Cómo hacer tiramisú de limón, la versión cítrica y sin horno de este postre clásico italiano

El tiramisú se puede versionar con otros ingredientes como el limón, las fresas o la crema de pistacho

Elena Segura

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Muchos de los platos de la gastronomía italiana, considerada como uno de los pilares más sólidos de la dieta mediterránea, han dado la vuelta al mundo, popularizándose en la cocina del día a día en muchos países. A la pizza, la pasta en todas sus variedades, la lasaña, las berenjenas a la parmesana, el risotto o el osobuco, hay que sumarles un sinfín de postres típicos de Italia. La tradición pastelera italiana es muy amplia y rica, destacando entre sus dulces algunos como la panna cotta, a base de nata, azúcar y gelatina, el zabaglione, elaborado con crema de yemas batidas, los cannoli sicilianos, fritos y rellenos de ricotta, los ricos panettones navideños o los helados de todos los sabores.

Pero si hay un postre que simbolice la repostería italiana y que haya llegado a casi todos los rincones del planeta, sin duda es el tiramisú, un bizcocho hecho a base de café y mascaporne como elementos principales. Frío, sin horno, y con un resultado muy jugoso y cremoso, se construye capa a capa. Su nombre, tiramisú, significa “levántame” o “tírame hacia arriba” o “levántame el ánimo”, haciendo referencia a la energía que aporta una porción de este pastel. No podemos atribuir, sin embargo, a este postre unas raíces muy antiguas.

La mayoría de fuentes coinciden en que es una receta bastante moderna y que empezó a hacerse popular a partir de la segunda mitad del siglo XX, aunque algunas leyendas orales sitúan su origen en el siglo XVII, en un postre muy similar al tiramisú ('zuppa del duca' o 'sopa del duque') que se preparó en honor al duque de Toscana, Cosimo III de Medici. Otras historias lo sitúan en el siglo XIX, como “regalo” al conde de Cavour por intentar unificar la península de la bota. Fuera como fuera, las regiones de Friuli Venezia Giulia y Veneto sí que se disputan su creación, asegurando en ambos lugares que fueron pasteleros de restaurantes locales los que inventaron este postre.

Los ingredientes principales de este dulce cuyo origen todos se quieren apropiar son los huevos, el queso mascarpone, el café, el azúcar, el cacao en polvo, el licor amaretto y los bizcochos tipo 'savoiardi' (que son secos, finos y pequeños). En la versión que te proponemos, mucho más fresca e ideal para el tiempo primaveral y el verano, sustituiremos el amargor del café por el toque ácido del limón, jugando con nuevos sabores y aromas para este bizcocho tan popular y apetecible.

Limón, nata y mascarpone para un tiramisú refrescante

Aunque un tiramisú es un postre que no entiende de estaciones y que apetece tanto en una tarde fría de invierno como con los calores de la época veraniega, contar con esta versión con limón no está de más para variar un poco de vez en cuando. Anota los ingredientes para preparar este delicioso bizcocho, que seguro que no te dejará indiferente:

  • Unos 100 gramos de azúcar
  • Unos 500 gramos de nata para montar
  • Otros 500 gramos de mascarpone
  • La ralladura de tres limones
  • 500 ml de zumo de limón
  • 50 bizcochos de soletilla

Con todos los ingredientes listos, nos vamos a poner manos a la obra. Lo primero que vamos a hacer es batir el queso mascarpone con el azúcar, aproximadamente entre 3 y 4 minutos si empleamos varillas eléctricas. Seguidamente, podemos ir montando la nata hasta que veamos que se forman picos. Elige una que tenga como mínimo un 35 por ciento de materia grasa y enfríala muy bien en la nevera. También puedes enfriar las varillas de la batidora y el bol. Bate a una velocidad media, sobre todo al principio. Que quede la textura perfecta es muy importante para la receta. Integramos en un bol el queso con el azúcar y la nata y lo mezclamos bien. Incorporamos la ralladura de los limones, volvemos a mezclar y reservamos en la nevera.

Ahora vamos a verter la limonada en una fuente o plato y vamos mojando con ella los bizcochos de soletilla, que iremos disponiendo en la bandeja o molde en el que queramos presentar nuestro tiramisú de limón. Se trata de ir haciendo capas. Una vez hayamos cubierto la base de la bandeja con los bizcochos, extenderemos sobre estos una capa de queso y nata, y volveremos a repetir el proceso. Hasta formar tres capas de bizcocho y otras tres de la crema, para aplanarla nos ayudaremos de una espátula de silicona. Terminaremos con una capa de crema. Reservamos en la nevera un mínimo de tres o cuatro horas, aunque estará todavía mejor si lo preparamos de un día para otro. A la hora de servirlo podemos decorarlo con rodajas de limón o naranja confitada.

Una vez te atrevas a experimentar con este tiramisú refrescante de limón, puedes probar con otras versiones igualmente deliciosas, como el tiramisú de naranjas o de crema de pistacho. Con la temporada de fresas a punto de empezar, puedes animarte también a prepararlo con estas frutillas dulces y carnosas. Solo tendrás que sustituir el café del tiramisú original o el limón por un coulis de fresas para empapar los bizcochos de soletilla. Y decorar el bizcocho con rodajas de fresas.

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