensible, y más lejano de la realidad, no es verdad”.

Blanca Marsillach se ha lamentado de la desmemoria existente en España hacia la figura de Adolfo Marsillach y de los clásicos. “Somos un país que al contrario que en Francia o en Inglaterra, que a su gente la tienen en un pedestal, aquí no hay esa unión, no hay esa memoria y no hay ese reconocimiento, no sé si es la envidia nacional. No sé muy bien a qué es debido, pero es un hecho”.

Jaén es la octava parada de este año de una gira que ya ha pasado por 27 ciudades españolas, desde su estreno en junio de 2016 en CaixaForum Barcelona. Una parada más para el programa “una oportunidad única” para cada una de las más de 270 personas mayores que han participado en la iniciativa, en las distintas ciudades del territorio nacional.

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