Montero encara la campaña de las andaluzas como un asunto de Estado: “La movilización progresista es abrumadora”
María Jesús Montero abandonará el Gobierno de Pedro Sánchez “de forma inminente”. La convocatoria de las elecciones andaluzas el próximo 17 de mayo le impedirá cumplir su último compromiso: presentar una Presupuestos Generales para 2026 que, asegura, “ya están listos y preparados” para que los haga públicos su sucesor o sucesora en el Ministerio de Hacienda en los próximos días.
Montero deja el Gobierno, pero este martes se ha zambullido en la larga precampaña de las andaluzas como si se tratase de una continuación del trabajo que ha desempeñado los últimos ocho años junto a Pedro Sánchez. De su primera comparecencia ante los medios, después de que Juan Manuel Moreno disolviera el Parlamento y convocara elecciones, resaltan dos ideas nítidas:
La primera es que la candidata socialista llega exhibiendo todo aquello que el PP considera sus debilidades como fortalezas políticas, empezando por su identificación con el presidente del Gobierno, a quién los populares han convertido en poco menos que un personaje de Lovecratf. “Pedro Sánchez se va a volcar en las andaluzas”, ha anunciado, tras explicar pausadamente que sí, que su vinculación con el líder socialista es “política, afectiva y de proximidad”. Que su proyecto político es el mismo.
Desde el discutido modelo de financiación autonómica, con el que Moreno piensa atizarle, hasta su posición internacional de rechazo a la guerra ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán. Montero no aterriza en Andalucía achicada por el peso del “sanchismo”, en el argot de sus rivales conservadores. Llega engrandecida por ese “sanchismo”, convencida de que ese es el gran valor de su candidatura: confrontar el modelo de gestión del Gobierno de Pedro Sánchez con el de Juanma Moreno.
La sevillana viene dispuesta a librar un pulso sobre gestión, datos, balances, comparativas. Pero el popular la espera con una estrategia cargada de connotaciones negativas sobre Sánchez, mensajes emocionales, agravios andaluces, privilegios catalanes, simbología de peso y perfil institucional.
“¿Moreno quiere contrastar conmigo en sanidad? Yo quiero”
La segunda debilidad de la aún vicepresidenta primera, a ojos del PP andaluz, son los 15 años que pasó como consejera de la Junta con los gobiernos de Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Y, singularmente, sus 12 años al frente del departamento de Salud. A sabiendas de que Montero proyecta estas elecciones como “un referéndum por la salud” -“en estas elecciones nos jugamos la salud y la vida, optamos entre salud pública o Moreno”, ha reiterado hoy-, los populares la esperan con una pila de fotografías con camas en los pasillos de hospitales saturados, con fotocopias de noticias con los recortes de personal en los años de la gran recesión, cuando el gasto público de todas las administraciones sufrió una contracción internacional para evitar el colapso.
“¿Moreno quiere contrastar conmigo? Eso es lo que yo quiero. La gestión sanitaria es mi especialización profesional, antes de la política he dedicado mi vida a administrar centros hospitaliarios, a quitar listas de espera. Cuando quiera Moreno, hablamos”, ha retado la líder del PSOE-A, provocando un aplauso generalizado de la multitud de dirigentes que hoy la acompañaban en esta rueda de prensa.
La ministra ha reiterado una de las insinuaciones más graves que ha vertido estos días contra Moreno, a saber: que le “consta” que el Gobierno ultima el copago sanitario y poner fin a la sanidad universal gratuita, algo que el Ejecutivo andaluz ha negado categóricamente. Cuando le han preguntado si tiene datos o información de primera mano para denunciar algo así, Montero no ha ofrecido más detalles, pero se ha reiterado en su denuncia: “Me consta el copago. Y Moreno sabe que me consta. Tengo datos, tengo conversaciones y sé en que está trabajando, no necesito trasladar bulos ni mentiras, él sabe a quién le consultó y a quién se lo dijo, porque ha hablado conmigo”.
Igual que Sánchez se apropió de los insultos que le lanzaba la ultraderecha -“el Perro Sánchez”- y los resignificó para darle un valor positivo en campaña, Montero ha hecho suyas algunas consignas de Moreno contra ella. Por ejemplo, “los ciudadanos tienen memoria”. La socialista exhibe la memoria de la gestión de la sanidad pública en su etapa, recordando algunos hitos médicos de entonces, como la investigación con células embrionarias, el primer diagnóstico genético preimplantatorio para que los niños nacieran sin laenfermedad de sus padres; el primer transplante de cara, la desconexión de Inmaculada Echevarría como precursora de la muerte digna... “Cuando quiera Moreno hablamos del orgullo de la sanidad pública”, ha reiterado.
La sanidad ha copado gran parte de un discurso que llevaba escrito. Las constantes referencias al deterioro de la sanidad pública tras ocho años de Gobierno del PP, la crisis de los cribados de cáncer de mama y todas las preguntas que la Junta ha dejado aún sin responder: cuántas desarrollaron cáncer, cuántas han fallecido por un diagnóstico tardío, por qué no actuó antes la Junta si recibió las alertas de la unidad más afectada del Virgen del Rocío con dos años de antelación...
La candidata socialista ha adelantado dos propuestas de su programa político en materia de sanidad, ambas confrontan con el modelo del PP en la Junta: una es limitar los conciertos de la Junta con la sanidad privada, algo que ya hacía el PSOE cuando gobernaba, y que los populares han mantenido en porcentajes similares (entre el 3 y el 5% del Presupuesto sanitario).
Pero, acto seguido ha explicado que “el problema de la privatización de la sanidad en Andalucía no es sólo los conciertos, la parte más importante son los seguros privados”. En los últimos ocho años, asegura, el porcentaje de andaluces con un seguro sanitario privado ha crecido del 15 al 40% de la población, y en ciudades como Sevilla supera el 50%. “Esto es la antesala al copago. Los países que han metido copago lo han fundamentado en que los ciudadanos ya lo habían incorporado a su seguro privado, deja de haber una sanidad universal y gratuita, y pasa a ser copago”, ha subrayado.
El otro punto que ha aclarado es restituir la incompatibilidad de los jefes de servicio del SAS para trabajar también en la sanidad privada, algo que también lleva en su programa la coalición Por Andalucía. La candidata socialista ha explicado que en su época en la Junta esto estaba prohibido precisamente para evitar choque de intereses. “Si uno tiene que rendir cuentas ante la ciudadanía de los recursos que tiene asignados, lo lógico es que su único interés sea el funcionamiento de esos servicios públicos, para evitar la mezcla de intereses”, ha aclarado.
En busca de 600.000 votos dormidos
María Jesús Montero se despertó este martes en Madrid, donde asistió a uno de sus últimos Consejo de Ministros, luego se montó en un AVE a Sevilla, donde convocó a la prensa en la sede del PSOE andaluz, y ofreció una de sus últimas comparecencias compaginando todo lo que en política es casi imposible de compaginar: vicepresidenta del Gobierno, ministra de Hacienda, vicesecretaria general del PSOE federal, secretaria general del PSOE andaluz y candidata a la Presidencia de la Junta en las elecciones del 17 de mayo. “Me vais a ver todos los días por aquí”, dijo cuando terminó. Luego volvió a montarse en un AVE a Madrid, donde este miércoles asistirá en el Congreso a la votación del decreto para paliar los efectos de la guerra en Irán.
La convocatoria electoral en Andalucía ha forzado su salidadel Gobierno y le aligera la carga institucional para que, esta vez sí, intente levantar el vuelo en una campaña electoral con viento de cara para el candidato del PP. La todavía ministra tomó las riendas de la federación más numerosa del PSOE hace un año y tres meses y fue recibida por los suyos con cierto júbilo.
En ese momento el partido lo comandaba Juan Espadas, y un sector crítico incipiente maniobraba ya para disputarle el liderazgo en unas primarias. El otrora poderoso PSOE andaluz, con más de 40.000 militantes y representación en los 785 municipios de Andalucía, está hoy en su suelo histórico, con 30 diputados y 883.000 votos.
Montero se ha puesto al frente para recordar a los suyos -alcaldes, concejales, diputados provinciales, parlamentarios, senadores, militantes, simpatizantes, familiares todos- que si el partido se activa, como lo hizo un año después de su derrota en las autonómicas, tiene un margen de mejora de 600.000 votos más (generales de 2023; europeas de 2024). “Lo hemos conseguido en cinco de las seis elecciones previas y lo vamos a conseguir ahora. La oportunidad de elegir entre recortes o derechos, servicios públicos o privatización. Andalucía necesita cambio, la gente nos está esperando, y la movilización progresista será abrumadora”, ha anunciado, aplaudida con entusiasmo por los suyos.
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