Arraigo, tradición e identidad para combatir la despoblación: el carnaval de Urriés es “un acto incluso de rebeldía”
Esquilas, pieles, cuernos y mascaretas. La cuarta edición del carnaval tradicional de las Cinco Villas se ha consolidado en Urriés en esta cuarta edición gracias a la implicación de los vecinos y vecinas de este pequeño municipio de la Bal d’Onsella que cada año multiplica su población en torno a esta celebración ancestral.
Combatir la despoblación generando arraigo y fomentando la identidad y pertenencia a un lugar a través de sus tradiciones ancestrales: eso es lo que la localidad de Urriés, con 49 habitantes censados, consigue cada año con su carnaval Ranueco. El alcalde, Armando Soria, destaca la importancia de llevar a cabo este tipo de actos festivos en el medio rural: “Potenciar la identidad y la cultura local abriéndola a los demás es un acto incluso de rebeldía”, confiesa, e incide en la idea de que la gente que vive en los pueblos “quiera estar donde está”, y para eso, señala, “es imprescindible recuperar tradiciones, ocio y generar comunidad a través de la cultura”.
El amortajau, el esquilón, la allaga, el cuernazos o la madama son algunos de los protagonistas que desde hace unos años cobran vida durante este carnaval cincovillés. Todo comenzó hace unos años, cuando la asociación Boira Zinco Billas indagó acerca de esta celebración a partir del libro ‘La tradición oral en las Cinco Villas’, de Luis Miguel Bajén y Mario Gros, en el que se recogía gran cantidad de información acerca de los personajes tradicionales de varios puntos del territorio comarcal. Testimonios de personas mayores que recabaron durante los años 90 para plasmar en este trabajo que sirvió de punto de partida para que esta asociación trasladara, de los recuerdos y escritos a la realidad “estos personajes, asegura María Longás, miembro de Boira Zinco Billas e impulsora de esta propuesta.
No es coincidencia que los personajes tradicionales del carnaval cincovillés tengan similitudes con el de Córcega o el de Salzburgo. “Venimos todos de una misma herencia antigua de comunidades agrícolas y ganaderas”, indica Longás, y añade que “es un carnaval muy rústico y una tradición muy enraizada en toda Europa. Los mismos personajes se repiten en diferentes sociedades europeas, nacen de esa forma de vida antigua”.
Antes de que el franquismo prohibiera en España esta fiesta pagana, se tiene constancia gracias a los recuerdos de algunas personas mayores de cómo se celebraba el carnaval. Con los rostros ocultos, se hacían bromas pesadas como sacar todos los muebles del salón de una vivienda a la calle a una familia, o mostrarse desnudos los hombres ante las mujeres, incluso utilizar vejigas de tocino hinchadas para pegar a los críos del pueblo. Lejos hoy en día de este tipo de actuaciones, Urriés abraza esta tradición que no solo dinamiza el territorio, sino que convierte las Altas Cinco Villas en un reclamo turístico a la vez que pone en valor su historia y su cultura.
“Nuestro compromiso es la capacidad más importante que existe para cambiar el mundo y debe empezar por lo local y de ahí, a lo global”, sentencia el alcalde de Urriés, y pone énfasis, una vez más, en la cultura: “hay que cuidarla, admirarla, respetarla y también contarla”. Asimismo, matiza que la despoblación “no es un problema, sino una consecuencia” y son actividades como la celebración de este carnaval tradicional “la forma segura de mantenernos y no desparecer”.
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