Juana Ruiz, excooperante española en Palestina: “Las mujeres son la columna vertebral de la resistencia”
Juana Ruiz ya no vive en Palestina. Pero quiere volver cuando pueda. La escalada de conflictos en la zona hicieron que las vacaciones del verano de 2024 en suelo español se convirtieran en indefinidas después de 40 años viviendo en territorio palestino, bien en Cisjordania, bien en Gaza.
Esta activista trabajó sobre el terreno durante 18 años como coordinadora de proyectos en la ONG palestina Health Work Committees (HWC) hasta que fue arrestada por Israel bajo acusación de terrorismo, precisamente, por su trabajo como cooperante en la organización. Su encarcelamiento durante casi 300 días en dos prisiones israelíes terminó en febrero de 2022 y ahora recorre España presentando el documental 'Espacio Menguante', dirigido por Cristina Mora y Norma Nebot, que muestra cómo en los últimos años Israel ha ilegalizado a las principales ONG palestinas y ha perseguido a las personas que trabajan en ellas como terroristas.
“O todas o ninguna”
Este lunes, aprovechando su paso por Toledo para proyectarlo, ha mantenido una entrevista con elDiario.es Castilla-La Mancha en la que ha reivindicado el papel de las mujeres tanto como clave en su paso por prisión como “columna vertebral” de la resistencia palestina. “Mis compañeras han sido lo mejor de mi paso por la cárcel”, asegura.
Tras pasar un primer mes en una cárcel de hombres en el que no le dio tiempo a entablar demasiada relación con ninguna otra de las mujeres que iban y venían, la situación cambió con su traslado a otra prisión, esta vez sí, de mujeres, donde se rió por primera vez desde su arresto. “Todas eran mujeres palestinas, y esperaban que no hablara árabe. Cuando empecé a hablar y a contarles cosas, una dijo indignada: ¿Quién ha sido la que ha dicho que Juana no habla árabe?. Esa fue la primera carcajada que tuve en un mes”.
Éramos o todas o ninguna. Eso me dio muchos valores y me sacó de la soledad y la tristeza. Si no hubiera sido por ellas, creo que hubiera salido muy mal. Le debo mucho a ellas
Cuenta que en la cárcel existía una ley no escrita: “Seas de donde seas, vengas de donde vengas, eres una amiga. Y a las amigas hay protegerlas”. Y gracias a eso, asegura, nunca se sintió sola. “Era una comunidad. Éramos o todas o ninguna. Eso me dio muchos valores y me sacó de la soledad y la tristeza. Si no hubiera sido por ellas, creo que hubiera salido muy mal. Le debo mucho a ellas”.
Juana sigue teniendo relación con algunas de sus compañeras que, como ella, también han logrado salir de prisión. Cuenta que la mayoría de ellas también están abandonando Palestina con sus familias por miedo a nuevos arrestos.
“Nos quedamos en España hasta ver si las cosas mejoran, pero van empeorando”, afirma resignada, añadiendo que la situación actual les preocupa.
“Miedo constante” de las mujeres
“Ser mujer ahora mismo en Palestina es terrorífico”, lamenta. “Es un miedo constante a que se lleven a tu pareja o a tus hijos. Además, no hay trabajo y en Gaza no entra ni un 10% de la ayuda humanitaria que envían”.
También señala que faltan alimentos, medicinas y se producen muertes durante los embarazos, situaciones a las que se suma una presión creciente por parte de los colonos israelíes, que “asfixian” cada vez más las ciudades palestinas.
“Cada ciudad tiene una puerta de entrada y de salida que abren y cierran cuando ellos quieren. Hay gente que vive en Belén pero trabaja en Ramala y las pasa canutas para llegar. Muchos están perdiendo el trabajo, y las empresas también están perdiendo dinero porque no hay inversiones. No entran ni salen mercancías y ahora, como los israelíes tienen restricciones de gasolina por la guerra de Irán, están cortando los suministros de agua y electricidad”.
Juana asegura que desde el ataque de Hamás el 7 de octubre 2023, la situación ha ido “de mal en peor” y mucha gente está vendiendo sus posesiones para huir.
No obstante, ella reivindica que las mujeres son la “columna vertebral” de la resistencia palestina. “Es que es así. Ellas son las que, en silencio y calladas, sostienen la vida dentro de las familias”.
“Recogen las cosas de la tierra, las venden en los mercados, están pendientes de que los hijos vayan al colegio, están pendientes de todo... Es su manera de sobrevivir. Si falla la mujer allí, fallará todo. No tiene comparación su manera de sufrimiento, de aguante y de fortaleza. No he visto algo así en ningún sitio”.
Y eso le ha llevado a concluir que “las mujeres debemos unirnos” para hacer frente a cualquier situación. “Al final las mujeres tenemos los mismos problemas, así que lo principal es apoyarnos, no criticarnos”.
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