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Catorce meses esperando la luz: la batalla de un vecino de Used (Zaragoza) por rehabilitar una casa protegida

Alberto Sánchez junto a su casa. Al fondo se ve el trozo de fachada donde ha instalado el cuadro eléctrico

Candela Canales

6 de enero de 2026 22:19 h

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Alberto Sánchez Sánchez nunca pensó que rehabilitar una casa del pueblo acabaría convirtiéndose en una batalla administrativa de más de un año. Arquitecto, natural de Used (Zaragoza) y promotor de un proyecto cultural ligado a la recuperación del patrimonio, lleva catorce meses esperando la conexión eléctrica de su vivienda, un inmueble protegido del casco histórico. Mientras él denuncia un bloqueo injustificado pese a haber cumplido todos los requisitos legales, Endesa sostiene que el retraso se debe a desacuerdos técnicos y a un conflicto con un vecino colindante que ha derivado en la paralización de la licencia municipal.

La solicitud de acometida eléctrica la presentó en octubre de 2024 ante E-Distribución, filial de Endesa y única distribuidora autorizada en Aragón. Desde entonces, según relata, ha acumulado más de cincuenta escritos, siete reclamaciones sin respuesta y meses de silencio administrativo. “He hecho todo como marca la ley, con licencias, proyectos visados y respeto absoluto al patrimonio. Y aun así estoy bloqueado”, resume.

Vista área del jardín de la casa, con el nogal protegido a la izquierda. La acometida eléctrica va en el machón de cierre del jardín junto a la cochera vecina con tejado de uralita

La vivienda, situada en el casco histórico, cuenta con protección patrimonial, lo que condiciona cualquier intervención en su fachada principal. “No es un capricho: es mi obligación como propietario no tocar los muros históricos”, explica. Tras varios meses de intercambio técnico, Endesa aceptó en enero de 2025 una solución que evitaba la fachada protegida y contemplaba una acometida subterránea por la parte posterior del inmueble. Alberto firmó, pagó, ejecutó las obras con licencia municipal y remitió las fotografías que acreditaban que todo estaba listo.

En junio, un ingeniero de la compañía visitó Used y dio el visto bueno. Sin embargo, a partir de ese momento el proceso se torció. Un trazado alternativo —planteado de manera informal para facilitar la convivencia con un vecino— acabó convirtiéndose, según Alberto, en el origen del bloqueo. El vecino retiró su consentimiento y comenzó un conflicto que, a juicio del afectado, Endesa no debería haber asumido como propio. “No hay ningún pleito judicial ni duda legal sobre los límites de mi propiedad. Todo está inscrito en el Registro. Endesa no tiene potestad para cuestionarlo”, sostiene.

Desde agosto, la compañía empezó a exigirle que “adecuara la fachada”, un término que, como arquitecto, considera vacío de contenido. “Adecuar no es un concepto técnico. Durante cinco meses me han repetido lo mismo sin explicarme qué querían exactamente. Ni Consumo entendía las respuestas”, denuncia. Mientras tanto, el contador seguía sin instalarse y la casa continuaba funcionando con un generador eléctrico.

Taller de morteros de cal celebrado en ese mismo espacio en junio de 2025

Más allá del perjuicio personal, Alberto insiste en que el proyecto trasciende lo privado. Desde 2017, la rehabilitación de la vivienda se ha concebido como un espacio para talleres de construcción tradicional, encuentros formativos y actividades culturales. “Han venido albañiles, arquitectos, estudiantes, incluso una clase de la Universidad de California. Queremos que el patrimonio sea una oportunidad, no un lastre. Pero sin luz es imposible avanzar”, lamenta.

El agotamiento ha acabado trasladándose a las redes sociales. En una publicación reciente, reconoce que es el primer año en el que no consigue cerrar el ciclo con un mensaje positivo. “Esto es violencia administrativa. Catorce meses esperando para tener luz en mi casa”, escribe.

Desde Endesa aseguran que el retraso “no es responsabilidad de la compañía” y lo atribuyen a “diversas causas”. Según su explicación, inicialmente se ofrecieron al cliente dos alternativas técnicas que fueron rechazadas. La solución final implica una red subterránea compleja y la instalación de un equipo de medida que debe colocarse en fachada.

La empresa sostiene que el punto propuesto para el contador se situaba en la fachada del vecino, que denunció la actuación ante el Ayuntamiento, lo que derivó en la paralización de la licencia de obras. En este contexto, Endesa plantea dos únicas opciones: que el cliente aporte un permiso del vecino para el paso de una red aérea o que recrezca y adecue su propia fachada para alojar el tubo de conversión, una solución que, según la compañía, el afectado rechazó inicialmente.

Asimismo, Endesa afirma que mantiene contacto con Alberto y que habló con él la semana pasada, insistiendo en que ha habido comunicación durante todo el proceso.

“Si me rindo, ellos ganan”

Para Alberto, la explicación no se sostiene. “Si el problema es el vecino, que lo digan por escrito. Lo que no es aceptable es tenerme seis meses mareándome con una supuesta ‘adecuación’ que nadie define”, afirma. Su temor es que el paso del tiempo juegue en su contra: “Si me canso y lo dejo, ellos se han librado”.

Mientras tanto, la casa sigue sin electricidad y el proyecto permanece en pausa. “He hecho todo bien, con un cumplimiento normativo estricto. Y aun así da igual. Esa es la parte más dura: sentir que cumplir la ley no sirve de nada”, concluye.

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