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Pere Rostoll, candidato del PSPV a la alcaldía de Benidorm: “Soy partidario de la tasa turística y voy a defenderla”

Pere Rostoll, candidato a la alcaldía de Benidorm por el PSPV.

Carlos Navarro Castelló

València —
26 de septiembre de 2026 23:01 h

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Pere Rostoll afronta un nuevo reto como candidato por el PSPV a la alcaldía de Benidorm no exento de dificultad. De hecho, El PP acumula tres victorias consecutivas con Antonio Pérez como alcalde, las dos últimas con mayoría absoluta. En las elecciones municipales de 2023, el PP obtuvo 16 concejales frente a los 8 del PSOE. Periodista y actual jefe de comunicación del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible que dirige Óscar Puente, Rostoll también fue redactor jefe y responsable de Política del diario Información, antes fichar en el año 2020 por el Gobierno del Botánico como director general de Relaciones Informativas de la Generalitat Valenciana presidida por Ximo Puig. En una amplia entrevista con elDiario.es, insiste en la idea de recuperar Benidorm para sus vecinos y vecinas.

¿Por qué decide dar el paso de presentarte a la Alcaldía de Benidorm?

Creo que tenemos que ofrecer una alternativa de cambio a nuestros vecinos. En este momento la ciudad requiere una alternativa política a la situación que ha generado el Partido Popular. Ese fue el leitmotiv de la decisión. Evidentemente, está el servicio a la ciudad y, sobre todo, ofrecer una alternativa para que los vecinos de Benidorm, que en estas elecciones son el centro del proyecto político, recuperen la ciudad. Creo que hay una sensación de hastío con la situación de Benidorm y que es el momento de ofrecer a los ciudadanos una alternativa política de cambio.

¿Y cómo ha sido el proceso para ser elegido candidato?

Creo que ha ido muy bien. El Partido Socialista activó sus mecanismos democráticos y se abrió un proceso de primarias. Decidí presentarme y finalmente fui el único candidato. Aunque no tenía necesidad, recogí avales y conseguí la firma del 82% de los militantes. Afrontamos este proceso y la generación de esta alternativa de cambio político desde la mejor situación, que es la unidad del partido. Y creo que eso es muy relevante porque mis rivales no son mis compañeros de partido. Mi único rival es el actual alcalde Antonio Pérez y el Partido Popular.

Habla de un deterioro importante de Benidorm en los últimos años. ¿Cómo ha evolucionado la ciudad?

Yo hablo de que en este momento Benidorm vive la situación más crítica de su historia por una serie de circunstancias. Primero, porque le ha caído la peor sentencia por mala gestión urbanística de la historia de España y una deuda aplazada a 47 años de 570 millones de euros. Eso es liquidar cinco generaciones de benidormenses. Segundo, la ciudad está peor que nunca en dos cuestiones: la limpieza y el mantenimiento. Tenemos desde 2018 prorrogado el contrato de limpieza y la ciudad está más sucia que nunca. Y ya le han subido a los vecinos el recibo de la basura al doble. Además, Antonio Pérez ha arrasado completamente con los mecanismos de mantenimiento que tenía el Ayuntamiento. El tercer problema es la vivienda. Aquí se ha expulsado a una generación de jóvenes y familias de Benidorm, que viven en los pueblos de alrededor. Se han ido y se han comprado una casa fuera. Hemos perdido tejido social y tejido de pueblo. Hay que tomar medidas decididas, claras y contundentes con la vivienda. El cuarto tema es la movilidad, cómo nos movemos por la ciudad. Tenemos un escenario prácticamente insufrible, con un transporte público ineficiente y muchas dificultades, además de un tráfico absolutamente desastroso. Y, finalmente, hay un problema gravísimo de cohesión. Benidorm parece varias ciudades diferentes. Tenemos que generar espacios de cohesión en los barrios y evitar que haya barrios de primera y de segunda. Hay que actuar decididamente para que todos los vecinos vuelvan a sentir orgullo de su ciudad. La idea fundamental es recuperar Benidorm para sus vecinos. Y a eso nos vamos a dedicar: a recoger propuestas que salgan de la base, del vecindario, para llevarlas al Ayuntamiento y resolverlas porque vamos a gobernar.

Pere Rostoll en la costa de Benidorm.

Cuando dice que hay que recuperar la ciudad para sus vecinos, ¿considera que Benidorm se ha convertido en una ciudad más para el turista que para el vecino?

Benidorm es una ciudad que vive del turismo, eso es evidente. Su principal motor económico es el turismo. Pero tiene que aprender a vivir del turismo. ¿Qué significa aprender a vivir del turismo? Que, fundamentalmente, el turismo tiene que ser un elemento que facilite que los vecinos de Benidorm vivan mejor. Hoy en día un vecino de Benidorm no se puede comprar una vivienda para vivir en su pueblo. Y los que vivimos allí tenemos un pueblo cada vez más sucio, cada vez en peores condiciones, con una deuda inasumible, un transporte público que es un completo desastre y un escenario de falta de cohesión en los barrios. Me refiero, por ejemplo, a barrios como el Rincón de Loix o la Cala, que están olvidados y que van a tener gravísimos problemas de mantenimiento y cohesión.

En cuanto a la seguridad ciudadana, ¿cuál es la situación?

Tenemos un problema de seguridad ciudadana que el Ayuntamiento no aborda. El otro día escuchaba a Cebrián justificar el turismo de borrachera en una radio local. Me llama la atención que esos mismos días, en las televisiones estatales, había vídeos de zonas del municipio donde se concentra gran parte del turismo inglés, con imágenes absolutamente alarmantes. Hay una exigencia de mayor seguridad ciudadana que el Ayuntamiento no está asumiendo.

¿Os da miedo que una parte de Benidorm pueda convertirse en algo parecido a Magaluf?

Yo creo que hay que actuar. Miedo no tengo de asumir la Alcaldía y de resolver los problemas de la gente. Está claro que tenemos que actuar para convertir Benidorm en el pueblo que todos queremos, para devolver Benidorm al pueblo que todos queremos: un lugar en el que se pueda vivir y se pueda vivir mejor. Y eso nos permitirá recibir mejor a los turistas. Si nuestros vecinos están atendidos, vamos a recibir mejor al turismo. No se va a generar una división ni un problema interno en el municipio. Hay barrios y zonas de la ciudad en los que ya no viven vecinos. Todo son pisos turísticos, una aglomeración de viviendas de uso turístico. Eso deteriora la convivencia, reduce el tejido del pueblo y afecta, por ejemplo, al comercio de proximidad. Son todas las cosas que se está cargando el alcalde.

¿Cómo afrontarías como alcalde el problema de la vivienda y, en concreto, el de las viviendas turísticas?

Benidorm es una de las ciudades de la Comunitat Valenciana con más viviendas cerradas. La última estimación que he leído de un informe habla de que podemos tener entre 8.500 y 9.200 viviendas cerradas. La primera medida es hacer un inventario de viviendas vacías. Vamos a analizar caso por caso cada una de esas viviendas para ver si las podemos movilizar. Si movilizamos una parte de esas viviendas a precios razonables, a precios de alquiler asumibles, tendremos una parte del problema solucionado. Segundo, hay que limitar los precios de los alquileres. En eso cuento con la complicidad de Diana Morant, que el otro día lo trasladó en la conferencia política del partido. Hay que declarar la zona tensionada y ver cómo limitamos los precios para que haya más viviendas para los vecinos. Y luego hay que agilizar la construcción de los núcleos de viviendas que tenemos pendientes, generando las reservas más amplias posibles de vivienda protegida para jóvenes y familias. Eso sí, vivienda protegida con transparencia, no como ha hecho el PP en Alicante, donde se han repartido las casas entre ellos. Esas cuatro medidas las vamos a poner en marcha.

¿Es partidario de aplicar una tasa turística en Benidorm?

Sí, completamente. Soy partidario de la tasa turística y la voy a defender. Cuando se hizo la ley, la estimación que se hizo sobre el rendimiento total de la tasa era de alrededor de 100 millones de euros y aproximadamente un tercio correspondía a los ayuntamientos.

¿Por qué cree que debe aplicarse?

Porque esto no es un castigo para los turistas ni lo van a pagar los vecinos de Benidorm, que ya pagan bastante. Antonio Pérez y el PP ya les han subido la basura y el IBI. Es evidente que cuando un turista visita una ciudad como la nuestra genera un gasto de basura, de agua, de limpieza de las playas y una serie de gastos con los que tiene que colaborar. Benidorm es una de las ciudades turísticas más importantes de Europa y del mundo y tiene que modernizar su modelo turístico. La tasa nos permitiría, por un lado, disponer de recursos para atacar los graves problemas de la ciudad a los que me refería: limpieza, mantenimiento y demás. Y, por otro, aliviar la grave situación que ha generado el Partido Popular y Antonio Pérez con la sentencia por mala gestión urbanística en la Serra Gelada, que nos supondrá una carga de 570 millones en 47 años.

La patronal se opone frontalmente a la tasa turística. ¿Cómo abordarías ese conflicto?

Yo hablaré con la patronal. He escuchado a empresarios muy importantes de esta comunidad estar a favor de la tasa turística y a altos dirigentes del PP estar también a favor. Pero yo, en este tema, voy a ser muy claro: hablaré con la patronal, pero a mí lo que me interesan son los ciudadanos, los vecinos y los trabajadores turísticos. Les explicaré la situación. Creo que la implantación de la tasa turística es beneficiosa porque los turistas van a pagar una pequeña cantidad, pero al final van a tener mejores servicios y no van a ser los paganos de la mala gestión del PP en Benidorm.

El candidato a la alcaldía de Benidorm por el PSPV, Pere Rostoll.

¿Qué simboliza para usted la sentencia del Supremo por el incumplimiento de un convenio urbanístico en la Serra Gelada que obliga al Ayuntamiento a pagar una indemnización a un promotor y a afrontar esa enorme deuda?

Creo que es el símbolo de la mala gestión del PP de una época. Retrata una época de absoluto descontrol urbanístico, de mala gestión, de chanchullos y de enredos. Es el símbolo de una nefasta gestión y de una época en la que había dirigentes del PP y empresarios dedicados a jugar al Monopoly en contra de los intereses de la gente. Eso es lo que simboliza.

Otro ejemplo reciente de gestión municipal es la adjudicación de la concesión de la zona de acampada de la Sequia Mare a la empresa que menos aportación económica hace, por medio de una concesión por la que tampoco se le cobra un canon, ¿cómo la valora?

Ya lo denunció el grupo municipal socialista en el pleno. Es evidente que esa decisión es, cuanto menos, sorprendente y puede acabar en un recurso. Sería una más de Antonio Pérez y del PP, una más de la mala gestión. Más allá de la empresa que se ha adjudicado, que ya veremos si hay algo ahí o no, son sorprendentes las características económicas de la concesión para el Ayuntamiento. Las condiciones no son las mejores porque no cobran prácticamente nada, pagan parte de la limpieza... por eso digo que es absolutamente sorprendente y vamos a ver en qué termina esa decisión.

Antes hablaba de las subidas del IBI y de la tasa de basuras aplicadas por el PP. ¿Qué política fiscal aplicaría usted?

Ahora mismo no se pueden subir más los impuestos. Es verdad que la situación del Ayuntamiento es la que es y habrá que empezar a pagar esa deuda. Este año, por cierto, son 60 millones, gran parte de los cuales se pagan con dinero del Gobierno de España. El malvado Pedro Sánchez les ha solucionado gran parte de la papeleta. Nuestra política fiscal está fundamentalmente vinculada a la aplicación de la tasa turística. Es una tasa que no afecta al vecindario de Benidorm y que nos permite generar un volumen de ingresos para afrontar la situación de la ciudad.

¿Cómo se va a afrontar esa deuda?

La secuencia de pago este año son 60 millones que tienen que pagar antes de final de año. Inicialmente, el Ayuntamiento pidió un crédito de 55 millones al Gobierno de España, que se lo concedió. Creo que finalmente se quedaron en 36 porque van a poner 19 millones de remanentes. En todo caso, la mayoría de la cantidad de este año la pone el Gobierno de España. Luego hay cuatro años de carencia en los que solo se pagan los intereses. Y, a partir de esos cuatro años, creo que son 12 millones, y después hay un periodo en el que el Ayuntamiento no va a pagar y, posteriormente, hasta un 8% del montante del presupuesto anual. Estamos en una ciudad en la que el presupuesto venía oscilando entre 140 y 142 millones de euros. 570 millones son cuatro veces el presupuesto que tenía. Si una familia tuviera que afrontar un pago cuatro veces superior a sus ingresos anuales, ¿qué diríamos? Que está en quiebra. Esto hay que afrontarlo. No se puede afrontar desde el buenismo, desde que nos parece bien todo, y sin explicar las cosas y afrontarlas. Creo que el alcalde está dando una patada hacia adelante, intentando correr y escapar para salvar la situación y llegar a las elecciones contando la mentira de que esto no va a afectar a los ciudadanos.

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