La Diputación de Valencia celebra el Orgullo LGTBI mientras Vox tropieza con la bandera del arcoiris
“No hay libertad sin igualdad, ni igualdad sin respeto, ni democracia plena si alguna persona ve cuestionados sus derechos.” Con estas palabras, la vicepresidenta primera de la Diputació de València, Natàlia Enguix, ha abierto este viernes el acto institucional del Día del Orgullo LGTBI, celebrado en el patio del Palau de la Batllia con la tradicional lectura del manifiesto provincial.
Enguix ha estado acompañada por el director general de Diversidad de la Generalitat Valenciana, Stephane Soriano, y la diputada de Bienestar e Inclusión Social, Imma González, en un acto que ha combinado la conmemoración histórica –con referencias a las revueltas de Stonewall de 1969– con una llamada a la acción frente a una realidad que, según los datos, sigue siendo desigual. El acto ha generado también la reacción de Vox –ausente en la lectura–, que ha denunciado que el manifiesto se leyera sin haber sido aprobado previamente en el pleno de la corporación provincial.
Los números desmienten la igualdad formal
El manifiesto recoge datos de la Federación Estatal LGTBI+ que evidencian la brecha entre el reconocimiento legal y la experiencia cotidiana del colectivo. El 44% de las personas LGTBI han sufrido alguna discriminación, acoso o agresión por su orientación sexual durante el último año. La tasa de paro del colectivo se situó en el 12,2% en 2025, por encima de la media general. A ello se suma el incremento de insultos y amenazas en redes sociales, el aumento de agresiones en el ámbito laboral y la persistencia de la infradenuncia.
“La igualdad legal no siempre se traduce en una igualdad real y efectiva”, ha admitido la diputada Imma González durante su lectura del manifiesto.
El foco: los municipios rurales
El acto ha puesto especial énfasis en la situación de las personas LGTBI en los pequeños municipios de la provincia, donde, según González, han contribuido históricamente al desarrollo social y cultural de sus pueblos “a menudo desde la invisibilidad”. La Diputación ha destinado más de un millón de euros entre 2024 y 2026 a que los ayuntamientos de menos de 15.000 habitantes desarrollen actividades de sensibilización y prevención de la LGTBIfobia. Solo en 2026, las ayudas han llegado a más de 160 pueblos valencianos.
“Los derechos humanos no pueden depender del código postal”, ha subrayado Enguix. “Las personas LGTBI tienen que vivir con libertad, seguridad y dignidad en una gran ciudad o en cualquier pueblo de nuestras comarcas.”
Terapias de conversión y discursos de odio
Enguix ha valorado positivamente el reciente paso del Congreso de los Diputados para reforzar la respuesta legal contra las terapias de conversión mediante la reforma del Código Penal. “Es un mensaje claro de que la diversidad no es una enfermedad, y por tanto no necesita tratamiento sino protección del Estado de derecho”, ha afirmado.
El director general de Diversidad del Consell, Stephane Soriano, ha centrado su intervención en la amenaza de los discursos de odio y la desinformación, que “cuestionan derechos ya consolidados en un contexto convulso”. Aunque ha situado a España como país puntero en protección jurídica LGTBI en Europa, ha advertido de una “creciente polarización” en el continente, donde los avances conviven con una reacción política y cultural que los pone en riesgo. Como ejemplo, ha señalado los conflictos en varios países europeos por el intento de excluir contenidos LGTBI de la educación sexual. “Las instituciones deben actuar con firmeza frente a los discursos de odio”, ha instado.
La reacción de Vox
El acto no ha estado exento de polémica. Vox ha denunciado que la Diputación haya leído un manifiesto institucional con motivo del Día del Orgullo “sin ser aprobado en el pleno de la corporación provincial”. El partido ha recriminado que Enguix lo leyera como documento institucional al carecer, según su criterio, “de respaldo del órgano soberano”, y ha señalado al presidente de la Diputación, Vicent Mompó, acusándole de ser “cómplice” de “eludir los procedimientos democráticos” por respaldar el acto.
La formación de extrema derecha también ha criticado la colocación de una bandera LGTBI a la entrada de la sede provincial, aunque con un argumento singular: no porque esté expuesta, sino porque su ubicación en el suelo obliga a pisarla. “Quienes acusan constantemente a otros de faltar al respeto a esta bandera son los mismos que hoy permiten que permanezca en el suelo. No será Vox quien defienda que una bandera, sea la que sea, deba colocarse para que sea pisada”, ha señalado Sergio Pastor, portavoz de Vox en la Diputación.
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