La España disponible: del problema político migratorio a la oportunidad rural
La España rural no se muere por falta de amor al pueblo; se muere por falta de manos. Y mientras las Comunidades Autónomas de interior, ven apagarse luces, el país se enfrenta a una regularización masiva de 500.000 personas migrantes sin un plan de empleo claro que la acompañe. La situación encaja bien con esa vieja ironía: la política como el arte de crear problemas… a los que luego promete dar solución.
Porque es evidente: regularizar de golpe, sin una estrategia territorial y laboral, es a priori un problema. Coloca sobre la propia población –autónomos, pymes, ayuntamientos pequeños, cooperativas– la responsabilidad de organizarse, absorber, integrar. Una vez más, el territorio se despierta con el marco ya decidido en el Gobierno de la Nación y la obligación de 'arreglárnoslas'.
Sin embargo, en Castilla-La Mancha no hablamos de un tema abstracto, hablamos de sectores tradicionales de empleo muy concretos que llevan años pidiendo manos:
• En el campo: vendimia, olivar, ajo, pistacho, almendro, hortícolas, ganadería extensiva, trabajos en cooperativas y almazaras.
• En la construcción: albañilería para rehabilitación de vivienda rural, reformas de casas viejas, adaptación de viviendas para mayores, mantenimiento de tejados e infraestructuras.
• En la hostelería y el turismo rural: bares y restaurantes de pueblo, casas rurales, pequeños hoteles, servicios de limpieza y mantenimiento, cocina y sala.
• En los cuidados y servicios personales: atención domiciliaria a mayores, residencias pequeñas o comarcales, servicio doméstico y limpieza.
• En los servicios básicos locales: comercio de proximidad, logística ligera, talleres, pequeñas industrias agroalimentarias que necesitan personal de planta.
Sería un gran error quedarnos solo mirando el problema, como quien se queda paralizado ante una tormenta que, nos guste o no, ya está encima. Para muchos pueblos del país, lo que se dibuja es una ventana de oportunidad: ahí fuera –y ya dentro– hay personas con ganas de trabajar en estos oficios tradicionales que sostienen la vida cotidiana y para los que aquí no encontramos relevo generacional.
La clave está en quién asume el liderazgo de esta oportunidad.
Las regiones y las empresas tienen una misión crucial:
• Las comunidades autónomas pueden orientar formación, vivienda, servicios y programas de reconducción hacia estos sectores y hacia las comarcas que realmente necesitan manos.
• Las empresas, cooperativas agrarias, pequeñas constructoras, hosteleros rurales pueden dejar de vivir la migración como “parche urgente” de campaña y empezar a verla como inversión en estabilidad, por supuesto, apoyados por sus gobiernos con fiscalidad diferenciada, desburocratización y fomento al empleo, para ofrecer contratos más dignos, proyecto de vida y no sólo temporadas.
No es un ideal, es que el único camino que se puede tomar para esta patata caliente que tenemos en las manos, es el de la unidad sociopolítica, económica y de la calle, porque lejos de rupturas, la realidad nos conduce hacia la reconstrucción de los territorios, dejándonos fluir.
El gobierno central, una vez más, ha movido la primera ficha creando una situación que supone un reto mayúsculo y nos saca de la comodidad, incluso nos abruma. Podría haberse hecho mejor, más ordenado, más pensado con el territorio, sin duda. Pero, aunque no así y no de este modo, ese movimiento era necesario para lo que podríamos llamar la 'España Disponible': esa España de pueblos, oficios y casas vacías y que lleva años esperando personas que los habiten, los trabajen y los quieran.
Ahora la pregunta ya no es sólo qué ha hecho el Gobierno, sino qué vamos a hacer nosotros con lo que ha puesto sobre la mesa. En primer lugar, y en la antesala del séptimo aniversario de la Revuelta de la España Vaciada, estaría bien pedir masivamente de nuevo una fuerte entrada de inversión, mejor fiscalidad, más acompañamiento a emprendedores y empresas y facilitación financiera por parte de las entidades bancarias para poner en marcha los proyectos necesarios, sin ahogos, porque hay muchas personas que quieren trabajar, pero están con una mano delante y otra atrás.
Recordemos para finalizar, lo que nos enseña el papel geopolítico de España en la historia: un país que siempre ha construido territorio ligando poder político y poblamiento y donde había interés estratégico, se atraía gente con ventajas claras (tierras, fueros, menos impuestos, autogobierno) y es que los territorios que se salvan y que siguen vivos no son los que reciben menos problemas, sino los que son capaces de convertirlos en oportunidad antes de que se cierre la ventana.
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