ANÁLISIS
Los chiflados conspiranoicos juzgados por el bulo del 'Bar España' arruinaron vidas y sirven de prólogo al 'Expediente Royuela'
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El juicio a los difusores del bulo del 'caso Bar España' quedó este viernes visto para sentencia tras el turno de última palabra de los acusados sentados en el banquillo, que reúne una completa colección de chiflados conspiracionistas que arruinaron la vida de varias personas, entre ellas la de una magistrada sistemáticamente señalada. El daño a las víctimas es irreparable, según explicaron dramáticamente en el juicio. La (falsa) trama de pederastia adjudicada a Carlos Fabra, un invento que caló en amplios estratos de la sociedad, fantaseado por el peluquero Reinaldo Colás por venganza contra su exmujer, solo existía en su cabeza, tal como reiteraron sus hijas en la declaración testifical en la vista oral. Durante las nueve sesiones del juicio, la figura de Colás, fallecido en 2017, ha sobrevolado un procedimiento que se erige en antecedente clave para el previsible enjuiciamiento de otros bulos masivos, tales como el 'Expediente Royuela', que sigue investigado en una causa en fase de instrucción.
El veterano fiscal Javier Carceller, encargado de la acusación pública en el 'caso Maeso', entre otras causas complejas, ha pedido para los acusados 36 años de prisión, que se dice pronto, y ha planteado durante el juicio una terrible paradoja: aunque los eventuales condenados y las múltiples plataformas que usaron fueran obligados a borrar los contenidos que colgaron en redes sociales, ejerciendo así el derecho al olvido que reclaman las víctimas, sería imposible. Las chaladuras inventadas sobre el 'caso Bar España' tuvieron un impacto tremendo en el ciberespacio. La misma disyuntiva fue planteada por Sofía Díaz, actual presidenta de la Audiencia Provincial de Castelló, que sufre un calvario de casi tres décadas, desde que tuvo la mala suerte de cruzarse en 1997 con Reinaldo Colás durante una guardia cuando era jueza de instrucción en Vinaròs. “Mi huella digital está marcada para siempre por las peores barbaridades del Código Penal, esto va a quedar hasta después de mi muerte”, explicó la magistrada.
Apenas cuatro años antes de toparse con Colás, un tal Antonio Pérez Varona, jubilado de 61 años y propietario de un club de alterne, había matado de dos tiros al presidente de la Audiencia Provincial de Ávila, Juan Agustín Moro, en venganza por una sentencia dictada años antes por la víctima. Otro apunte de época: las nacientes televisiones privadas, especialmente Telecinco, emitían en horario de máxima audiencia la teoría de la conspiración fabulada por Fernando García, el padre de una de las niñas víctimas del crimen de Alcàsser, y por un pseudocriminólogo llamado Juan Ignacio Blanco. Fernando García trató, sin éxito, de personarse (con el paraguas de una turbia fundación que recibió numerosas donaciones pero nunca llegó a existir oficialmente) como acusación popular en la causa impulsada por Reinaldo Colás, el procedimiento que instruía la jueza Sofía Díaz.
Las denuncias de Colás se investigaron siguiendo los cauces procesales y se determinó fehacientemente, con los informes forenses en la mano, que todo era un invento de Colás. De hecho, el peluquero de Benicarló fue condenado posteriormente dos veces por denuncia falsa. Sus hijas —ya adultas— reiteraron en el juicio que su padre las obligó a mentir en unos vídeos que han circulado por la red sin que ellas prestaran en ningún momento su autorización. Por su parte, Fernando García y Juan Ignacio Blanco también serían condenados por calumnias.
Alimentado por la conspiranoia del 'caso Alcàsser', aupada a su vez por la irresponsabilidad del programa Esta noche cruzamos el Mississippi, presentado por Pepe Navarro, el modesto bulo local del 'caso Bar España' pasó de una primera etapa analógica, en la que Reinaldo Colás acusó de pederastia en unas octavillas a varias enemistades personales de Benicarló, a una segunda fase digital con un impacto descomunal, que usó el nombre de Carlos Fabra, entonces investigado por corrupción, como amplificador. Luego, para hacer más grande la bola y actualizar a los protagonistas, se sumarían Francisco Camps y Mónica Oltra como encubridores de la falsa red de pederastia (dos políticos que, en la vida real, no compartirían ni un taxi).
Uno de los acusados por la difusión del bulo simboliza muy bien esa transición de los albores analógicos del infundio del 'caso Bar España', en el contexto de la conspiranoia del 'caso Alcàsser', a su expansión en la red. Se llama Juan Lankamp Riaza, nació en 1996 y tiene un canal de Youtube con casi 90.000 suscriptores. Su abogado dijo en el juicio que Lankamp forma parte de la categoría de las “personas que tienen algún tipo de retraso” (aunque también aportó al procedimiento un informe forense que concluye que las capacidades volitivas del 'youtuber' estaban intactas cuando esparcía las abyectas acusaciones contra las víctimas del bulo).
El acusado fue condenado por el Tribunal Supremo por vincular al rey emérito, Juan Carlos de Borbón, con el crimen de Alcàsser y retiró algunos de los contenidos que había subido sobre los asesinatos de Míriam, Toñi y Desirée, acaecidos cuando ni siquiera había nacido. Son dos bulos que se retroalimentan sistemáticamente en su autoría.
El pódcast Edgar Luis conversaciones amenas (especializado en este tipo de personajes) ha hecho un seguimiento ultradetallado de los desmanes tanto de Lankamp con el bulo del 'caso Bar España' y con el del 'caso Alcàsser' como de Ramón Valero Martín Consuegra, alias Un técnico preocupado, o del responsable del canal Las cloacas del sistema, Gabriel Hernández Serrano, quien no ha expresado retractación alguna y se ha mantenido en sus trece.
Estos chalados suelen ser sujetos desconocidos para el público en general. Sin embargo, a veces emergen a la superficie social desde su ecosistema natural de Youtube o de cualquier plataforma que les permita monetizar contenidos. A Lankamp, según presume en su canal, lo citaban hace poco en Distrito TV como “compañero” y como autor de una “información” sobre Pegasus, en una tertulia con gente del nivel de seriedad del expolicía Roberto Ferris comentando el asunto. Por si acaso y con cierta prudencia, el programa indicaba: “Versión pendiente de acreditación documental”.
En Distrito TV no se quieren pillar los dedos desde que otra de las acusadas en el juicio del 'caso Bar España' la liara parda insinuando que Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, no solo era transexual, sino que también estaba vinculada al narcotráfico en Marruecos. Pilar Baselga fue absuelta de ello en primera instancia. En el juicio del bulo del 'caso Bar España', al que ha asistido telemáticamente y “descompuesta”, ha denunciado que lleva 10 años sufriendo “tortura” a consecuencia del procedimiento penal al que se enfrenta. Además, Baselga ha dicho que ha sido objeto de “injurias y calumnias”.
Casi 17 millones de visualizaciones de un disparate
Los acusados también estaban fascinados por otro enorme bulo conspiranoico, quizá el mayor del ámbito hispanohablante: el 'Expediente Royuela'. De hecho, el juicio celebrado ante la Plaza número 3 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Castelló supone un antecedente muy relevante para el disparate del 'Expediente Royuela'.
Poca broma: los dos canales que mantienen en Youtube los ultraderechistas Alberto Royuela y su hijo Santiago suman más de 60.000 suscriptores y casi 17 millones de visualizaciones. Si lo del 'caso Bar España' era cutre, el 'Expediente Royuela' supera todas las expectativas de la parroquia del gorrito del papel de plata y/o de la cruz gamada.
Los Royuela ya han perdido, literalmente, la cuenta de los asesinatos que atribuyen a relevantes personalidades de la judicatura y de la política española. Como los principales señalados en el preludio del bulo —los fiscales José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo— pertenecían a otra época y se quedaban un poco desfasados para nuevas generaciones, Alberto Royuela simplemente se dedicó a actualizar la patraña con unas pruebas que si no fueran tan dañinas para los perjudicados darían risa. Eso sí, las famosas notas han sido peritadas tres veces, según alegan sus divulgadores.
Igual que en las postrimerías del siglo XX Fernando García y Reinaldo Colás unieron sus caminos, unas décadas después, cuando cualquier hijo de vecino ya podía abrirse alegremente un canal de Youtube, explorar sus obsesiones y que el algoritmo en redes sociales hiciera el resto, los Royuela acabaron asociados con un sujeto llamado Fernando Presencia, un magistrado expulsado de la carrera judicial con ganas de armar follón por venganza al hecho de que le hubieran quitado la toga (una figura, en otras latitudes, lejanamente parecida a la de Luis Sáenz de Tejada). Con Presencia se dedicaron a inventarse que media judicatura tenía una millonada escondida en paraísos fiscales.
La “plantilla” de Presencia y los Royuela
Si las notas manuscritas que se sacaba de la manga Alberto Royuela cada dos por tres eran —digámoslo así de suave— chapuceras, las cuentas en paraísos fiscales alcanzaban un nivel más chabacano aún. De hecho, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil les pilló la “plantilla” de Word con la que elaboraban semejante bodrio, indigno hasta para un tipo como Presencia. Por cierto, el sujeto que elaboró un documental que daba alas al 'Expediente Royuela' fue agraciado por un ayuntamiento canario gobernado por el PP y Vox.
Lo increíble —y el fiscal Javier Carceller lo ha reiterado varias veces en el juicio— es que resulta imposible retirar de la red todo este contenido, al perder sus difusores el control de su propio bulo. La toxicidad del algoritmo controlado por las propias plataformas propaga esta basura hasta límites insospechados. Y, además, de vez en cuando lleva a un salto de la pantalla a la calle. El 7 de mayo de 2022, cientos de personas se manifestaron en Madrid, ante el Ministerio de Justicia, pidiendo que se investigara el 'Expediente Royuela'. La majadería fue emitida en directo por un tal Vito Quiles, para el canal de Youtube de Javier Negre.
El bochornoso 'Expediente Royuela' no es más que una infinidad de vídeos en Youtube consumidos por gente necesitada de algo más fuerte que el programa de Iker Jiménez, quizá demasiado oficialista y sereno para el gusto de cierto público. El canal de Pilar Baselga en Telegram, con 15.000 suscriptores, ha citado en 209 ocasiones el apellido Royuela. En uno de los comentarios, Baselga decía: “Estos audios publicados por Alvise vendrían a demostrar que mucho de lo que denunciaron los Royuela es cierto”. Faltaría más.
Todo esto, como ha apuntado Adolf Beltrán, se enmarca en un fenómeno global, representado en el ambiente trumpista de Estados Unidos por el lunático de Alex Jones y su impacto en las filas MAGA. Allí QAnon o la escoria de InfoWars y aquí el 'caso Bar España' y el 'Expediente Royuela' (o la dana). Todo es una patraña, más o menos ruin, con una narrativa mejor o peor elaborada y unas consecuencias en la vida real igual de dañinas.