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Leire Pajín, eurodiputada socialista: “La UE debe desplegar su diplomacia para proteger a los trabajadores humanitarios”

Leire Pajín, eurodiputada valenciana del PSOE.

Sergi Pitarch

Bruselas —
10 de octubre de 2026 23:42 h

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La eurodiputada socialista Leire Pajín reivindica una Unión Europea más pegada al territorio y más ambiciosa ante los grandes desafíos globales. Defiende una transición energética que tenga en cuenta las particularidades de sectores como la cerámica, reclama protección para la pesca mediterránea y los trabajadores humanitarios y apuesta por que Europa dé un paso adelante en el ámbito digital con herramientas propias para combatir la desinformación y el odio. Pajín, ponente del mecanismo europeo de protección civil, sitúa además la prevención en el centro de la respuesta de la UE tras la dana de València: “Lo más importante es trabajar para que esto no vuelva a ocurrir”

Se cumplen dos años de tu vuelta a la primera línea política y de tu trabajo en el Parlamento Europeo. ¿Qué balance haces de este tiempo y cuáles han sido tus principales ámbitos de trabajo?

Lo primero que te das cuenta cuando llegas aquí es que la legislación europea tiene una implicación directa en nuestros sectores productivos más cercanos. Por tanto, es muy importante que sigamos los temas no solo desde una perspectiva global o geopolítica, sino también desde una perspectiva territorial. Es un poco lo que hemos tratado de hacer desde el primer día. En ese sentido, he estado muy pendiente de los pescadores, porque han sido dos años en los que la Comisión ha negociado con el Consejo las nuevas cuotas y la nueva política pesquera. Hemos tratado de hacerle ver a la Comisión que estamos a favor de una pesca sostenible, pero que precisamente cuando estamos pidiendo que esa sostenibilidad tenga repercusión en las economías de los pescadores, eso se cumpla. Hay que hacer un balance entre la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad económica de la vida de los territorios.

También hemos estado muy pendientes del sector juguetero, muy presente en Ibi, en Alicante, con el que yo venía trabajando desde hace muchos años. Muchas de las normativas que hemos aprobado estos dos años tienen que ver con la seguridad de los productos y los juguetes, y sobre todo con la lucha contra la competencia desleal y el control de otros productos que entran, especialmente, por internet. Y ahora estoy trabajando muy de cerca con el sector de la industria cerámica. En la Comisión de Industria se está discutiendo lo que llamamos los ETS, los indicadores de transición energética para la industria. Hemos puesto encima de la mesa que somos firmes defensores de la descarbonización, pero que esa descarbonización tiene que ser justa, viable y tener en cuenta la diversidad industrial europea.

Nuestra industria cerámica es muy concreta y tiene unas dificultades tecnológicas que no tienen otras industrias. Por tanto, reclamamos que haya unos indicadores que se ajusten a esa realidad concreta. Estamos a favor de que estas industrias transiten, pero tienen que hacerlo teniendo en cuenta su realidad. Además de más tiempo y más ayudas para esa transición, estamos pidiendo que se ajusten los mecanismos y las medidas a la situación que tienen hoy y que haya indicadores específicos para este tipo de industrias. De hecho, dentro de dos semanas vamos a votar en la Comisión de Industria unas enmiendas que he presentado precisamente para intentar que eso sea así. También hemos estado muy pendientes de los agricultores en los grandes debates comerciales, como Mercosur. Hemos intentado aportar esa mirada territorial a los grandes debates europeos.

En el caso de la pesca valenciana, ¿hasta qué punto las medidas europeas tienen en cuenta la realidad de una flota pequeña y artesanal como la del Mediterráneo?

Hay que conocer esa realidad para buscar una combinación de soluciones. Por un lado, existe un problema de relevo generacional, de falta de incentivos para las generaciones jóvenes. Y eso no solo lo tiene que hacer Europa: también la Generalitat Valenciana y las instituciones más cercanas al territorio tienen que apostar por la formación, por explicar lo que supone la pesca y por incentivar que las nuevas generaciones continúen con esa tradición. Yo conozco esas realidades desde pequeña porque el último pescador que queda en Benidorm de varias generaciones es amigo mío desde la infancia y he visto cómo ha evolucionado. Ese es un factor. El otro son las medidas que desde Bruselas se imponen muchas veces sin conocer suficientemente esa realidad territorial. Nosotros defendemos que los pescadores que conocemos del Mediterráneo son quienes mejor conocen la importancia de dejar tiempos de reserva y garantizar la reposición de las especies. Y lo están haciendo.

Porque viven de ello.

Exactamente. Son los primeros interesados. Si imponemos medidas con las que estamos de acuerdo para garantizar la reposición de las especies, y los datos están bien actualizados, tenemos que tener en cuenta también esa realidad. Este año ha habido un gran debate sobre los océanos en Naciones Unidas y también en la Unión Europea. Hay que incorporar al debate a las comunidades que viven en el Mediterráneo y del Mediterráneo. No podemos tener en cuenta únicamente la sostenibilidad ambiental; también tenemos que proteger especialmente a las comunidades que viven de esos territorios. Esa ha sido nuestra aproximación.

Has hablado también del calzado y de otros sectores exportadores valencianos. Muchas veces se presenta cualquier acuerdo comercial como una amenaza. ¿Mercosur puede ser beneficioso para sectores como el calzado o la cerámica?

Claramente. Hemos hecho un esfuerzo por explicar el acuerdo de Mercosur en la Comunitat Valenciana y trasladar que tiene grandes beneficios para nuestros principales sectores exportadores. El calzado, desde luego, pero también productos como el aceite o el vino de muchos de nuestros territorios van a verse claramente beneficiados. Y aquellos sectores que podrían verse perjudicados están claramente protegidos. No solo porque el acuerdo lo dice explícitamente, sino porque además hemos votado previamente cláusulas de espejo y cláusulas de salvaguarda para proteger a nuestros sectores. Por eso lo defendemos. Nos parece un buen acuerdo para nuestros sectores, pero además un buen acuerdo para el contexto geopolítico en el que hoy vivimos. En el caso del acuerdo con India, por ejemplo, sí puede haber riesgos serios para la industria cerámica. Por eso le hemos pedido al comisario que establezca mecanismos de seguimiento muy específicos para este sector y que nos permita adoptar medidas si se ve claramente perjudicado.

Hay un asunto especialmente sensible ahora mismo: la acción humanitaria. La ultraderecha ha puesto el foco en las ONG y cada vez vemos más ataques contra ellas. ¿Cómo se puede actuar desde el Parlamento Europeo para evitar esa persecución?

Vivimos en una tormenta perfecta. Estamos en el momento más difícil para la ayuda humanitaria en los últimos 50 años, seguramente el más difícil desde que existe, por dos razones: porque es cuando más conflictos están proliferando al mismo tiempo que menos ayuda disponible existe. Cuando Estados Unidos decide dar marcha atrás y desmantelar el sistema humanitario estadounidense, que era el más importante tanto cuantitativa como cualitativamente, pone en riesgo millones de vidas. Ya tenemos estudios que permiten medir el número de muertes que se están produciendo como consecuencia de parar la vacunación infantil y los programas de prevención en materia de VIH, sida o tuberculosis. Ya podemos contar las repercusiones que esto está teniendo.

Eso obliga a la Unión Europea a asumir un papel muchísimo más importante. No se trata de sustituir a Estados Unidos, sino de que la Unión Europea sea más estratégica y garantice que la ayuda humanitaria llega especialmente a los lugares donde hay más conflictos y donde es más difícil llegar. Al mismo tiempo, tenemos que exigir un despliegue de toda la capacidad diplomática europea para garantizar la protección de los trabajadores humanitarios. Nunca antes se habían asesinado tantos trabajadores humanitarios como ahora. También hay que garantizar el acceso a la ayuda humanitaria. Yo soy la ponente del Parlamento Europeo para la ayuda humanitaria y, después de muchas negociaciones muy difíciles, conseguimos que el informe sobre ayuda humanitaria se aprobara por una inmensa mayoría. Ha sido un paso importante porque supone un mensaje contundente del Parlamento Europeo a la Comisión para que lidere esa posición.

Se ha producido asesinatos de cooperantes en lugares como Sudán, donde la situación es muy difícil, pero en territorio de la Unión Europea también estamos viendo ataques contra cooperantes y contra personas que prestan ayuda humanitaria o social. ¿Cómo se puede combatir?

Lo primero es luchar contra la desinformación. En mi opinión, si tuviera que elegir un reto para esta legislatura en la Unión Europea, sería el ámbito digital. En ese terreno nos estamos jugando la batalla de la democracia. Por tanto, la lucha contra la desinformación y contra el odio que campa impunemente por internet debe ser claramente uno de los objetivos.

En segundo lugar, hay que hacer cumplir la ley. Existe una legislación que protege a aquellas personas que socorren a terceras personas desde la neutralidad y la imparcialidad, por un sentimiento de protección. Eso está regulado y, por tanto, tenemos que hacer cumplir esa ley. Pero es tremendamente importante luchar contra la desinformación porque es en las redes sociales donde se está generando el caldo de cultivo que permite que se ataque a esas personas y se genere odio contra ellas.

Y, en tercer lugar, tenemos que construir una narrativa positiva sobre los retos que hoy tenemos. Eso a veces nos falta, empezando por la migración, por ejemplo.

La Unión Europea ya aprobó en la anterior legislatura una legislación muy ambiciosa sobre los servicios digitales y la Comisión ha multado a grandes multinacionales. Pero la opinión pública europea sigue estando en buena medida en manos de plataformas y empresas tecnológicas estadounidenses o chinas. ¿Cómo se puede regular esta situación desde el Parlamento Europeo?

Evidentemente, presionando políticamente desde el Parlamento. Fuimos valientes en la legislación, pero ahora es el momento de la verdad. Tenemos que ser valientes en la implementación y en las herramientas de seguimiento. Yo soy absolutamente partidaria de que la Unión Europea tenga sus propias plataformas digitales. Creo que necesitamos plataformas digitales europeas basadas en la ética y en los códigos de conducta europeos.

También tendremos que pensar, por qué no, en agencias públicas de seguimiento de las redes sociales y de las plataformas digitales, de la misma manera que creemos en una televisión pública o en una radio pública que hacen una labor pública y garantizan unos valores democráticos y constitucionales. Espero que la Unión Europea dé realmente un paso al frente, sea valiente y tenga sus propias herramientas y, sobre todo, sus propias agencias de seguimiento que permitan que el espacio democrático que defendemos sea una garantía también en el ámbito digital.

También eres ponente del mecanismo europeo de protección civil. Después de la dana de València y de los incendios, ¿qué debería cambiar en la respuesta europea a este tipo de catástrofes?

Soy la ponente del mecanismo de protección civil, que es la herramienta que tiene la Unión Europea no solo para responder a crisis como los incendios o las danas cuando suceden. La Comunitat Valenciana ha visto cómo la solidaridad europea llegó rápida y ampliamente con la dana y también con los incendios. Pero nuestra obsesión ahora es evitar que esto vuelva a pasar. Queremos que el mecanismo de protección civil no sea únicamente una buena herramienta de respuesta rápida, de solidaridad, emergencia y reconstrucción, sino que se anticipe y ponga todos los mecanismos necesarios para prevenir este tipo de crisis. Y que genere lo que yo llamo una cultura de la preparación, para que los ciudadanos sepan qué tienen que hacer, cómo lo tienen que hacer y cuándo lo tienen que hacer en un momento de emergencia. Todo esto que exigimos en su día al Gobierno valenciano y que no hizo tiene que funcionar. Además, tenemos que formar y educar a la ciudadanía para saber cómo responder. Pero, sobre todo, tenemos que ser capaces de anticiparnos.

La ciencia permite hoy conocer con bastante antelación muchos de estos fenómenos. ¿La clave está, por tanto, en anticiparse?

Hoy la ciencia nos permite conocer con tiempo suficiente qué va a ocurrir y cómo va a ocurrir. Lo que necesitamos son mecanismos capaces de anticiparse a esos riesgos y solucionarlos antes de tiempo. Eso es lo que le estamos pidiendo al mecanismo de protección civil. Para mí, y así me comprometí ante las víctimas de València cuando vinieron aquí, lo más importante es prometerles que vamos a trabajar todo lo posible para que esto no vuelva a ocurrir. Y la mejor manera de hacerlo es trabajar para tener buenas herramientas que permitan anticiparnos y responder mejor.

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