Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Los científicos avalan que el barco del hantavirus atraque en España
El Supremo solicita a la Fiscalía su informe sobre el posible indulto a García Ortiz
Opinión - 'Miguel Ángel Rodríguez, “p'alante”', por Raquel Ejerique
Sobre este blog

Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

La difícil e imprescindible tarea de caminar al ritmo de Pajares

José Luis Pajares junto a otros representantes de colectivos memorialistas  en una rueda de prensa.

0

Todas las vidas son valiosas, pero no todas son iguales. Las hay chiquitas; esas que transitan dentro de la burbuja de lo mínimo y cotidiano, matizadas apenas por aquella luna de miel o esta graduación del peque, atravesadas de manera brutal por esta enfermedad crónica o por ese apagarse sin provocar eclipse colectivo alguno. Las hay egoístas; las que sólo saben subirse al ‘yo’ para confundir ser con triunfar o estar con figurar, las que suelen situar al resto del mundo como un bando enemigo e interpretan cada error como un inmerecido castigo ante el trabajo —propio— bien hecho. Hay algunas vidas que vienen como las cartas del tahúr: marcadas. En esas vidas no hay suerte ni cuidados, no hay oportunidades ni milongas meritocráticas, no hay futuro sino presente tormentoso en el que existir apenas es no naufragar. Otras vidas son comunitarias, barriales, callejeras: saberse los nombres de los vecinos del tercero, poner la ropa al sol con una sonrisa que agradece la comadre del segundo, transformar la visita a la panadería en una fiesta y las fiestas del barrio en una comida familiar... Hay también vidas melancólicas, instaladas en la añoranza de lo que probablemente nunca ha sido pero satisfechas de habitar un pasado que evita arriesgar en el presente o aliviadas de no tener que lidiar con el futuro. De todas estas formas de existencia —y de las que no caben en esta breve tribuna— hay muchas, son —somos— la inmensa mayoría… son los fueguitos tenues que iluminan nuestros pueblos y ciudades, las que densifican las veredas de la difícil convivencia cuando la mayoría somos ‘yoes’ y los ‘nosotras’ parecen extravagantes.

Y luego hay vidas para el común. Estas son las más raras. Las que conjugan la vida en plural, las que reman, siembran, empujan y alimentan el común sin ninguna certeza de éxito, con la absoluta seguridad de la sombra, con la plena convicción de la necesidad de hacer correr la savia colectiva. Hace apenas unos días se apagó una de esas luces que permiten confiar en la especie y, cuando esto ocurre, hay dos efectos inmediatos: una devastadora sensación de soledad ante la ausencia de quien alimenta la urdimbre y una enorme responsabilidad de caminar al ritmo de quien nos ha dejado para que la nascencia de los otros mundos necesarios no cese.

José Luis Pajares se fue como una rayo sin trueno: rápido, sin hacer ruido, dejando instalado el estupor de los propios la incomprensión de la herida en los extraños. Y su partida deja ausencia, vacío, desorientación. No es este un obituario. No. Tampoco se va a despeñar por su biografía. No. Esto es una advertencia: hay pérdidas que necesitan amparo, solidaridad, compromiso, pasos delante de varias para ocupar la huella de uno. ¿Quién o quiénes los darán? ¿Cuántas vidas ocuparán el espacio de quien tejió para luchar por derechos ajenos, de quien investigó para evitar nuestra amnesia colectiva, de quien cargó pancartas y legajos con un corazón maltrecho en lo físico y henchido de compromiso?

Caminar por Laredo ahora ya no es caminar por el mismo lugar… cuando una vida del común se ausenta tendemos a la burbuja o a la melancolía, a la hagiografía sin matices o al silencio estupefacto. Pero hay que caminar Laredo y Castro, Torrelavega y Ramales, Unquera o Santander, Cantabria entera, sembrando ese espíritu vehemente, comprometido, a veces malencarado —a la vida del común a veces hay que mirarla ceñudos—, inagotable, esencial que ha quedado flotando tras el adiós colectivo al compañero en un frío tanatorio donde la asepsia compite con el sucio dolor y la rabia.

Yo nunca fui amigo de Pajares —ni el tiempo ni la geografía lo hicieron posible— pero fui seguidor de su aliento. Sé lo que hizo y sé que se fue dejando semillas en el Colectivo Memoria de Laredo que el resto debemos abonar y cuidar, no permitir que la inmensa responsabilidad del común recaiga sobre unas pocas.

Intentaremos caminar a tu ritmo Pajares, intentaremos vivir —parafraseando al poeta de Orihuela— mientras el alma suene y estaremos dispuestos a morir, cuando la hora llegue, habiendo empujado la vida en el común unos pocos anhelos cumplidos más allá de donde tú la has dejado.

Sobre este blog

Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.

Etiquetas
stats