La portada de mañana
Acceder
El PP desprecia el órdago de Vox y le fuerza a dar marcha atrás en su plan de "ruptura"
Contrastes de la pandemia: de la falta de restricciones al toque de queda
Opinión - ¿Sucede lo de España en algún otro país?, por Rosa María Artal

Entrevista Amaia Bravo, subdirectora del Grupo de Investigación en Familia e Infancia

"En el proceso de socialización de los varones en nuestra cultura se ha normalizado el sentir atracción hacia figuras infantiles"

Amaia Bravo durante el seminario.

Cantabria, y más concretamente el Palacio de Festivales de Santander, se convirtió este jueves en el centro de reunión de los expertos en programas de prevención y atención a menores víctimas de violencia sexual. La razón fue el seminario organizado por la Consejería de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno de Cantabria que logró aunar (vía online y presencial) a más de 900 profesionales de toda España, así como de nueve países europeos y latinoamericanos. Una de las especialistas fue Amaia Bravo, profesora titular del departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo y subdirectora de Grupo de Investigación en Familia e Infancia. Con ella, y aprovechando la jornada, habló elDiario.es sobre la explotación infantil y cómo esta se da mayoritariamente en las menores tuteladas por el sistema de protección. "Dentro de que la población infanto-juvenil es una población de riesgos, estos lo son aún más porque no cuentan con esa protección del sistema familiar y porque vienen con un nivel de daño acumulado durante años", explica Bravo.

Así como la violencia sexual contra las mujeres se puede amparar en el marco del machismo, ¿de dónde proviene la violencia sexual contra los menores?

(Piensa) Para entender las motivaciones de los adultos para llegar a victimizar a la infancia nos tendríamos que remontar a aspectos culturales o de educación que han convertido a la figura infantil a una figura asociada a la satisfacción social a través de diferentes mitos, desde la cultura del cine, por ejemplo, a la literatura.

¿Qué ha tratado en su ponencia?

Llevamos muchos años investigando esa vulnerabilidad que presentan las niñas y adolescentes que están tuteladas dentro del sistema de protección, y cómo a pesar de presentar evoluciones positivas en el contexto educativo, cuando transitan a la vida adulta afrontan más obstáculos. Esto se agrava especialmente en aquellas que son derivadas a centros de carácter terapéutico, que se especializan en menores con graves trastornos de conducta. Ahí nos encontramos con un grupo de chicas especialmente dañadas y vulnerables, con una tasa de conducta suicida que casi alcanza el 50%, con una incidencia de conductas sexuales de riesgo elevadísima y con una conducta de fuga previa de otros hogares muy elevada.

Estamos hablando de un grupo especialmente vulnerable en cuanto a salud mental y las conductas de riesgo que desarrollan, pero sobre todo hablamos de un sector muy vinculado a la explotación sexual infantil. Ellas acumulan todo un conjunto de factores de riesgo que las convierte en las víctimas más indefensas, lo que sumado a la necesidad de estima de reconocimiento que tienen, les hace encontrar dentro de ese terreno un mecanismo de supervivencia desde un punto de vista emocional.

Y dentro de que la población infanto-juvenil es una población de riesgo, los menores que están en el sistema de protección lo son aún más porque no cuentan con esa protección del sistema familiar y porque vienen con un nivel de daño acumulado durante años... Son las victimas ideales en el campo de la explotación sexual infantil, porque tienen tanta necesidad de afecto que, a veces se terminan encontrando, por desgracia, en este tipo de contexto.

¿Quién suele cometer esos abusos y/o explotación?

No tengo datos, pero sí es verdad que cuando hablamos de abuso sexual infantil en general, un porcentaje altísimo suele estar vinculado a la figura masculina. Quizá porque en el proceso de socialización de los varones en nuestra cultura sí que se ha normalizado más el sentir atracción hacia figuras infantiles que en el caso de las mujeres. La pornografía infantil, por ejemplo, normaliza ciertos patrones de relación sexual, y suele ser más consumida por hombres que por mujeres, lo que hace que el perpetrador sea más habitualmente el hombre.

Durante las ponencias se ha repetido mucho la palabra 'prevención' pero, ¿qué tipo de prevención se puede seguir en estos casos?

Se pueden llevar a cabo muchos tipos de herramientas preventivas. Para empezar, es fundamental la formación por parte de los profesionales para saber detectar indicadores de riesgo. Nosotros somos quienes tenemos que ser capaces de observar indicadores de riesgo que nos permitan frenar o evitar la aparición del problema, o que un niño o niña ya caiga dentro de una red de explotación sexual. Precisamente, en estas jornada hay una línea de trabajo sobre el desarrollo de una herramienta que favorezca la detección.

Así que primero tenemos que estar formados para observar esos indicadores, y luego ser capaces de actuar con estos chicos y chicas entendiendo realmente el proceso que están viviendo y la función que cumplen sus vidas. También es esencial evitar los procesos de revictimización o de victimización secundaria por cómo el sistema está acostumbrado a abordar esa problemática. En eso, la nueva ley prevé mucho el desarrollo de mecanismos que fortalezcan la capacitación de las diferentes instituciones y que se evite esa revictimización a la que se ven sometidos en muchas ocasiones los menores. Hay que aprender a actuar ante estos casos, y crear unos espacios y procedimientos adecuados para que los niños y niñas puedan salir de este tipo de situaciones de una manera positiva.

¿A qué se refiere con 'revictimización'?

Los menores afectados experimentan una situación como víctimas, pero cuando sale a la luz una experiencia de este tipo, cuando la verbalizan, hacen el testimonio y se descubre, el propio proceso de intervención les hace muchas veces revivir ese proceso, y así se agravan los efectos de la propia experiencia. Esto es algo muy habitual en las víctimas de abuso sexual infantil, el tener que rememorar y testificar en entornos muy hostiles de manera reiterada esas vivencias dolorosas y ante diferentes profesionales.

¿Qué efecto tiene para los menores haber sufrido abusos sexuales durante la infancia?

Algo generalizado en las víctimas de abuso sexual infantil es que suelen presentar problemas de regulación emocional o de regulación conductual en muy amplio espectro, esto significa que cada uno se puede expresar de manera diferente. Te puedes encontrar con problemas en sus relaciones interpersonales, en sus relaciones sexuales, problemas de ansiedad, depresión, conductas violentas, hostiles… No hay determinado el desarrollo de una patología especifica.

¿El sistema de protección es efectivo?

La función del sistema de protección es tutelar a niños o niñas que han sufrido maltrato o desprotección . Ellos, lógicamente, tienen que contar con un hogar de acogida donde se les ofrezcan los cuidados que en el hogar familiar no pueden. Pero, como hablamos de una protección tan especialmente dañada, sobre todo durante las ultimas dos décadas, hablamos también de una población muy dañada, y lo que tiene que hacer el sistema de protección es encontrar los modelos adecuados para ajustarse a estas necesidades nuevas que están surgiendo. Y si este es efectivo, las evaluaciones de resultado a medio-largo plazo nos dirán cuál es la situación de estos jóvenes cuando salen. Sí que es cierto que no es un porcentaje muy elevado el que acaba en situaciones de exclusión social, pero también es verdad que es una población que todavía requiere de muchos más apoyos y, en ese sentido, hay mucho que desarrollar todavía por parte de la administración pública a la hora de ofrecer los suficientes apoyos para realizar esa transición a la vida adulta sin riesgos.

Aprovechando estas jornadas, Cantabria ha anunciado que implantará el modelo ‘Barnahus’ de atención...

Sí, es un modelo muy interesante que ha dado resultados muy eficaces y que tiene precisamente como fin evitar estos procesos de revictimización de los que hablábamos antes. Se trata de crear un espacio seguro donde el niño, acompañado de sus educadores o familia, va a ser objeto de una evaluación para verificar si realmente es una victima de abuso sexual, pero lo va a hacer en un entorno amigable y donde los diferentes profesionales con los que se va a ir encontrando el niño estén agrupados debajo de ese mismo techo y de ese mismo programa para que no tenga que pasar un examen en el hospital, luego ir a testificar a la policía, luego al juzgado… En el modelo 'Barnahus' lo que se hace es llevar a los profesionales al entorno donde está el niño que va a estar sometido a la evaluación. Ojalá salga adelante porque sería estupendo.

Etiquetas
Publicado el
12 de junio de 2021 - 20:02 h

Descubre nuestras apps