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La jueza procesa por un crimen político al acusado de una paliza mortal en Zaragoza

Silvia Villullo, Rodrigo Lanza y Mariana Huidobro. /ENRIC CATALÀ

ElDiarioAragón

Zaragoza —

La muerte del motero Víctor Laínez a manos, presuntamente, del activista antisistema Rodrigo lanza en la puerta de un bar de Zaragoza fue un ataque alevoso, mortal y con ensañamiento y por motivos ideológicos. Esa es la conclusión a la que ha llegado tras diez meses de instrucción la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la capital aragonesa, Mercedes Terrer, que ha cerrado la causa y ha ordenado que el caso sea enjuiciado por un jurado popular de nueve ciudadanos, según adelantan hoy Heraldo y El Periódico de Aragón.

La paliza mortal, que levantó una intensa polémica en los medios y en las redes en diciembre del año pasado, fue conocido como ‘el crimen de los tirantes’ por apuntar las primeras informaciones a que la causa de la discusión que desató el crimen era el hecho de que la víctima llevara una de esas prendas con la bandera de España cuando coincidió con el acusado en el bar Tocadiscos, en la calle Antonio Agustín, la noche del 7 al 8 de diciembre.

Sin embargo, no hay tirantes con banderas entre las piezas de convicción del caso, ya fuera porque se hubieran perdido tras la atención hospitalaria a la víctima o por otros motivos. No obstante, la magistrada concluye que la muerte de Laínez fue un crimen por motivos ideológicos y sostiene que éste sí los llevaba esa noche.

“Se aprecian indicios de que el presunto autor de los hechos actuó movido por motivos ideológicos”, indica la juez.

“Tras perpetrar el ataque se limitó a marcharse del bar”

Según el auto, Lanza se acercó a Laínez, que estaba tomando una consumición en un extremo de la barra, después de que alguien comentara que tenía ideas de extrema derecha, que formaba parte de un grupo de moteros de esa tendencia ideológica o que había sido legionario. Le llamó “facha” y “fascista” y, según comentó a sus acompañantes, éste le dijo “sudaca” y le mandó callar.

Poco después, al salir del bar, Lanza y Laínez, del que la juez descarta que llevara ningún arma blanca como una navaja o cuchillo, mantuvieron una breve discusión, señala el auto, que añade que cuando la víctima volvió a entrar en el local el acusado se fue hacia él y le golpeó en la cabeza por la espalda para, cuando cayó desplomado, colocarse encima y comenzar a darle puñetazos en la cara y, mientras se desangraba por la boca y las orejas, arrearle un puntapié en la cara.

Lanza, que lleva diez meses en prisión preventiva, siempre ha sostenido que se limitó a darle un empujón a Laínez para defenderse cuando este le amenazaba esgrimiendo una navaja y que se marchó de allí, sin más. Sin embargo, la magistrada descarta que la víctima mostrara una “actitud violenta o agresiva” con el acusado.

“Tras perpetrar el ataque”, añade la resolución, Lanza “se limitó a marcharse rápido del bar, cogiendo sus cosas al salir, y solo fue identificado días después”.

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