Las locomotoras se alejan del Ebro: la competitividad se gripa en Aragón, Navarra y La Rioja
El tejido productivo aragonés comienza a pinchar en competitividad, en una tendencia que se está extendiendo por el Valle del Ebro y que afecta también a comunidades vecinas como Navarra y La Rioja.
Todas ellas siguen en los puestos altos de la clasificación en función de su competitividad que realiza el CGE (Consejo General de Economistas), con Navarra en el segundo puesto del ránquing, Aragón en el quinto y La Rioja en el sexto, que son al mismo tiempo, y junto con los dos archipiélagos y la Comunitat Valenciana, los seis únicos territorios del país en los continúan sin ser recuperados los niveles previos a la pandemia.
En el caso de Aragón y La Rioja se da una paradójica alternativa en la que la primera pasa ocupar el quinto puesto que hasta ahora ocupaba la segunda, aunque más por demérito de esta última, que cae del bloque superior, que por una mejora de quien le sobrepasa, cuya mejora califica el estudio como “leve, inferior al promedio”.
El ránquing, elaborado a partir de los datos de 2021 (analiza 54 registros en siete ejes) y que por tanto excluye los efectos secundarios de la guerra de Ucrania, sitúa en las tres primeras posiciones a Madrid, Navarra y Euskadi, que ya lo ocupaban en la anterior edición, mientras Catalunya “se mantiene y consolida su posición” como única ocupante de nivel de competitividad media-alta.
A partir de ahí, y en un “contexto de clara recuperación” general, Aragón y La Rioja se quedan, junto con Castilla y León, Cantabria, Galicia y Asturias, en el bloque de nivel competitivo relativo medio-bajo, menos alejadas del grupo de cabeza que las seis que conforman el último escalón: cuatro de las comunidades con mayor peso del turismo en su economía, como Canarias, Baleares, Andalucía, Murcia y la Comunitat Valenciana, más Extremadura, que al mismo tiempo comienza a emerger como la de más dinamismo, y Castilla-La Mancha.
La cronificación de los desequilibrios territoriales
Concretamente, el análisis otorga a Aragón una puntuación de 9,16 en el ICREG, el Índice de Competitividad Regional, que analiza ejes como los datos económico, el mercado de trabajo, el capital humano, la situación institucional, las infraestructuras básicas, la eficiencia empresarial y la innovación.
La comunidad mejora, aunque solo 3,6 décimas, que es la mitad de lo que avanzan Madrid o Euskadi y también otras de su grupo como Cantabria, aunque se trata al mismo tiempo del único territorio que “escala una posición, que ‘pierde’ La Rioja”, para situarse en el quinto puesto del ránquing, aunque muy alejada de la horquilla del 12,6 al 16,12 de las tres de cabeza.
El mapa que dibuja la actualización de los datos viene a ratificar, con escasos matices, la cronificación de los desequilibrios territoriales que se ha ido gestando en España a lo largo de los dos últimos siglos, con polos de riqueza en Madrid, Euskadi y Catalunya, un descampado de niveles medios en su mitad norte y bajos en la sur, con anomalías como la levantina, nicho tradicional de la economía sumergida donde el desarrollo industrial convive con una elevada dependencia del turismo.
Pese a “los cambios generados” con la pandemia, “estos no afectan en lo esencial al ‘triángulo competitivo’, el cual se mantiene sólido y cuyos vértices siguen siendo País Vasco, Cataluña y Comunidad de Madrid”, concluye el informe.
Un entorno en condiciones ventajosas
El CGE otorga a Aragón una puntuación de 4 en economía, de 5 en mercado laboral, de 7 en capitalización humana y de 4 en entorno institucional, en todos los casos en la zona baja de la clasificación, mientras que le asigna un 11 en infraestructuras y un 10 en eficiencia empresarial, en ambos casos en la mitad superior, y un 7 en innovación que le lleva a la zona media-baja.
Esas calificaciones apuntan a la existencia de un entorno en condiciones ventajosas que no se acaba de saber explotar y al que no parece que se vayan encontrando nuevas vías de desarrollo.
En este sentido, el análisis atribuye un dinamismo intenso a La capitalización humana, moderado a las infraestructuras y leve o estable al resto, con excepción del entorno institucional, al que achaca una moderada decadencia.
“El eje relativo al capital humano es el más dinámico”
“El único eje que desciende de forma moderado es el referido al entorno institucional”, señala el informe en el apartado específico dedicado a Aragón, en el que no aprecia “cambios significativos” en el económico y que anota que, “como ocurre en la mayoría de las comunidades, el eje relativo a capital humano es el más dinámico”.
Paralelamente, anota, “las variables que contribuyen más positivamente son el coeficiente de apertura externa, la tasa de paro juvenil y ‘ninis’, la formación de adultos, el parque de vehículos ecológicos, el dinamismo empresarial, el gasto en I+D empresarial y el comercio electrónico”, mientras que, por el contrario, “las contribuciones más negativas se obtienen en tasa de ahorro, empleo involuntario a tiempo parcial y tasa de temporalidad, deuda per cápita y delitos”.
Por último, y tras un análisis en el que tiene en cuenta 16 factores, el CGE ubica a Aragón en el grupo de las comunidades con un desarrollo medio-alto de la digitalización, aunque con unos resultados muy dispares por bloques: baja conectividad, grado medio en recursos humanos formados y nivel elevado en el uso de TIC.
Los resultados no resultan muy dispares de los que se dan en el conjunto del Estado, donde, según el coordinador del estudio, Patricio Sánchez de la Vega, “los ejes relativos al capital humano y a la eficiencia empresarial son los que se comportan de manera más favorable”, mientras “los únicos que empeoran” son los del entorno económico y el institucional.
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