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Cultura

La Europa negra de Cecile Emeke

La directora británica de origen jamaicano retrata a través de sus trabajos la realidad de los ciudadanos negros residentes en Europa

Su nombre se ha hecho conocido gracias al éxito de su webserie Ackee & Saltfish

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Imagen de la webserie Ackee & Saltfish de Cecile Emeke

Imagen de la webserie Ackee & Saltfish de Cecile Emeke

El trabajo de  Cecile Emeke se popularizó hace unos meses, principalmente entre el público anglosajón, gracias a su webserie Ackee & Saltfish. Grabada en 2014, iba a ser un corto pero la directora decidió subirlo a YouTube por capítulos, enganchando así a la audiencia y dejando abierta la posibilidad de continuar la historia. El último episodio de la primera temporada se colgó el 22 de marzo y a día de hoy se ha reproducido 20.421 veces en el canal original.

La trama es sencilla: Olivia y Rachel, interpretadas por Michelle Tiwo y Vanessa Babirye, son dos amigas jóvenes y negras que nacieron y se criaron en Londres. Con diálogos veloces llenos de referencias a la cultura popular y bromas hilarantes, las protagonistas reflexionan sobre el estado de la sociedad y, principalmente, sobre la gentrificación que está sufriendo la capital británica, el tema que realmente quiere tratar la directora.

Tanto éxito tuvo que la entrevistó The New York Times, que es donde explica que el guión está basado en alguna de sus experiencias personales. “Mi compañero y yo llegamos al bar, cuyo personal estaba compuesto por ingleses blancos, en el que servían versiones culturalmente apropiadas de los platos típicamente caribeños y que estaban vendiendo a precios más caros que los originales. Para colmo de males, la cara de Bob Marley estaba pegada por todas las paredes y el diseño del local imitaba a una cabaña en la arena de la playa. Terminamos yéndonos, por supuesto”, declaró Emeke.

Que las protagonistas de la serie sean dos mujeres jóvenes y negras no es casualidad. Británica de orígenes jamaicanos, la directora investiga en todas sus obras la realidad de los hijos de la diáspora negra en Europa. Bien sea a través de la ficción como a través de los testimonios de los miembros de dicho colectivo, se aleja de los estereotipos reinantes y saca a la luz cuestiones que posiblemente los europeos de otras razas no se hayan llegado a plantear jamás.

Paseando por el continente

Strolling y Flâner son dos series de entrevistas cortas realizadas a ciudadanos y ciudadanas negras nacidas en Europa (en el Reino Unido la primera, en Francia la segunda) llevadas a cabo durante 2015. La directora se reúne con los protagonistas en algún punto de Londres o París y camina con ellos por los alrededores [la traducción de los títulos es “pasear”, en francés con un matiz más relajado]. Con música y sonidos de la calle como banda sonora de fondo, los entrevistados departen sobre las experiencias vitales.

El tema de género es uno de los que más peso tiene en las conversaciones y en todas se extrae la misma conclusión: ser una mujer negra es aún más complicado que ser una mujer blanca. No solo se enfrentan al sistema heteropatriarcal instaurado en la sociedad occidental, sino que también tienen que lidiar con las discriminaciones en las que se combinan ambas condiciones.

Gaëlle y Christelle son las primeras entrevistadas de París y hablan ampliamente de la competitividad entre las mujeres afrofrancesas inculcada desde la infancia, la poca solidaridad por parte de los hombres negros que llega hasta el racismo (ideas como “no salgas con una mujer negra, son sucias”) o la imagen incorrecta que se da sobre ellas en películas como Bande de Filles ( Céline Sciamma, 2014), que supuso un éxito internacional tras su estreno.

“Te sientes mal representada [las protagonistas de Bande de Filles son jóvenes que viven en la periferia de París, de clase baja y problemáticas]. Yo existo y tengo muchas amigas negras y no somos así ¿Por qué se sigue hablando de ese tipo de chicas cuando son una minoría? Vi la película y fue una decepción. No tanto por la mala representación sino porque fue como si una feminista blanca hubiese intentado objetivar la feminidad negra (...) Toda la película fue incómoda, con demasiados clichés, simple. Se suponía que iba a ser revolucionaria, pero fue absolutamente todo menos eso”, sostiene Christelle.

Otro tema recurrente es el de sentimiento de comunidad. Mientras que en las entrevistas francesas muchas y muchos afirman que en el Reino Unido tienen más visibilidad, los británicos miran hacia Estados Unidos. Johny, originario de Sheffield y actualmente asentado en Londres, opina que: “Los afroamericanos tuvieron el movimiento por los derechos civiles, se unieron para conseguirlo de manera muy fuerte, por lo que ser afroamericano es algo muy diferente de otras formas de ser negro en otro sitio”.

La religión, las relaciones personales o, por supuesto, el colonialismo también están presentes. Este último especialmente en los testimonios británicos. Como explica Abraham Popoola (parte del equipo realizador de Ackee & Saltfish): “Imagínate que alguien entra en tu casa, te lo roba todo, te esclaviza, se va y después de todo eso, aún le debes dinero. Es exactamente lo que Gran Bretaña le ha hecho a Nigeria”. Quizá la frase que engloba todos los sentimientos expresados, sea la del británico Kevin Morosky: “Es como una puta fiesta a la que no has sido invitado y que lleva celebrándose más de 500 años”.

Inspiraciones

Mientras que Cecile Emeke ha mencionado al director y productor afroamericano Terence Nance como referencia, la realizadora Amelia Umuhire la ha citado a ella como una de sus inspiradoras. Alemana con orígenes ruandeses ha comenzado la webserie Polyglot, protagonizada por su hermana Amanda Mukasonga. La protagonista, Babiche Papaya, es una poetisa/actriz/rapera afroeuropea que intenta encontrar su lugar en una ciudad poblada por ciudadanos berlineses procedentes de diferentes lugares (de ahí el título que apela a la diferencia de idiomas) mientras intenta conformar su identidad como joven negra de orígenes africanos en Europa.

Sin compartir el carácter humorístico de la serie de Emeke, se alinea con la obra de ésta en el intento de ofrecer al público una visión de la sociedad desde una óptica diferente al predominante en las ficciones occidentales, en las que los creadores negros (y especialmente las creadoras) apenas tienen representación. Como afirma Emeke, citando a Toni Morrison: “Si hay un libro que quieres leer pero no se ha escrito aún, entonces tienes que escribirlo tú”.

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