Las protestas sanitarias contra Moreno en las ocho capitales andaluzas zarandean la campaña y activan a las izquierdas
La sociedad civil organizada se ha manifestado masivamente este domingo en Sevilla en defensa de la sanidad pública, al grito de “la sanidad no se vende, se defiende”. La movilización, promovida por Mareas Blancas y arropada por otras asociaciones sanitarias, todos los sindicatos y todos los partidos políticos de izquierdas, ha estado atravesada por un claro ambiente preelectoral.
Faltan 35 días para las elecciones andaluzas del 17 de mayo y la protesta en las calles de miles de personas por el deterioro del sistema sanitario y las abultadas listas de espera -la marcha se ha repetido en las ocho capitales de provincia- se erige como el principal muro para frenar una nueva mayoría absoluta en las urnas del presidente de la Junta y candidato del PP, Juan Manuel Moreno.
Sus adversarios políticos lo saben, de ahí que en la comitida de este domingo desfilaran en distintas partes del tramo dos candidatos rivales, la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, que ha planteado estos comicios como “un referéndum por la salud”; el coordinador federal de Izquierda Unida (IU) y candidato de la coalición Por Andalucía, Antonio Maíllo; y el candidato de Adelante Andalucía, José Ignacio García.
Moreno desdeña la capacidad de ambos para plantarle cara en las urnas, dado el escaso margen de recuperación que le otorgan los sondeos a los dirigentes de izquierdas, que esta misma semana han firmado un manifiesto con Mareas Blancas, promotores de la manifestación, comprometiéndose a mejorar el sistema si llegan a gobernar.
Pero el presidente del PP andaluz no resta un ápice de importancia al descontento ciudadano con la gestión sanitaria de estos últimos años, capaz de percutir en una mayor movilización el día de las elecciones en beneficio de sus adversarios.
El malestar por el deterioro de la asistencia sanitaria y la demora para ser atendido por un médico trasciende las fronteras políticas e ideológicas, y tampoco es permeable al discurso triunfalista de la Junta (“presupuesto récord en la Consejería de Salud”, con 16.000 millones de euros este año; y “30.000 profesionales sanitarios más que cuando gobernaba el PSOE”).
Gentes de izquierdas y derechas encuentran los mismos problemas para lograr una cita en Atención Primaria a través de su móvil. Esto es lo que retrataban las pancartas y los cánticos de la manifestación de este domingo, con una amplia presencia de personas mayores de 60 años, que es el sector de la población más necesitado de una sanidad pública de calidad. Sin embargo, esa transversalidad sociológica no estaba en la movilización de hoy, claramente inclinada a la izquierda.
Los promotores de esta movilización en Sevilla cifran la participación en 55.000 personas. Un oficial de la Policía Nacional responsable de la seguridad ha rebajado la cifra a unas 5.000. La última gran movilización sanitaria convocada por las Mareas Blancas, el pasado invierno, sacó a la calle a más de 57.000 personas, tensando los nervios del Gobierno de Moreno. La sanidad se ha convertido en el primer problema para los andaluces, según el CIS publicado esta semana, y los sondeos trimestrales que financia la Junta de Andalucía (barómetro del Centra).
La marcha ha partido, con 40 minutos de retraso, desde la calle Enramadilla, junto a la explanada del apeadero de Renfe en San Bernardo, y ha recorrido los dos kilómetros que la separan del Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía.
En la cabecera de la manifestión, como punta de lanza, se sitaron las mujeres con camisetas rosas de la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama), que destapó el escándalo de los cribados de cáncer de mama, la mayor crisis política que ha sufrido el Gobierno de Moreno en ocho años. “Me hice una mamografía y 17 meses después me dijeron que tenía cáncer. El sistema me falló”, ha explicado para la multitud Cristina Fernández, una de las afectadas por los diagnósticos tardíos de posibles tumores, que según la Junta golpeó a 2.317 pacientes.
Faltan menos de tres semanas para que arranque oficialmente para que arranque la campaña electorall -el próximo 1 de mayo- y diez días para el alumbrao de la Feria de Sevilla. Quizá por ello, muchas de las consignas de los manifestantes se han escuchado en formato sevillanas, con un ambiente alegre y reivindicativo, en una mezcla de Carnaval y una caseta de Feria. “¿Dónde está, nuestra cita dónde está?”, cantaban a coro tras una pancarta de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública. Éste, precisamente, es el tono que buscan los partidos de izquierdas que rivalizan con Moreno, conscientes de que el presidente va a acaparar un sentimiento positivo e ilusionante como pulsión de su campaña a la reelección.
Una de las palabras que más se ha escuchado en las consignas es “negocio”, con contínuas acusaciones a Moreno por la “privatización” del Servicio Andaluz de Salud (SAS). “Gobierne quien gobierne, lo público se defiende”; “No a las listas de espera”; “La sanidad pública no es de quien nos gobierna, es nuestra”.
También había carteles del documental 'Salud no responde', que la Junta Electoral de Zona en Sevilla ha prohibido esta semana en un teatro público de Mairena del Aljarafe, por considerarlo muy “crítico” con un “adversario político”, en referencia a Moreno. El documental no pertenece a ningún partido, es del realizador Paco Coca y está promovido por las Mareas Blancas.
El leit motiv de la protesta es la sanidad, pero la proximidad de las elecciones y la confluencia de alcaldes, concejales, dirigentes y militantes de todos los partidos de izquierdas han ayudado a convertir la manifestación en una enmienda a la totalidad de las políticas del PP, las andaluzas y las nacionales. Así, se han escuchado gritos contra la guerra en Irán y contra las subvenciones públicas a los toros.
En la comitiva han sobrevolado banderas de Palestina, del colectivo LGTBI, de los sindicatos CCOO, UGT, Satse, de Facua y de las organizaciones políticas Por Andalucía, Izquierda Unida, Podemos y Adelante Andalucía. El PSOE no ha hecho ostentación de su marca, pero sí de sus alcaldes en la provincia: había pancartas de Morón, El Viso del Alcor, Estepa, Gilena, Utrera, Arahal, Gelves, Bormujos, La Rinconada, Dos Hermanas, Badalatosa, La Algaba, Argámitas...
La pulsión de los alcaldes socialistas -en torno a 400 en toda Andalucía- también será clave para la campaña de Montero, que aspira a llevar a las urnas a los 500.000 votantes socialistas de las generales de 2023 que se quedaron en casa en las autonómicas de 2022.
La manifestación, bajo un sol de primavera, ha avanzado por uno de los dos carriles de las amplias avenidas de la Borbolla, de la avenida de Portugal, de la calle Palos de la Frontera y del Paseo Roma. El calor y la falta de sombra en el recorrido ha hecho que en determinados tramos la multitud se dispersara (sobre todo los más mayores), restando fuerza a la marea compacta de personas que buscaba ilustrar una gran movilización.
Cuando la cabecera de la marcha estaba llegando al Palacio de San Telmo, la cola casi acababa de salir del punto de partida. El manifiesto que se ha leído para la multitud congregada ante la sede de la Junta se ha adelantado, debido a que “el calor aprieta y muchos tenemos que coger el autobús de vuelta a nuestros pueblos, que están lejos”.
[Habrá ampliación. A espera de que la Delegación del Gobierno en Andalucía confirme los datos de participación en las ocho capitales]
0