Piden permiso para perforar en el entorno de una docena de pueblos toledanos en busca de wolframio y oro
Una empresa de Toledo quiere estudiar el subsuelo del entorno de más de una docena de pueblos de esta provincia para saber si hay cobre, estaño, oro, plata, zinc, plomo, wolframio y teluro. También busca otros minerales accesorios como grafito, feldespato y cuarzo. Esta petición se suma a la que otra promotora quiere llevar a cabo en los límites del Parque Nacional de Cabañeros, entre las provincias de Toledo y Ciudad Real, para buscar oro.
En este caso, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado luz verde ambiental a la petición de permiso inicial, según la resolución de la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible publicada hoy en el Diario Oficial (DOCM). El proyecto, denominado 'Tres Amigos', lo capitanea la empresa Toletum Metálica S.L.
El proyecto abarca una superficie de 300 cuadrículas mineras, afectando a los términos municipales de Gálvez, Polán, Totanés, Cuerva, Pulgar, Mazarambroz, Ajofrín, Chueca, Orgaz, Nambroca, Villaminaya, Almonacid de Toledo y Mascaraque, todos ellos pertenecientes a la comarca de los Montes de Toledo.
La resolución de impacto ambiental considera viable el permiso que pide la empresa pese a que la Administración autonómica ha constatado la presencia en el entorno del proyecto de especies de avifauna de esteparias y rapaces, así como la presencia de sus nidos, y también la del lince ibérico.
No obstante, establece que el proyecto no producirá afección a montes de utilidad pública y que, por lo tanto ,se considera “viable ambientalmente”, aunque lo condiciona a las actuaciones “correctoras”, preventivas y compensatorias.
En el caso de la afección al lince ibérico y del águila imperial ibérica, estas medidas se abordan mediante una combinación de restricciones temporales, cambios en la ubicación de las actividades y evaluaciones técnicas detalladas “en consenso con expertos”.
Sobre el águila imperial ibérica, una vez confirmada su presencia “estable y reproductora”, se prohíbe la realización de sondeos durante los meses de marzo a junio (ambos incluidos). En caso de detectarse nidos cerca de los puntos de trabajo, el promotor está obligado a cambiar la ubicación del sondeo para garantizar la tranquilidad de la especie.
Además, la empresa debe consultar al Servicio de Medio Natural una vez elegidas las coordenadas exactas de las calicatas y sondeos para adecuar las fechas de ejecución y evitar alteraciones en el proceso reproductivo.
Medidas para proteger al lince ibérico
En cuanto al lince ibérico, dado que el proyecto se ubica en “áreas críticas y de dispersión” de esta especie en peligro de extinción, la empresa se compromete a realizar, incluso en las fases más tempranas, una evaluación más exhaustiva de los “riesgos potenciales”, trabajando de forma coordinada con agentes medioambientales y colectivos ecologistas.
El promotor debe facilitar un listado de coordenadas exactas de cada actuación prevista. Esto permitirá a las autoridades ambientales verificar “si existe una afección directa sobre territorios específicos de estas especies y proponer cambios de forma actualizada.
Otras medidas correctoras establecen que la empresa tampoco podría realizar sondeos sobre el trazado de vías pecuarias ni en su franja de protección de cinco metros.
Asimismo, la resolución de la Administración autonómica establece la prohibición “absoluta” de encender fuegos, y la obligación de disponer de extintores revisados y seguir los planes de prevención de incendios forestales.
Posibles restos arqueológicos
La promotora deberá comunicar las coordenadas exactas de los sondeos al Servicio de Cultura antes de empezar. En caso de que se produzca el hallazgo de restos arqueológicos o paleontológicos durante el transcurso de los sondeos u otras obras del proyecto, se debe notificar el hallazgo en un plazo máximo de 48 horas ante la Consejería de Cultura.
Finalmente, en cuanto al agua, todas las instalaciones y sondeos del proyecto se sitúan sobre la masa de agua subterránea denominada 'Sonseca-ES030MSBT030.026'. Explica la resolución que según el Plan Hidrológico del Tajo (PHT), esta masa de agua se encuentra actualmente “en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo”. Debido a esta vulnerabilidad, la normativa vigente establece que en esta zona “solo se otorgarán nuevas concesiones de agua para el abastecimiento de la población”.
Por ello, durante los sondeos mecánicos (que alcanzarán profundidades de entre 80 y 150 metros), existe el riesgo de interceptar el nivel freático, lo que podría provocar la “contaminación o alteración de la composición” de las aguas subterráneas.
Para minimizar estos impactos, el informe de impacto ambiental impone que en caso de que un sondeo intercepte el nivel freático, este debe sellarse con arena inmediatamente después de extraer el mineral para evitar cualquier comunicación de contaminantes con el acuífero.
Los lodos de perforación deben ser exclusivamente a base de agua y aditivos permitidos. Está prohibido el vertido de lodos directamente al terreno; si se usan balsas, estas deben estar impermeabilizadas con láminas plásticas y ser rellenadas al terminar los trabajos.
Cualquier captación de agua (superficial o subterránea) o actuación que afecte al dominio público hidráulico requiere la autorización previa de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que evaluará si el uso es compatible con los recursos existentes.
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