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La refinería iraní atraería a Andalucía al menos dos petroleros semanales

Polo químico de Huelva

Alejandro Ávila

Los ecologistas se han puesto en pie de guerra ante una nueva amenaza ambiental que consideran “inasumible”. Una vez esquivada la bala de la refinería Balboa, que suponía una afluencia mínima de un petrolero cada tres días, el levantamiento de las sanciones sobre Irán abre un nuevo e inesperado frente: la apertura de una planta petrolífera en Andalucía.

En una rueda de prensa conjunta, las grandes asociaciones ecologistas han denunciado que “el tratamiento de petróleo iraní en suelo andaluz pondría en peligro los humedales, unos ecosistemas de una gran fragilidad ante el cambio climático”. Aurelio González, miembro de la Mesa de la Ría onubense, ha subrayado que “las refinerías crean graves problemas ambientales donde operan, generando unos residuos muy peligrosos. No podemos estar a favor de este tipo de industrialización”.

“Querer cambiar la economía basándonos en el petróleo es un desastre económico, social y ambiental”, ha destacado por su parte Juande Fernández, portavoz de Greenpeace en Andalucía. Desde WWF han insistido en que “la Junta de Extremadura ya ha puesto fin a una refinería que iba a tener consecuencias sobre Huelva, ya que la entrada y salida iba a ser por aquí. Lo acaba de cerrar porque el ministerio de medio ambiente le dio una declaración de impacto ambiental negativa: una refinería es un peligro para los humedales, la salud y la economía”.

Juanjo Carmona ha recordado que el proyecto Balboa suponía un alto riesgo tanto para el medio ambiente como para el turismo, al recibirse en el polo químico de Huelva, junto a Doñana y las playas onubenses, al menos un petrolero cada tres días. Para Jesús Pinilla, de SEO-Birdlife, “un asunto de especial relevancia son los posibles accidentes que se puedan producir en esta refinería y sus consecuencias en los humedales costeros. Un 40% de ellos ya se encuentra en un estado de conservación deficiente”.

El puerto de Huelva reconoció la semana pasada que una empresa iraní se había puesto en contacto con ellos para instalar una refinería en colaboración con una corporación andaluza. “Es un peligro extremo”, ha recalcado WWF.

La otra opción que se ha barajado, según ha admitido el propio ministro de exteriores en funciones, José Manuel García Maragallo, ha sido el campo de Gibraltar, algo a lo que la ecologista Raquel Ñeco, de Verdemar-Ecologistas en Acción, ha mostrado su vehemente oposición: “iremos a la guerra si es necesario”, ha recalcado metafóricamente.

“Tienen ya nuestro no más rotundo a cualquier industria pesada relacionada con combustibles fósiles. Tenemos que apostar por un modelo energético que no dañe la salud ni el medio ambiente”, ha señalado. Ñeco ha recordado además que “en la comarca de Gibraltar, tenemos una crisis de salud pública desde hace 28 años. Demandamos un estudio epidemiológico, porque allí, como en Huelva, se muere más y antes: la esperanza de vida es de 10 años menos”.

Un peligro para los humedales

Tanto en el caso de Huelva como el de Cádiz, la refinería afectaría a los humedales, que, como ha indicado Carmona, “son tanto una fuente importantísima de biodiversidad, como una fuente de riqueza para el ser humano en forma de pesca, agua dulce y salinas. Son espacios que nos ayudan a combatir las inundaciones y los efectos del cambio climático”.

El portavoz de WWF ha recordado en el Día de los Humedales, que “estamos viendo una mala gestión de los humedales como el de Doñana. Doñana no está seca solo porque no haya llovido, sino por una mala gestión de los acuíferos y de las aguas superficiales. Hemos denunciado que hay extracciones ilegales, pero la administración no toma medidas contundentes. El ejemplo de Doñana se repite en el resto de la geografía andaluza”.

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