Cómo proteger tus plantas de la terraza durante una ola de calor

Plantas en sus tiestos

Eva San Martín


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El calor tórrido no solo nos afecta a nosotros. Las altas temperaturas e intensas olas de calor que se sucederán a lo largo de este verano meteorológico también amenazan a las plantas de la terraza y espacios exteriores; o marchitándolas o matándolas. Y, para ellas, los cuarenta grados a la sombra no son el único problema: también lo es la frustrante falta de agua.

 Si bien el verano en la ciudad no se lo pone fácil a las plantas, sí podemos ayudarlas a sobrevivir con dignidad. Los trucos van desde no olvidarse de la regadera (y duplicarla), hasta escoger especies vegetales más resistentes o utilizar sombreados y las macetas apropiadas.

1. Plantas en ola de calor: escógelas resistentes 

Aguantar el calor veraniego es complicado; pero algunas plantas guardan un as en la manga, ya que vienen equipadas con sistemas que las hace más resistentes a las altas temperaturas y a la escasez de agua.

Así que, por mucho que anhelemos el aspecto frondoso de los jardines y terrazas ingleses, nuestra latitud invita a mirar hacia otro lado, y a buscar inspiración en las plantas del clima mediterráneo, más amantes del calor y mejor equipadas para soportar la escasez de agua.

Por eso, el primer truco para tener plantas y flores en la terraza durante el verano es escoger especies amantes del calor. Tanto la lavanda (Lavandula angustifolia) como la santolina, con sus generosas y abotonadas flores amarillas, o la floreada planta de hibisco se imponen como candidatas difíciles de batir. Otras opciones brillantes son las suculentas y cactus, plantas características de las regiones mediterráneas, incluso más áridas y desérticas.

2. Regar y volver a regar

Ahora bien, escojamos la especie que escojamos, hay un consejo que no debemos saltarnos:  aunque sobrevivan periodos de sequía prolongados, si queremos hacer felices a las plantas de nuestra terraza y que crezcan, echen flores y se vean bonitas, no podemos olvidarnos de la regadera.

Reguemos de noche, una vez que caiga el sol. Y démosles a nuestras plantas un trago decente y generoso, que penetre bien en la zona de las raíces. Después, al levantarnos, a primera hora de la mañana, cuando el sol aún es soportable, conviene repetir, y volver a regar.

Y hay un mito que debemos desmontar: el que afirma que no podemos regar a mediodía, cuando el sol es más tórrido. Si a nuestra planta le falta agua, no la dejemos agonizar. Todo lo que tenemos que recordar es no mojar las hojas, ya que esto sí puede causar quemaduras en el follaje.

Por lo demás, ante la necesidad, no hay nada de malo en regar con cuidado la zona de las raíces y la tierra de la maceta, un gesto que ayudará a nuestras compañeras vegetales a aliviar el estrés hídrico. 

 Ya lo sabemos: mejor un sorbo que dejar a nuestras plantas morir de sed. Y hay trucos caseros para regar las plantas incluso cuando no estamos en casa: desde utilizar una toalla empapada hasta agujerar una botella de plástico para hacer un sistema de riesgo por goteo casero.

3. Olvídate de la maceta de terracota (o séllala)

Las macetas de terracota o barro nos resultan bonitas, pero si no las sellamos son muy porosas, por lo que la tierra que contienen se seca con mucha facilidad, y nuestras plantas se deshidratan, sobre todo si hay viento caliente.

Para evitarlo, basta con aplicar un sellador para barro, en formato de pulverizador o a brochazos. Además, conviene escoger macetas de color claro, que reflejan el sol en lugar de absorberlo. 

4. Con calor, mueve las plantas a la sombra

Tener plantas en maceta durante el verano supone otra ventaja: podemos moverlas y agruparlas en zonas sombreadas de la terraza. E incluso crear una zona de sombra para ellas con una sombrilla de playa, un parasol o una vela de sombreo.

Y podemos fabricar un pequeño toldo con una malla de sombreado y unos palos, como los que utilizamos para que trepen plantas como los tomates en un huerto urbano. No hay que hacer agujeros: para que el sistema se sujete, basta con insertar los palos en la tierra de cuatro maceteros grandes.

5. Y acolcha con compost, corteza u hojas secas

Otra clave para reducir la pérdida de agua es acolchar o cubrir la parte superior de la tierra con una capa de protección, de entre 20 y 75 milímetros de espesor, en función del material que utilicemos. Puede ser una capa generosa de compost o tierra de jardinería o, si preferimos, corteza de pino incluso grava y hojas secas.

Esta capa protectora retendrá la humedad de la maceta durante más tiempo, y también amortigua el impacto del calor en las raíces de nuestras compañeras vegetales de piso.

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