Vicent Flor impugna el nombramiento del nuevo director del Magnànim y denuncia prevaricación en la Diputación de Valencia
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El proceso de selección de la dirección de la Institució Alfons el Magnànim (IAM), la histórica editorial pública de la Diputación de Valencia, puede verse abocado a los tribunales después de que el sociólogo y técnico cultural Vicent Flor, exresponsable de este organismo durante ocho años, ha presentado un recurso de reposición contra el informe de idoneidad que avala el nombramiento de Miquel Nadal —hasta hace unas semanas director general de Cultura de Carlos Mazón y Juanfran Pérez Llorca— al frente de la entidad. En el documento, Flor denuncia graves irregularidades, omisiones en su propio expediente e indicios de un presunto delito de prevaricación administrativa al considerar que el proceso ha sido diseñado para favorecer una decisión política “previamente pactada”.
El recurso sitúa en el centro de la diana a la jefa de servicio de Recursos Humanos de la corporación provincial, María Escamilla, encargada de firmar la valoración de los currículums. Flor califica de “sorprendente” que una funcionaria de la administración general, con trayectoria como secretaria-interventora municipal, decida la idoneidad para un puesto tan específico de gestión editorial y cultural sin contar con la colaboración de ningún jurado técnico ni especialistas en la materia.
Además, el texto vincula a la jefa de servicio con una “relación especial de carácter profesional” con el actual presidente de la Diputación, el popular Vicente Mompó, lo que a juicio del exdirector del Magnànim hace dudar de la imparcialidad del proceso. Según Flor, esta afinidad técnico-administrativa ha primado a la hora de elegir a Nadal, un graduado en Derecho cuyo perfil profesional, asegura, carece de cualquier tipo de experiencia previa en la gestión estrictamente cultural o editorial.
Doble vara de medir respecto al MuVIM
Para evidenciar el carácter arbitrario del proceso, Flor compara este informe con el emitido por la misma funcionaria apenas ocho días antes para la dirección del Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVIM). Mientras que en el caso del museo se blindaron las exigencias técnicas vinculadas a la definición museológica, la investigación y la dirección científica, en el informe del Magnànim apunta que se rebajaron de forma explícita los requisitos: “El perfil buscado no se limita exclusivamente a alguien especializado sustancialmente en el ámbito de la gestión cultural”, reza el documento técnico. Para el sociólogo valenciano, esta cláusula fue redactada “ex professo” contra su candidatura.
La Diputación justificó la elección de Nadal basándose en un acuerdo de pleno de marzo de 2026 que busca “redireccionar” la gestión cultural hacia una visión “municipalista”. Sin embargo, Flor alega que en las ocho páginas del informe técnico no hay una sola línea que demuestre de qué manera el currículum de Nadal cumple con ese enfoque local, dado que toda su trayectoria reciente se ha desarrollado en el ámbito jurídico-administrativo de la Generalitat Valenciana.
El recurso insiste en que el relevo en el Magnànim era “una decisión conocida que responsables políticos llevaban meses anunciando”, incluso antes de que se convocara la comisión de servicios. El hecho de que Nadal cesara de su alto cargo en el Gobierno de Pérez Llorca a petición propia semanas antes del informe refuerza, según manifiesta, la tesis de un pacto previo entre administraciones gobernadas por las mismas siglas políticas.
Agravio comparativo
Por otro lado, Flor introduce un elemento de agravio comparativo sobre la política de personal de la Diputación, dirigida por María del Remedio Mazzolari. El sindicato y los trabajadores han criticado recientemente el endurecimiento de las condiciones para prolongar la vida laboral de los funcionarios en la institución. En cambio, para la dirección del Magnànim se ha seleccionado a un candidato de 64 años que está a las puertas de la jubilación con el 100% de su pensión, lo que el recurrente interpreta como una “excepción” para favorecer a una persona vinculada al partido de gobierno.
El documento detalla, además, “omisiones e inexactitudes graves” en la baremación del propio Vicent Flor. Así, señala que el informe de Recursos Humanos omitió siete años de su experiencia como conservador de museos —reduciendo su carrera total como técnico cultural en la Diputación, que supera los 28 años— y no contabilizó su acreditación lingüística de nivel B1 en inglés, “clave para negociar derechos de autor internacionales en una editorial”. Tampoco se mencionó que Flor es el único aspirante que ya ha dirigido la institución (durante más de ocho años, entre 2016 y 2024), una etapa en la que, según los balances oficiales del Consejo de Administración, “se realizaron más presentaciones de libros en los municipios valencianos que en cualquier otra época histórica”.
Ante este escenario de supuesta arbitrariedad, que el sociólogo encuadra en el artículo 404 del Código Penal relativo a la prevaricación, Flor solicita el acceso completo al expediente del resto de candidatos y exige la subsanación de la valoración mediante un nuevo informe que “se ajuste al rigor de la administración pública”.
Este recurso se suma a la controversia que rodea la política cultural de la corporación provincial tras el cambio de gobierno, marcada también por la reciente amortización y el traslado forzoso de Flor desde su plaza de conservador en el MuVIM hacia un puesto de perfil logístico.
Desde la Diputación de Valencia explican que la designación del puesto se ha basado en un informe técnico que ha valorado los méritos aportados, al tiempo que recuerdan que se trata de un puesto de libre designación. En este sentido, insisten en que los nombramientos discrecionales “no exigen una comparación de méritos, sino una motivación suficiente que despeje la irrazonabilidad y la arbitrariedad”, según se desprende de una reciente sentencia del Tribunal Supremo.
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