TOLEDO

Cuando se recupera un camino público en un coto de caza contra la voluntad del dueño: el caso de Orgaz

Actuación de recupereación del Camino del Rey

La pérdida de caminos públicos es un problema extendido en el país e intentar recuperarlos choca en ocasiones con distintos intereses. Las vallas o alambradas de particulares que cortan algunos de ellos se une al descuido de las administraciones en su mantenimiento, generando que con el paso de los años la vegetación invada los mismos y haga casi imposible reconocer los senderos.

Esta última situación es la que ha sufrido el 'Camino del Rey', en el término municipal de Arisgotas, que une Casalgordo con Marjaliza pasando por el Monte TO23 Umbría del Madroñal. Este camino, perdido casi en su totalidad por el paso del tiempo, atraviesa una finca que se usa como coto de caza y cuyo propietario ha denunciado la actuación que el Ayuntamiento de Orgaz ha comenzado a realizar para su recuperación.

El tramo que se incluye en el proyecto, indica el Consistorio, es practicable en vehículo en aproximadamente un kilómetro, mientras que el resto está “absolutamente perdido o se trata de una senda”. En concreto, las obras que se están llevando a cabo se desarrollan en una longitud de 2.526 metros e incluyen el desbroce de vegetación y la construcción de capas de rodadura para hacer practicable el camino. Todo ello con una inversión de 100.000 euros.

Con el inicio de las actuaciones el pasado mes de agosto, el dueño de la finca que atraviesa el camino ha denunciado a la Guardia Civil “una tala y poda indiscriminada de distintos ejemplares de encinas, enebros centenarios y otras especies forestales en una zona de alto valor ecológico por parte de Dirección General de Medio Natural y Biodiversidad de la Junta de Castilla-La Mancha”. Asimismo, el SEPRONA y agentes medioambientales han abierto una investigación tras la denuncia presentada.

Además, el propietario asevera que se trata de “un camino privado que, indebidamente, figura en el catastro como de titularidad municipal”. Así, señala que ha solicitado en reiteradas ocasiones al Ayuntamiento de Orgaz que rectifique su propiedad, algo que “ha sido ignorado por el Consistorio”. Añade que, a su juicio, se trata de “una actuación totalmente innecesaria ya que el camino en cuestión empieza en mitad del campo, a 4 kilómetros del camino regular de Arisgotas, y existen otros caminos paralelos a muy poca distancia que llevan al mismo sitio o transitan por la misma zona”.

Apunta también el dueño del coto de caza que la actuación se ha llevado a cabo “en pleno verano, en situación de máxima alerta por peligro de incendio, utilizando para ello motosierras, entre otras herramientas”. Con todo ello, considera que la actuación en su conjunto “puede incurrir en un delito contra la flora y fauna” pues afirma que también es una “zona de lince, águila imperial o perdicera”.

“El camino no prescribe”

Ante esta denuncia, el alcalde de Orgaz y delegado provincial de Desarrollo Sostenible en Toledo, Tomás Villarrubia, no se muestra sorprendido. “Obviamente no le debe de gustar mucho que abramos este camino, que es un bien de dominio público, por medio de su finca”, apunta, al tiempo que subraya que el propietario “parte de un presupuesto erróneo”. “No puede decir que ha prescrito y que no existe porque no se ha utilizado. Los bienes de dominio público no se pueden embargar ni vender. Por el mero hecho de que no se haya acondicionado con el paso de los años no quiere decir que pase a ser propiedad del dueño de la finca. Eso es una argumentación muy interesada y torticera”, agrega.

En este sentido, explica Villarrubia, el Servicio de Topografía de la Diputación de Toledo elaboró en 2017 un informe técnico para determinar el recorrido del camino, de unos 2,5 kilómetros de distancia, y que el proyecto cuenta con “todos los informes favorables, tanto del servicio de Política Forestal como de Medio Ambiente”. “El hecho de que un camino lo invada la vegetación no quiere decir que haya desaparecido. Es obligación de la Administración recuperarlo para el domino púbico, para la ciudadanía. Yo estaría ahora mismo prevaricando, o haciendo dejación de mis funciones, si no actuase en ese camino”, defiende.

Villarrubia reconoce que el SEPRONA ha estado en “una o dos ocasiones” y requirió al Ayuntamiento la ordenanza de caminos para su consulta. Además, los agentes medioambientales están haciendo “seguimiento de las obras”. “Cuando hay una zona que puede ser sensible hacen seguimiento”, apunta, al tiempo que asevera que “cuando se actúa en un camino no se produce ningún daño ecológico” pues “se restituye algo que había anteriormente”.

Asimismo, detalla que la anchura del camino no va a ser superior a los 4 metros que regulados para este tipo de caminos, pues el dueño de la finca también denunciaba que con la actuación presentaba “una anchura de 8 metros”. “Que no se preocupe que lo vamos a dejar con la anchura que tiene que ser. El señor está todos los días amedrentando tanto a los trabajadores como a los técnicos”, afirma el alcalde Orgaz.

Respecto a la denuncia de tala de árboles, el también delegado provincial asegura que “no se han talado árboles” sino que “se ha roturado la vegetación que había”. “Son arbustos que tendrán 30 o 35 años, que han crecido sobre este bien de dominio público. Si dejásemos sin acondicionar todos los caminos se invadirían de material vegetal”, indica Villarrubia, que reconoce que la Administración no había actuado “nunca” en este camino que antiguamente se mantenía por el tránsito que se hacía de ellos.

Historia del camino

“Lo utilizaban los carboneros en los años 40 y 50, los que hacían leña y la llevaban a las caleras en Orgaz, pues había 87 caleras en aquella época que se abastecían de la leña que llevaban los leñeros y que hacían en la zona de la sierra. Cuando las caleras dejan de funcionar y de utilizar ese combustible, el tránsito empieza a disminuir hasta que deja de transitarse”, explica sobre el antiguo uso y la deriva de este camino sobre el que espera que la actuación que han iniciado se complete este mes de septiembre.

“El fin fundamental de esta actuación es la recuperación de patrimonio, una zona de un valor ecológico que hace que sea atractivo para la realización de rutas medioambientales. Lo que queremos es poner a disposición de la ciudadanía el disfrute de la zona, ni más ni menos”, manifiesta Villarrubia, que sospecha que también va a encontrar problemas en las actuaciones similares que quieren llevar a cabo en los caminos Gamonetal y Berrocal pues “los dueños de otras fincas se han apropiados de ellos”.

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