Vitrocerámica e inducción: qué tipo de marcas son mejores en ahorro y 5 modelos por menos de 200 euros

Placa de inducción

Hace una semana una lectora nos escribió el siguiente correo: "Buenas tardes; soy socia de eldiario.es desde hace tiempo y quisiera sugerir un tema para un artículo en vuestra sección: un análisis comparativo entre opciones de cocinas: vitrocerámica vs de inducción en particular.

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Estaría interesada en información al respecto de las ventajas e inconvenientes de la vitrocerámica y la inducción desde el punto de vista de consumo energético, calidad de elaboración de alimentos, posibles efectos contaminantes, etc.".

Veamos pues el perfil de cada uno de estos sistemas de cocción eléctrica, que cada vez más están sustituyendo a los tradicionales fogones de gas, salvo en la cocina profesional. Los analizaremos tanto desde el punto de vista funcional como de sus ventajas e inconvenientes, que por supuesto dependen mucho de los requerimientos y necesidades de cada persona. 

¿Qué diferencia hay entre una vitrocerámica y una placa de inducción?

La vitrocerámica es un sistema de cocina eléctrica basado en una placa lisa de cerámica vitrificada, que tiene tanto una gran resistencia al calor como una rápida capacidad de trasmitirlo. En consecuencia, es una superficie de cristal con de dos a cuatro resistencias circulares debajo, a modo de fogones.

Estas resistencias se calientan con alimentación eléctrica y trasmiten el calor a la superficie, donde ira el cazo, olla o sartén que queramos calentar. Los fogones de vitrocerámica se encienden con un botón dactilar y permiten regular la potencia que le queremos aplicar al fogón.

En cambio, las cocinas por inducción funcionan con un potente imán que se estimula eléctricamente, creando un campo magnético que genera calor en la superficie de metal que se encuentre inmediatamente encima de él. Al igual que la vitrocerámica, presentan una superficie de cristal cerámico liso y también pueden regular el calor que dan mediante un botón.

¿Qué es mejor placa de inducción o vitrocerámica?

Ventajas de la vitrocerámica

  • Se puede usar todo tipo de recipientes: Es un sistema que acepta, al igual que el gas, todo tipo de superficies a calentar y no requiere de ollas o sartenes especiales, a veces algo más caras. También acepta cazos y recipientes de barro, ideales para determinados guisos y estofados donde el ritmo de transmisión del calor es muy importante.
  • Produce un calentamiento progresivo: Las resistencias no calientan inmediatamente los recipientes ni los alimentos, lo cual puede ser una ventaja en el caso de determinados productos que no conviene que se calienten demasiado rápido, por lo que pueden quemarse o perder parte de sus propiedades si no vamos con cuidado. Un ejemplo es el café en cafetera italiana, que precisa de un hervor progresivo que permita el contacto prolongado entre la molienda de café y el agua para que se infusione bien. 
  • Su superficie es fácil de limpiar: Al ser una superficie lisa, no requiere grandes complicaciones a la hora de limpiar las impurezas y restos que hayan podido saltar de los recipientes. A lo sumo precisa de algún producto específico para eliminar las incrustaciones, pero no es necesario aplicarlo cada vez que se cocina, a no ser que se haya salpicado mucho. Los restos de aceite de fritura, por ejemplo, se eliminan fácilmente con papel de cocina.
  • Su eficacia no se ve afectada por las impurezas sobre la superficie: Si quedan pequeñas capas de impurezas, la vitrocerámica las puede tolerar bastante bien, pues el calor sigue fluyendo e incluso tiende a carbonizarlas facilitando así su eliminación.

Inconvenientes de la vitrocerámica

  • Tiene un gasto eléctrico importante: Al ser una resistencia eléctrica, su gasto se notará en la factura mensual si cocinamos con frecuencia.
  • Tarda en calentar: Este hecho, que nos puede favorecer en determinados platos, puede ser molesto si tenemos cierta prisa o si, por ejemplo, queremos llevar una importante cantidad de agua a ebullición. La vitrocerámica se toma su tiempo y a veces la espera puede hacerse inconveniente cuando estamos cocinando platos complicados.
  • El enfriamiento de la superficie no es inmediato: Debemos controlar lo que cocinamos y no pensar que al apagar el fogón el recipiente no seguirá cociéndose, pues la vitrocerámica tarda bastante en enfriarse. Por otro lado, esto puede ser una ventaja, ya que podemos apagar el fogón antes del final y dejar que el calor remanente de la resistencia nos acabe de cocer el alimento.
  • Es peligrosa en presencia de niños: Por la razón antes citada, es peligroso que un niño sin darse cuenta ponga la mano encima del fogón creyendo que está frío por el mero hecho de que está apagado. 

Ventajas de la inducción

  • Calienta el doble de rápido que la vitrocerámica: El campo electromagnético actúa rápidamente sobre la superficie de metal del recipiente y trasmite el calor a gran velocidad. Es perfecta para llevar líquidos a ebullición y cocinar verdura, arroz, pasta o simplemente calentar una sopa. En este sentido, es tan eficaz como el microondas.
  • Gasta la mitad que su rival: Como solo actúa sobre la superficie metálica del recipiente, no tiene pérdidas adicionales de calor. Además, la estimulación del imán requiere menos energía que el calentamiento de una resistencia. Según la web Nergiza, especializada en medir el consumo de los electrodomésticos, la inducción gasta un 48% menos que la vitrocerámica.
  • Permite controlar la temperatura de cocción con gran precisión: El imán no tiene inercia calórica, por lo que actúa como el gas con la salvedad de que podemos controlar digitalmente la potencia que aplicamos, algo que en el gas hacemos a ojo de buen cubero. Recordemos que la vitrocerámica sí tiene inercia y por tanto, cuando se apaga sigue caliente. El crítico culinario Mikel López Iturriaga la prefiere.
  • Es menos peligrosa para los niños: Al carecer de inercia, una vez apagada la cocina de inducción se enfría rápidamente, lo que la hace menos peligrosa para los niños.
  • Es fácil de limpiar: Es igual de fácil de limpiar que la vitrocerámica, una ventaja frente a los fogones de gas.

Inconvenientes de la inducción

  • Hay que comprar recipientes específicos: El culo de las ollas y sartenes debe ser de un metal que interactúe con el imán, aunque esto cada vez es menos un inconveniente porque la oferta es muy amplia y no hay apenas diferencias de precio respecto a los recipientes clásicos.
  • No sirven ollas de barro y otros recipientes de cocina artesanal: Esto puede ser un problema si somos muy aficionados a cocinar guisos tradicionales. Algunos cocineros profesionales alegan que aunque con la inducción también se pueden cocinar estofados, el resultado no es el mismo que con barro.
  • Son bastante más caras: El precio se puede doblar respecto a una placa de vitrocerámica, por lo que conviene calcular si la usaremos tanto como para que a la larga nos compense por el ahorro en el consumo.
  • Hay que adaptar el modo de cocinar a su flujo de calor: Cuando cocinemos ciertos alimentos que requieran calentamiento progresivo, o evitar el hervor, deberemos estar vigilantes y aprender a manejar los niveles de potencia, porque con el calor de inducción los tiempos se acortan mucho. En el caso del café, conviene poner el fogón a media potencia si queremos sacarle el máximo rendimiento a la infusión. 

Tres modelos interesantes de placas de vitrocerámica

Corberó CCVM300

Se trata de una placa vitrocerámica cuadrada de 60 cm. de lado, con tres zonas de cocción y una potencia 5700 W. Presenta además el sistema Control Touch de encendido y graduación, con niveles de potencia y un temporizador de 99 minutos.

La zona grande tiene 29 cm., para grandes ollas y cazuelas. Los bordes son biselados. Su precio es de 147 euros.

Hisense E6322C

Placa vitrocerámica con tres zonas, una con Foco Gigante 30 cm y triple corona. La encimera es de 60 cm y posee bloqueo infantil de seguridad. La superficie es resistente a los arañazos y golpes. El control táctil nos permitirá cocinar de manera práctica y sencilla y con todas las funciones al alcance. Su precio es de 199 euros, si bien se encuentra en oferta por 155 euros.

Balay 3EB714ER

Placa con la zona semi-gigante de 24 cm y control táctil de fácil uso y útiles funciones: memoria, inicio automático, alarma, etc. Añade además una función de programación para calcular el apagado según los distintos alimentos.

Por otro lado, la graduación ofrece 17 niveles de cocción en cada zona. Además aporta la función de seguridad para niños con opción de bloqueo permanente o temporal. Las dimensiones del producto son: 45 mm de alto; 59, 2 cm de ancho y 52 cm de profundo. Su precio es de 199 euros, aunque se encuentra en oferta por 170 euros.

Dos modelos de placas de inducción

CIARRA CBBIH3

Esta placa de inducción incorporada tiene tres zonas de cocción de potencia variable, que se pueden controlar de forma independiente. Dispone de nueve niveles de potencia, adecuado para diversas necesidades de cocción. Su precio es de 190 euros.

Añade temporizador y sistema de seguridad con un bloqueo de seguridad para niños, un indicador de alta temperatura, un apagado de seguridad automático cuando no hay nada en la superficie y también un temporizador para apagarse automáticamente. Es adecuado para ollas y cuencos especiales de 12-36 cm para cocinas de inducción. Si no se detecta ningún utensilio, la cocina de inducción se apagará automáticamente.

IsEasy Inducción

Placa de tres zonas y nueve niveles de potencia. Presenta recordatorio de sobrecalentamiento, función de seguridad, alarma y nueve niveles de potencia para cada uno de sus tres fogones. Su precio es de 182 euros.

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Publicado el
11 de octubre de 2021 - 13:20 h

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