Calzado de aproximación Rock de Simond

Calzado de aproximación Rock de Simond

Por Campobase

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Simond lleva varias temporadas trabajando para ampliar su línea de calzado técnico y, para este artículo, hemos probado su último lanzamiento, la zapatilla de aproximación Rock.

Durante varias semanas hemos tenido la oportunidad de ponerla a prueba, tanto en su versión femenina, en color gris y turquesa, adaptadas a la forma del pie femenino, como en la versión masculina, en color gris y azul eléctrico.

En la versión de mujer las tallas disponibles van de la 36 a la 41, y tienen una horma adaptada a la morfología femenina en su totalidad, mientras que la masculina ofrece una amplitud de tallas que va desde el número 40 al 47.

Construcción

Comenzando con el análisis general de calzado, la primera impresión, nada más verlas, es que se trata de una zapatilla robusta, duradera por sus costuras, y bien construida.

Cuenta con una excelente suela Vibram Mulaz, de tacos gruesos y profundos, con forma helicoidal en su parte central, y una zona en puntera definida como “climbing zone” prevista para cantear, que proporciona muy buen agarre y adherencia en casi todo tipo de superficies.

De hecho, no solo hemos andado con ella y realizado trepadas en roca granítica o caliza de hasta IV grado, si no que incluso la hemos utilizado para entrenar en el rocódromo en travesías fáciles. Su respuestas ha sido muy buena, apoyando muy bien en presas y canto pequeños.

En cuanto a su comodidad, y a pesar de su suela rígida, nos ofrece una amortiguación aceptable para este tipo de zapatillas. Cuenta con espuma EVA de doble densidad en la zona del talón.

Hay que tener en cuenta que no se trata de una zapatilla de running, que sería demasiado blanda e inestable en terreno abrupto, sino de un calzado potente que tiene casi la entidad de una bota. Por ello, el peso se va a los 900 gramos el par para talla 44, un peso por encima de modelos de aproximación ya consagrados como la Konseal FL de Arc'teryx, pero en la línea de otros como la Vitrik GTX de Kayland o la Skarvan de Vaude.

El upper, confeccionado en cuero bovino con refuerzos de caucho en puntera y talón, nos ofrece durabilidad, protección y mucha estabilidad al movernos por terrenos pedregosos. Cuenta además con una membrana ultra delgada impermeable y transpirable HDry, firmemente laminada en su parte interior, y sin costuras internas, evitando así posibles rozaduras.

El resultado de transpirabilidad / impermeabilidad que nos ha arrojado en la prueba de campo es muy bueno y se agradece durante el invierno en días de lluvia o terreno mojado, pero nos penaliza en cuanto al peso y la transpirabilidad en días calurosos de verano como cualquier calzado con membrana.

Además, cuenta con el hándicap de que al tratarse de un calzado bajo, si el agua accede a su interior por la parte superior tardará más en secarse que otra zapatilla similar sin membrana.

Ajuste

Su sistema de lazada baja con cordón redondo hacia la puntera las hace muy precisas en cuanto al ajuste, envolviendo de manera eficaz el pie gracias a su lengüeta de neopreno.

Como cada pie es un mundo, lo mejor es probárselas antes y pensar en el uso que las daremos. Si las tendremos puestas durante muchas horas de actividad, por ejemplo, debemos adquirir una talla que nos quede excesivamente justa, por la dilatación del pie. Igualmente no es lo mismo usarlas en verano que en invierno con calcetín fino o más grueso...

No obstante, en líneas generales, con el modelo Rock, Simond ha desarrollado un buen producto recio, duro, con buena adherencia e impermeable con una membrana que no nos ha dado ningún problema y que ha funcionado muy bien en días intensos de agua.

Nos parece ideal para aproximaciones, crestas y actividades de montaña en las que tengamos que trepar y movernos por zonas de rocosas. Con una relación calidad/precio, típica de la marca francesa, podemos decir que es un gran acierto como calzado de aproximación.

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Publicado el
23 de noviembre de 2021 - 09:36 h

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