La huelga de la educación valenciana, en pausa tras un histórico mes de paros y con la perspectiva de un septiembre caliente
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El pasado 11 de mayo comenzó la huelga indefinida de educación en la Comunitat Valenciana, unos paros convocados originalmente por STEPV, CCOO, UGT y CSIF —organización que se desmarcó a las dos semanas— y que se prolongaron durante un mes. Las tres centrales mayoritarias, que hasta este jueves mantuvieron la convocatoria, decidieron suspender las protestas en respuesta al mandato de la mayoría de los más de 30.000 docentes que participaron en la última consulta impulsada por STEPV, CCOO, UGT y la Coordinadora d'Assemblees Docents del País Valencià (CADPV). De este modo, a partir de este viernes, la huelga queda pausada —que no desconvocada—, por lo que las organizaciones sindicales se guardan la carta de retomar las movilizaciones en septiembre, coincidiendo con el inicio de curso, si las negociaciones con el departamento que dirige Carmen Ortí no avanzan.
El último capítulo hasta la fecha se vivió este mismo jueves, cuando el Gobierno valenciano vio cómo los sindicatos docentes le tumbaban seis de las siete propuestas pendientes de acuerdo. CSIF y ANPE firmaron hace más de dos semanas el pacto retributivo, que contempla una subida de 200 euros hasta enero de 2028 en tres tramos y vinculada al IPC. Asimismo, todas las plataformas, a excepción de ANPE, rubricaron el planteamiento referido a la reducción de la carga burocrática y administrativa. Sin embargo, el consenso sigue lejano en cuestiones como plantillas, infraestructuras, ratios, Formación Profesional (FP), inclusión o valenciano.
Tan solo la propuesta del valenciano contó con el respaldo de una de las organizaciones, CSIF, mientras que el resto de los bloques recibió el rechazo unánime de los representantes del profesorado. Así, los sindicatos criticaron que el calendario de bajada de ratios se alargue excesivamente en el tiempo y no atienda a las unidades específicas (UECO) o a los conservatorios. En materia de plantillas, denunciaron la falta de compromisos claros para revertir recortes o agilizar sustituciones; en inclusión, censuraron la escasez de recursos estables y la ausencia de la figura de la enfermera escolar; y respecto a las infraestructuras, afirmaron que el documento no da respuesta urgente a los problemas del día a día, especialmente en los centros afectados por la dana o en aquellos que arrastran el uso de barracones, al tiempo que lamentaron la ausencia de un plan director de climatización.
Cinco semanas de presión en las calles
Las protestas comenzaron hace cinco semanas con un seguimiento masivo de los paros, con jornadas en las que se superó el 45% de respaldo por parte del profesorado. Además, las calles de València acogieron una decena de manifestaciones, algunas de ellas con más de 30.000 participantes; concentraciones multitudinarias en el entorno del Palau de la Generalitat, las Corts Valencianes o la sede de la conselleria, en la avenida de Campanar; y diversas acciones de protesta que incluyeron marchas, cortes de vías, clases en plena calle y una acampada docente ubicada en la plaza de la Virgen de la capital valenciana. Durante el conflicto también se produjo la dimisión en bloque de los equipos directivos de más de un centenar de centros educativos valencianos.
En este periodo, todos los documentos presentados por la Conselleria de Educación fueron rechazados mayoritariamente por el profesorado. STEPV, CCOO, UGT y la CADPV realizaron tres consultas a los docentes, que contaron con una participación superior a los 30.000 maestros y profesores —sobre un censo de alrededor de 78.000 funcionarios—. El único punto en el que se validó la firma fue el de la reducción de la carga burocrática, mientras que el resto de las ofertas resultaron ampliamente rechazadas. Sin embargo, el profesorado, agotado tras 32 días de movilizaciones —con una penalización salarial de entre 170 y 190 euros por cada día de huelga, en un contexto donde cerca del 50% de los participantes en la consulta reconocieron haber secundado más de diez jornadas de paro—, decidió hacer un paréntesis.
Tal y como explicaban los portavoces sindicales al finalizar la última reunión de la mesa de negociación y la manifestación de este jueves, el profesorado “ha suspendido” a la Conselleria de Educación y, a pesar de la suspensión, están dispuestos a seguir negociando y luchando, ya retomar las movilizaciones “como y cuando consideremos” para conseguir “un acuerdo digno y justo para todos”.
Con este panorama, ambas partes se ven abocadas a seguir con las negociaciones para intentar acercar posturas, esta vez sin la presión de miles de personas en la calle ni los colegios e institutos a medio gas. No obstante, sobre la cabeza de la consellera Ortí y del secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy, pende la espada de Damocles de un posible reinicio de la huelga a partir de septiembre.
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