Aragón podría experimentar un repunte en verano ante la desviación de la curva del confinamiento

Modelización de la evolución del coronavirus realizada por Cristina Tejel, investigadora del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea (ISQCH)

Los resultados obtenidos en la modelización de la evolución de la enfermedad infecciosa COVID-19 en Aragón permiten mantener un cierto optimismo, pero su evolución dependerá de la responsabilidad individual y del cuidado de las medidas de higiene y de distanciamiento social. Así se desprende de la modelización que ha realizado Cristina Tejel, investigadora del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea (ISQCH), centro mixto de investigación del CSIC-UNIZAR. El 15 de mayo, esta misma investigadora afirmaba que, con los datos que se disponían y la evolución de ese momento, podríamos llegar a cero casos en julio.

Tejel concluye que la salida de los niños no produjo apenas desviaciones del camino emprendido, pero afirma que durante la salida de los adultos el comportamiento ciudadano, en general, no fue lo suficientemente responsable como para mantenerlo, observándose una importante desviación de la curva del confinamiento a partir del 15 de mayo. Esta desviación es más acusada conformen avanzan los días.

250 infectados más y 40 fallecidos más a mediados de agosto

A día de hoy, una extrapolación optimista de los datos de personas infectadas desde el 15 de mayo, utilizando la función de Gompertz como modelo matemático, indica que nos encontraríamos en la curva marcada en rosa. Este cambio de una curva a otra iría asociado a unos 250 infectados más y 40 fallecidos más a mediados de agosto, situación que podría ser peor si aumentamos el número de contagios, pero mejor, si nos esforzamos en recuperar la curva del ‘confinamiento’ y ‘salida de los niños’.

Este retorno no es misión imposible, es cuestión de cumplir con el mayor rigor posible las medidas de distanciamiento social e higiene que reiteradamente recomiendan las autoridades sanitarias, de concienciarnos todos de que somos un equipo, donde si una persona juega mal es el equipo completo el que pierde, explica la investigadora. Pone como ejemplo el brote recientemente detectado en Lérida, al que una fiesta de aniversario que reunió a una veintena de personas (de las que cuatro eran positivas y contagiaron a todas las demás), contribuyó en gran medida a que toda Lérida permanezca en la fase 1.

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29 de mayo de 2020 - 17:40 h

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